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Las relaciones, mi espejo.

A través de nuestras relaciones es como nos descubrimos, los amigos, la pareja, los hijos o la familia todos ellos nos muestran facetas de nuestro ser.

Todo gira en torno a nosotros, a pesar de sentirnos acompañados en realidad nos relacionamos solo con nosotros mismos. Por medio de los demás es como experimentamos lo que pensamos, nuestras creencias, nuestras opiniones y nuestro pasado.

Las personas aparecen en nuestra vida como angeles que vienen a mostrarnos lo que creemos, y aunque parezca que son ellos, los problemas en nuestras relaciones solo son la manifestación de lo que llevamos en nuestra mente.

“Yo nunca me relaciono contigo, yo me relaciono con lo que creo que tu eres, y quien se relaciona es aquella parte de mi que tampoco sabe quién es”.

Nuestras relaciones sanan en el momento que cambiamos nuestra percepción. Las áreas en las que tenemos mayor dificultad son aquellas que se nos van a mostrar. Si somos temerosos por falta de confianza en nosotros mismos, tenderemos a ser posesivos y probablemente temamos ser abandonados: es justamente este tipo de experiencias las que prevalecerán. Las relaciones son los actores de la gran obra de mi vida, donde el guion es mi manera de pensar.

Generalmente buscamos en las relaciones, la felicidad, la armonía y la paz, pero estas cualidades no las podemos encontrar si no estamos armónicos, felices y en paz.

Todos soñamos con tener relaciones  perfectas con nuestros seres queridos, pero esto solo es posible en la medida que nos liberamos de nuestra programación. Todo lo que observamos en el otro que nos guste o no, no tiene nada que ver con la persona sino conmigo.

Para mejorar las relaciones, hay que dejar de ver el pasado en ellas, y comprender que todo lo que das, te lo estás dando a ti mismo, si das amor, tu vida se vuelve amorosa. Si te la pasas discutiendo o quejándote, te llenas de amargura.

En general el amor o desamor que sentimos por las demás personas es el reflejo de la cantidad de amor que sentimos por nosotros; esto se  vuelve evidente cuando observamos cómo nos tratan,  si no nos gusta, debemos de revisar como nosotros nos tratamos. Siempre recibimos de vuelta aquello que damos. Lo que sale de ti, invariablemente regresa a ti.

El resentimiento es un sentimiento negativo que regresa, eres tu el único que lo sufre,  así que libérate de él.

Las expectativas que nos hacemos con respecto a nuestras relaciones, es porque desconocemos nuestro poder y por lo tanto lo entregamos, nos olvidamos que somos dioses creadores y nuestras aparentes necesidades las colocamos en el mundo exterior, fuera de nuestro alcance. Nos volvemos vulnerables y necesitados y por lo tanto nada ni nadie jamás podrá satisfacernos.

Usualmente basamos nuestras expectativas en una muy limitada visión de nosotros, y vamos tejiendo todo un universo alrededor de nuestra manera de pensar. La vida y las personas las vemos en blanco y negro, me gusta, no me gusta, es correcto o es incorrecto, obtengo lo que quiero o no, me hace sufrir o me hace feliz. Esperamos de nuestras relaciones que se ajusten a moldes que mentalmente fabricamos para ellos y nos apegamos a exigencias que difícilmente se pueden cumplir. Raras veces notamos como proyectamos en los demás nuestros temores y preocupaciones y usualmente cuando nos molestamos, no es por lo que ocurre sino por los recuerdos que pasan por nuestra mente.

Llega un momento en nuestra vida que admitimos que no tenemos control sobre los demás y  por lo tanto sobre nosotros y es cuando a través del sufrimiento comenzamos a redescubrir nuestro poder como creadores.

Nos confrontamos a nosotros mismos, y nos damos cuenta que sabemos mucho de todo, estamos muy bien preparados, bien instruidos pero no nos sirve de nada, no tiene ninguna importancia ya que  no nos trae paz ni armonía; hemos dejado de lado lo esencial, no sabemos quiénes somos y lo que tenemos que hacer es comenzar a vaciarnos.

Para quienes practicamos Ho’oponopono sabemos que no existe nada afuera y tomamos responsabilidad por todo lo que hemos creado. Limpiamos en nosotros todo aquello distinto a lo que verdaderamente somos…

La única relación que existe en el universo es la relación contigo mismo, las demás son solo ángeles que llegan a tu vida con la única finalidad de mostrarte tu camino. Nuestros hijos, pareja, amigos y familia están esperando que los veamos con los ojos del amor. Una vez que hacemos esto, todos salimos de la ilusión. Cuando dejamos atrás todo lo que la mente ha fabricado y estamos atentos, comienzan a ocurrir los milagros.

Amar no es tener preferencias ni necesitar a alguien, amar es aceptar alegremente la presencia del otro en nuestra vida. Todo lo que viene desde el corazón, es amor, todo lo que viene de la mente es ilusión.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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