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Dependencia, apego, amor

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En un taller que dicté recientemente hablamos acerca del apego en las relaciones pero sin realmente profundizarlo, y ahora quiero contarte algo más al respecto.

Un amigo allí mencionó en ese momento que el amor duele, y yo le contesté que es el apego el que duele, el amor es libre.

El apego no es amor, es cierto que cuando amamos deseamos compartir más tiempo con la persona objeto de nuestro afecto, pero el amor también es libertad, es estar alegres de que el ser que amamos está bien aunque no esté a nuestro lado. Nos alegra saber que él o ella no son seres necesitados al igual que nosotros tampoco lo somos.

Cuando hablamos de ser una persona necesitada, es porque ella busca afuera de sí lo que realmente puede encontrar en su interior pero lo ignora o no sabe cómo hacerlo, entonces anda por la vida buscando llenar ese vacío interno.

Así que en primer lugar no confundamos una cosa con la otra. El amor puede transformarse en un compromiso de convivencia, de compartir cosas en común, una vida… Puede existir el compañerismo y por lo tanto ese compromiso mutuo se transforma en un acompañamiento si así lo desean de mutuo acuerdo. El amor acepta que cada quién sea como realmente es. Los vínculos son decisiones que no siempre están relacionadas al amor. Si el amor que das no te lo das también a ti, entonces ese amor no es real.
El apego está basado en creencias egoístas más relacionadas con la necesidad. El apego y la dependencia se asemejan más a la esclavitud que al amor. Dejamos de ser libres por propia decisión y pretendemos quitarle la libertad al otro. Somos responsables de nuestras situaciones de apego y dependencia, y así como lo creamos también lo podemos cambiar.

El apego y la dependencia están más ligados al dominio, a la opresión, al sometimiento, y al yugo. No está basado en la confianza sino en el miedo. Cuando dependemos de alguien vivimos con temor.

El apego está enraizado a nuestro miedo a la soledad, al no merecimiento, a la desvalorización. El amor parte primero del amor hacia sí mismo, que es la única manera de poder amar a otros. Si tienes en tu corazón amor, encontraras todos los corazones cargados de amor.

El apego y la dependencia se sanan a través del amor hacia uno y si ese amor no se logra porque no lo sentimos, no nos valoramos, comenzamos a sanar a nuestro niño interno que es donde se encuentran las heridas de abandono, de soledad, de maltrato, allí están todas nuestras memorias de no ser queribles, y valiosos.

No es necesario cambiar de pareja, lo que tienes que cambiar son tus actitudes, tus decisiones y sobre todo quererte. No es en el afuera el lugar a corregir. Es a través de ti que producirás el cambio en tu vida. Comienza por amar a tu niño interior, a consentirlo y brindarle seguridad.

Recuerda que el afuera solo es el reflejo de ti, de tus creencias y creas y atraes a tu vida aquello que está en ti.
Quién tiene que cambiar eres tú, tú eres la causa, el mundo, tus relaciones, serán el efecto y por ende también se transformarán. Eso sí, cambia el concepto que tienes de ti y sin expectativas verás como suceden los milagros.

No le temas al cambio porque el cambio es una función automática de la existencia y no hay nada que hacer para poder evitarlo. La adaptación al cambio y el desapego van de la mano, en cambio si te resistes, esto te trae sufrimiento. Dale la bienvenida con confianza al cambio y todo será para bien.

Tú eres la oruga que se convierte en mariposa, haz como ella, suelta los apegos para darle la bienvenida lo nuevo..
Si te das tanto amor como el que esperas de afuera, dejarás de sentirte dependiente y soltarás los apegos y la dependencia.

El agua se purifica fluyendo.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Enamorándome

Hay personas que encuentran a su pareja y se quedan juntas el resto de sus vidas, también hay aquellas que buscan pareja y aunque hayan tenido muchas relaciones no han encontrado estabilidad y brincan de una a otra durante cierto tiempo o años, quedándose solos y en una permanente búsqueda. Este escrito es para estas últimas personas, a las que en algún momento me parecí…

Por alguna razón que ignoramos y que realmente no es importante conocer, hemos pasado por la vida sin encontrar a esa persona que quisiéramos tener como compañero o compañera; hemos añorado estar acompañados e incluso soñado con esto porque enamorarse es una hermosa experiencia, y tener pareja nos parece el estado ideal.

Estar enamorados es la sensación más maravillosa que existe, cuando nos enamoramos lo que hacemos realmente es brillar, porque el objeto de nuestro amor por fin somos nosotros mismos, la otra persona solo refleja aquello que estamos descubriendo y admirando en nosotros. En ese momento se desvanecen las creencias negativas, las críticas y los juicios que hemos albergado hacia nosotros; nos sentimos el ser más maravilloso de la tierra; pocas cosas realmente nos importan y nada nos saca de esa luna de miel personal.

¿Te imaginas enamorarte de ti mismo cada vez que quieras sin necesidad de tener pareja? ¿Qué te lo impide? Cuando te enamoras ya no eres aquella persona con defectos y carencias que se siente sola, aislada del mundo, te aceptas completamente. El cuerpo responde a través de volvernos saludables. ¿Y necesitas a alguien para sentir todo esto? No, no. Solo tienes  que limpiar todas las creencias erróneas acerca de ti para amarte otra vez.

Cuando comienzas a amarte de nuevo, a aceptar tus partes oscuras y traerlas a la luz, tal vez entonces aparezca la persona perfecta para ser tu pareja. Tal vez sí o tal vez no, pero lo que sí te puedo asegurar es que no la vas a necesitar, ya no será la meta más importante de tu vida, ya no necesitarás escusas para sentirte vibrando con el amor porque por fin te tienes a ti.

Necesitar es un estado de dependencia, de sentir un vacío buscando con qué o con quién llenarlo. Acompañar es el estado ideal donde no necesitamos de nada porque ya estamos completos y tenemos tanto para dar como para recibir y por lo tanto, lo podemos compartir.

Si no sabes como amarte, comienza a mirar al mundo con amor, comienza a limpiar y a estar alerta a todo aquello que te dices mentalmente o que hablas de ti. Si te descubres hablando o pensando negativamente acerca de ti mismo, di para tus adentros: Te amo, Te amo, Te amo.

Amar a otros es amarte a ti mismo. Es abrirte al campo de todas las posibilidades. Es crear desde el corazón.

Algunas excusas que nos apartan del amor es pensar que amar duele; yo respondo a esas excusas que lo que duele no es el amor, es el apego, el amor es libre y es la fuerza que da vida.

Ofrece tu amor a otros sin distinción, de la misma manera que te gustaría recibirlo. Todo el amor que das, el universo te lo está devolviendo. Cuando miras con amor, la vida te sonríe y te inspira.

Amándome amo todo lo que existe.

Enamórate de ti, te lo mereces y es lo más importante para tu bien-estar..

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Del temor al amor

He  sentido miedo, y a veces esta sensación ha sido vaga e imprecisa pero sumamente incomoda y desagradable. Comienza con una sensación en la boca del estómago, o tal vez más arriba, en la parte alta del tórax. Es una molestia y me doy cuenta que es ansiedad. Pero allí está y comienzo a observarla. Tomé la decisión de conocer el proceso y cambiarlo.

Esto me ocurrió hace un par de días y me dije a mi misma, vamos Jocelyne, aplica lo que enseñas, al fin y al cabo, lo que enseñas es para ti, lo que escribes es tu propio aprendizaje.

Todo esto ocurrió con un disparador, un pensamiento, una situación y comenzó a un nivel mente-cuerpo con efectos fisiológicos. Me dejé llevar hasta alcanzar creencias antiguas, unas entrelazadas con otras que hasta ese momento no eran del todo conscientes.

Noté que indagando en la sensación que me atemorizaba y permitiendo sentirla plenamente, vivirla y dejarla ser, al rato surgió una nueva emoción que al principio no parecía estar allí o no era evidente; era una sensación que se fue transformando en tristeza, en ganas de llorar y desesperanza y al permitir correr las lágrimas… el miedo fue desapareciendo completamente. Surgió una especie de alivio, era un sentimiento de aceptación.

Fue en ese mismo instante, que  una voz apareció para mi sorpresa. Salía de mi interior y me dijo dulcemente mientras me pasaba su cálida mano imaginaria por los hombros, “Todo va a estar bien, todo ya está bien, nunca fue de otra manera, te dejastes atrapar por tu mente y sus creencias pero nada de esto es real, es algo que te has imaginado, no existe nada que te pueda dañar aunque creas en ello” y luego me calmé y sentí paz. Respiré profundamente aliviada.

Los miedos vienen de películas que nos hacemos y estas películas surgen de creencias que tenemos que no desearíamos por nada del mundo que se vuelvan realidad. Surgen de imágenes que tememos y deseamos evitar. Todo esto nos sucede sin nuestro consentimiento; ni siquiera estamos conscientes de qué es lo que lo dispara ni del proceso en el que nos vemos inmersos. Tampoco sabemos cuál es la raíz de estas creencias  pero  lo vivimos como una posibilidad muy real y el temor se apodera de nosotros.

Para vencer nuestros miedos y transformarlos tenemos que:

1) Sentirlos completamente, aceptarlos y permitirlos.

2) Preguntarnos ¿Que debo de estar creyendo para sentir este miedo? ¿Que sucedería si ocurriera realmente? ¿Que me sucedería a mí si mi creencia fuera real? ¿Que pensamientos sustituirían estas creencias? (Puedes escribirlas si se te hace más fácil).

3) Contacta tu creencia, mírala y aprópiate de ella, respira profundo. Siente como tu creastes tu creencia o te apropiastes de ella. Es tuya.

4) Al conocer tu creencia más profunda, la puedes cambiar, la sueltas, la dejas ir y le envías amor. Vuelve a respirar profundamente y siente el amor. Agradece la oportunidad de que se ha manifestado para poder deshacerla y dile  Gracias, Te Amo- Procede a permitir que sea sustituida por pensamientos de amor. Reconoce que solo es una creencia, no es verdadera, es una ilusión, que tú la has creado y ya no crees más en ella.

El miedo se evapora rápidamente.

Los pensamientos de temor aparecen cuando nos alejamos de vivir en el presente; esto no lo podemos evitar porque nuestra mente es muy saltarina. Pero podemos observarnos y observar el proceso, esto nos permite estar más en el ahora.

Tenemos que permitimos vivir el proceso de nuestros temores, ansiedades y miedos para descubrir las creencias que yacen ocultas y hacerlas nuestras poniéndolas a la luz para cambiarlas y sanarlas. Si no nos permitimos esto y lo que hacemos en vez, es resistirnos, evitando, reaccionando, huyendo o evadiéndonos, ellas no desaparecerán. Lo que hacen es mostrarse cada vez más a menudo en forma de ansiedades, fobias y/o crisis de pánico.

Si tu temor es muy fuerte, déjalo ser, acéptalo y abrázalo, tal vez es la puerta a tu despertar. No huyas de el.

Los temores son alarmas de que estamos desalineados con nuestro verdadero ser y debemos de prestar atención para corregirlo-

Hay algo que es importante mencionar y es que el amor es la píldora milagrosa que sana el miedo. Todo pensamiento de temor tiene su antídoto. El temor es una ilusión basada en la separación y la muerte. Nada de esto es real. Somos inmortales, el cuerpo es nuestro vehículo en esta realidad, pero existen muchas otras realidades a las que podemos acceder, inclusive en esta misma vida cambiando nuestra vibración.

Soltar las creencias es cambiar nuestra frecuencia vibratoria sintonizándonos a una nueva realidad. El amor es el pasaje a las estrellas.

Puedes ayudarte a disolver tus creencias repitiendo para tus adentros, Gracias, Te amo, o con preguntarte, ¿Qué hay en mí que estoy escogiendo sentir esta sensación? O ¿Qué hay en mí que escogí creer en esto? Y luego déjalo ir.

Tú eres el maestro y tu mente es tu sirviente, no al revés.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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¿Y qué hay del Amor?

El amor que damos a otros, aunque no nos demos cuenta es proporcional al amor que recibimos. Lo que le hacemos a otros nos lo estamos haciendo a nosotros mismos, yo soy la otra persona…

Cuando damos amor abiertamente, sin esperar nada a cambio, lo recibimos en abundancia. Ya sabemos que dar es igual a recibir.  El otro es nuestro reflejo y dando nos estamos amando a nosotros mismos.

¿Cuanto amor te estás dando? O ¿Estas esperando recibirlo primero?

Únicamente cuando me amo es cuando puedo amar a otros,  si no me amo entonces  ese amor es condicional, está más relacionado con mi necesidad. Cuando estamos amándonos, estamos permitiendo que en nuestra realidad se manifieste cualquiera de las formas posibles del amor.

Lo que sale de mi invariablemente regresará a mí.

No necesitamos que nos den amor para poder darlo, no necesitamos escusas para sentir lo que realmente somos.

El amor es natural en todos nosotros y este fluye sin obstáculos como parte de nuestra esencia humana. En nuestra alma hay infinitas reservas de amor guardadas pero las podemos tener bloqueadas, sin expresarlas, retenidas.

A veces bloqueamos el amor, nos negamos a recibir porque no lo permitimos, no nos sentimos merecedores de ser amados, de ser tomados en cuenta de ser admirados o no nos creemos valiosos.

AMAR no tiene nada que ver con el otro, no tiene que ver con nadie, solo tiene que ver con nosotros y tiene que ver únicamente con lo que sentimos. No necesitamos a alguien para sentir fluir el amor en nosotros y a través nuestro. Luego que estamos sintiendo amor, este se refleja en el mundo exterior manifestándose, pero primero tiene que ser un estado interno.

Aunque estemos bloqueados por nuestras creencias, traumas o miedos aún así podemos dar porque el amor es una fuente inagotable, no es una sustancia perecedera, es la sustancia elemental de la cual estamos hechos.

El cambio radica en nuestra actitud, no esperando que el afuera cambie sino creando el cambio interno aunque el afuera permanezca igual.

Solo aceptando lo que somos, permitiendo y alineándonos con ello, en vez de fingir ser algo extraño e incoherente, fabricado absurdamente para protegernos; es entonces cuándo podremos disfrutar de todo cuanto somos.

Para desbloquearnos es más sencillo de lo que parece, no  tenemos que cambiar nuestras creencias, ellas cambiarán cuando cambiamos nuestras acciones, simplemente tenemos que comenzar a dar… sin mirar a quien, desde decirle lo importante que es una persona para uno, hasta darle un caluroso abrazo…….y decirle TE AMO.  Solo fluimos pasando a la acción.

Una vez que lo hacemos una y otra vez, nuestras creencias desaparecen, porque estamos soltando aquello que no somos. Dejamos de alimentar aquello que nos hace sufrir.

Somos amor aunque lo tratemos de bloquear, eso es lo que somos, y se requiere mucho esfuerzo y sufrimiento el tratar de esconder nuestra verdadera naturaleza.

Lo que llamamos DIVINIDAD es la vibración que traducimos como amor incondicional, y cuando lo sentimos en nuestro interior, somos uno con Dios

Cuando sentimos amor incondicional, nada nos puede dañar, el afuera es solo un espejo que nos muestra lo que llevamos dentro. No necesitamos a nadie para ser lo que somos y poderlo expresar.

Permite que tus relaciones sean lo que son y no lo que esperas que ellas sean; comienza a sentir el amor incondicional. Si necesitas que alguien te ame incondicionalmente, el amor que sientes por ti no es incondicional.

Cuando te des amor incondicional, recibirás amor incondicional del afuera aunque ya eso no sea importante para ti.

Lo único que tienes que hacer es sentirte en el estado del amor, eso es todo. Estar en el estado de amor, permite, posibilita, potencia a la realidad de manifestar el amor en cualquiera de sus múltiples formas.

 Recuerda:

La relación más importante que tienes en la vida es la relación contigo , cuando te atiendes amorosamente, el resto fluye por sí mismo. Y tú eres amor, no otra cosa. Si lo bloqueas, eres tu quien sufre.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Transformando mi experiencia

Deslizarte a través de tus  cualidades sin prestarle atención a los defectos que tu mente cree que tienes es un arte que tu puedes dominar y perfeccionar. Nuestro propósito en esta vida es recordar que somos perfectos, y esa es nuestra primordial meta para luego desarrollarnos en nuestros únicos talentos.

Es sabido que nuestro peor enemigo no se encuentra fuera de nosotros, y que nos vamos destruyendo lentamente no por lo que otros dicen o nos hacen sino por lo que creemos que somos. Con nuestros propios juicios es como nos dañamos y no con nuestras experiencias ya que estas son solo la consecuencia. Constantemente estamos tejiendo y entrelazando pensamientos acerca de nuestras imperfecciones y defectos sin darnos cuenta que somos los creadores de estas. Ellas van en aumento lentamente en la medida que vamos constatando que estas se vuelven reales., y no solo nos lo creemos sino que también lo estamos creando y proyectando en el mundo externo y vamos envejeciendo sin saber que podemos crear cambios en nuestra existencia.

No olvidemos que el mundo que vemos es el espejo de todo lo que hemos creído.

Si hay algo que te disgusta en tu experiencia, en vez de intentar cambiar lo que sucede debes iniciar el cambio en la forma como lo percibes y el significado que le das, que es lo único que puedes hacer, porque el cambio comienza en el proyector no en la pantalla de la vida. Es mirando en tu interior.

Si yo afirmo que soy incapaz de aprender algo nuevo, o me siento inútil para realizar determinada actividad, dejaré de intentarlo y me volveré torpe e inepta. Al igual si creo que soy tímida en mis relaciones y tengo dificultad para expresar mis pensamientos, así lo estoy creando, me iré retrayendo, confirmando y reforzando mi afirmación.

Si no me siento valiosa, merecedora, digna de tener amor, de poseer una  buena remuneración, alegrías, estabilidad, así es la vida que me estoy creando. Todas nuestras creencias  se convierten en una profecía auto cumplida.

¿Entonces como cambiar los patrones o  programas que me he auto creado?

1)    Lo primero que tengo que hacer es estar muy alerta acerca de mis pensamientos, en que me enfoco, si estos están basado en mis cualidades o en los defectos que creo tener, que digo acerca de mí y de otros, en que deposito mi atención.

2)    Cada vez que me sorprenda pensando negativamente de mi o de alguien más en mi mundo exterior, puedo agradecer y amar estos pensamientos. De esta manera estoy permitiendo que la energía asociada a ellos se libere, se transforme y luego se desvanezca, esto se llama transmutación. Si los alimento con mas sentimientos negativos, les estoy dando combustible, si los amo, los estoy liberando y dejando partir sin que estos me afecten. Los estoy soltando.

3)    Enfocarme intencionalmente en el amor y en el agradecimiento, aunque inicialmente no lo sienta, cambian la vibración de mis pensamientos y sentimientos.

4)    Usar como guía mis sensaciones y sentimientos, ellos me indican lo que mi corazón me pide. Muchas veces estamos inmersos en actividades que no nos gustan, no nos satisfacen pero seguimos allí por nuestras creencias y temores y no oímos o no estamos conectados con nuestro ser interior. Prestar atención es una excelente brújula que nos puede guiar a estar sintonizados.

5)    Estar abiertos a estar equivocados, en todo lo que pensamos y creemos.

6)    Reconocer que no sabemos nada y pedir respuestas que no provengan de nuestra mente y luego soltar. En algún momento sin esperar las respuestas, estas aparecen si no las buscamos y confiamos. Hay una parte en nosotros que  siempre sabe lo que es correcto, esta parte está conectada directamente a la fuente  y nos habla y  envía señales constantemente pero estamos muy ocupados y enfrascados en el ruido mental.

7)    Prestar atención especial a aquellos  pensamientos que comiencen con “NO” así como no puedo, no tengo, no merezco, no debo, y seguir el paso 2 y 3.

8)    Ubicarnos en el presente, regresar cada vez que viajamos con nuestra mente al pasado o al futuro. Lo único real es lo que sucede ahora.

9)    Estar dispuesto a dejar partir lo viejo, desapegarnos de todo lo que creemos, las cosas, las personas, etc. El mayor impedimento al cambio son nuestros apegos a lo conocido, sean incluso pensamientos negativos acerca de nosotros mismos.

Esto no significa que nada nos importe, significa que no nos importe demasiado y poder pasar la página para que lo nuevo entre en nuestra vida.

Por último quiero mencionar que  en la medida que me transformo, mi mundo también cambia porque no estamos aislados. Tú y yo, somos uno  y el cordón que nos une es el amor y el que nos aísla es el miedo. Si trabajo únicamente en mi, mi mundo estará bien.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Las relaciones, mi espejo.

A través de nuestras relaciones es como nos descubrimos, los amigos, la pareja, los hijos o la familia todos ellos nos muestran facetas de nuestro ser.

Todo gira en torno a nosotros, a pesar de sentirnos acompañados en realidad nos relacionamos solo con nosotros mismos. Por medio de los demás es como experimentamos lo que pensamos, nuestras creencias, nuestras opiniones y nuestro pasado.

Las personas aparecen en nuestra vida como angeles que vienen a mostrarnos lo que creemos, y aunque parezca que son ellos, los problemas en nuestras relaciones solo son la manifestación de lo que llevamos en nuestra mente.

“Yo nunca me relaciono contigo, yo me relaciono con lo que creo que tu eres, y quien se relaciona es aquella parte de mi que tampoco sabe quién es”.

Nuestras relaciones sanan en el momento que cambiamos nuestra percepción. Las áreas en las que tenemos mayor dificultad son aquellas que se nos van a mostrar. Si somos temerosos por falta de confianza en nosotros mismos, tenderemos a ser posesivos y probablemente temamos ser abandonados: es justamente este tipo de experiencias las que prevalecerán. Las relaciones son los actores de la gran obra de mi vida, donde el guion es mi manera de pensar.

Generalmente buscamos en las relaciones, la felicidad, la armonía y la paz, pero estas cualidades no las podemos encontrar si no estamos armónicos, felices y en paz.

Todos soñamos con tener relaciones  perfectas con nuestros seres queridos, pero esto solo es posible en la medida que nos liberamos de nuestra programación. Todo lo que observamos en el otro que nos guste o no, no tiene nada que ver con la persona sino conmigo.

Para mejorar las relaciones, hay que dejar de ver el pasado en ellas, y comprender que todo lo que das, te lo estás dando a ti mismo, si das amor, tu vida se vuelve amorosa. Si te la pasas discutiendo o quejándote, te llenas de amargura.

En general el amor o desamor que sentimos por las demás personas es el reflejo de la cantidad de amor que sentimos por nosotros; esto se  vuelve evidente cuando observamos cómo nos tratan,  si no nos gusta, debemos de revisar como nosotros nos tratamos. Siempre recibimos de vuelta aquello que damos. Lo que sale de ti, invariablemente regresa a ti.

El resentimiento es un sentimiento negativo que regresa, eres tu el único que lo sufre,  así que libérate de él.

Las expectativas que nos hacemos con respecto a nuestras relaciones, es porque desconocemos nuestro poder y por lo tanto lo entregamos, nos olvidamos que somos dioses creadores y nuestras aparentes necesidades las colocamos en el mundo exterior, fuera de nuestro alcance. Nos volvemos vulnerables y necesitados y por lo tanto nada ni nadie jamás podrá satisfacernos.

Usualmente basamos nuestras expectativas en una muy limitada visión de nosotros, y vamos tejiendo todo un universo alrededor de nuestra manera de pensar. La vida y las personas las vemos en blanco y negro, me gusta, no me gusta, es correcto o es incorrecto, obtengo lo que quiero o no, me hace sufrir o me hace feliz. Esperamos de nuestras relaciones que se ajusten a moldes que mentalmente fabricamos para ellos y nos apegamos a exigencias que difícilmente se pueden cumplir. Raras veces notamos como proyectamos en los demás nuestros temores y preocupaciones y usualmente cuando nos molestamos, no es por lo que ocurre sino por los recuerdos que pasan por nuestra mente.

Llega un momento en nuestra vida que admitimos que no tenemos control sobre los demás y  por lo tanto sobre nosotros y es cuando a través del sufrimiento comenzamos a redescubrir nuestro poder como creadores.

Nos confrontamos a nosotros mismos, y nos damos cuenta que sabemos mucho de todo, estamos muy bien preparados, bien instruidos pero no nos sirve de nada, no tiene ninguna importancia ya que  no nos trae paz ni armonía; hemos dejado de lado lo esencial, no sabemos quiénes somos y lo que tenemos que hacer es comenzar a vaciarnos.

Para quienes practicamos Ho’oponopono sabemos que no existe nada afuera y tomamos responsabilidad por todo lo que hemos creado. Limpiamos en nosotros todo aquello distinto a lo que verdaderamente somos…

La única relación que existe en el universo es la relación contigo mismo, las demás son solo ángeles que llegan a tu vida con la única finalidad de mostrarte tu camino. Nuestros hijos, pareja, amigos y familia están esperando que los veamos con los ojos del amor. Una vez que hacemos esto, todos salimos de la ilusión. Cuando dejamos atrás todo lo que la mente ha fabricado y estamos atentos, comienzan a ocurrir los milagros.

Amar no es tener preferencias ni necesitar a alguien, amar es aceptar alegremente la presencia del otro en nuestra vida. Todo lo que viene desde el corazón, es amor, todo lo que viene de la mente es ilusión.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Como educar ¿a los hijos o a los padres?

Los hijos desde el momento que nacen representan para casi todos los padres, un cúmulo de esperanzas y expectativas. Muchos padres perciben a su descendencia como sus propias extensiones, principalmente en aquellas áreas donde aun no pudieron culminar sus objetivos personales, entonces depositan en ellos el peso de sus ambiciones más secretas. Otros los tienen como cómplices incondicionales y depositarios de quejas, dimes y diretes e historias personales y son educados dentro de un marco de evitación, donde la sobreprotección es la regla. Estos padres plagados de buenas intenciones cuartan su libertad de experimentar para evitar que sus hijos sufran experiencias similares a las que ellos padecieron, guiados principalmente por el miedo por encima del amor y la confianza. También están aquellos padres perfeccionistas donde para sus hijos se vuelve una tarea prácticamente imposible poder complacerlos y lograr su reconocimiento.

Estas actitudes de los padres generalmente son inconscientes, y están colmadas de buenas intenciones. No se percatan y no son ellos quienes toman las decisiones sino sus propios programas mentales que toman el mando, sus memorias familiares, ancestrales o experiencias traumáticas de sus pasados.

En realidad cuando hablamos de los hijos de quien verdaderamente hablamos es de los padres, no hay forma de desligarlos. Los padres son la causa y los hijos el efecto, visto de otra manera, yo soy la creadora del mundo que percibo incluyendo a mis hijos.

Invariablemente nuestros hijos son nuestra proyección, algunos padres más que otros logran mantener un apego relativamente saludable con ellos, otros debido a sus temores, experiencias pasadas y creencias, ejercen presión mas o menos fuerte para ajustarlos al modo de pensar del núcleo familiar.

Las causas que motivan a que padres eduquen a sus hijos bajo ciertos paradigmas son muy amplias pero las motivaciones básicas que los impulsan, están centradas en torno al amor o el temor.

Las relaciones basadas en el temor, cuando este es la parte predominante creará relaciones difíciles, numerosos conflictos, alejamientos, adicciones, etc pero estas situaciones se pueden revertir, siempre podemos regresar al amor y restablecer los lazos. En la medida que nosotros estemos bien, ellos estarán bien sin importar la distancia ni el tiempo transcurrido ya que estamos siempre interconectados.

Nuevamente tenemos que tomar responsabilidad de que todo aquello que vemos en nuestros hijos lo hemos creado nosotros. Cuando observamos conductas que nos preocupan o nos desagradan, donde tenemos que mirar es en nuestro interior. Aunque no parezca así, nosotros creamos nuestras experiencias. Podemos intentar corregirlos pero los resultados no serán los esperados a menos que nos revisemos y cambiemos nuestra percepción. Lo que vemos en nuestros hijos son solo nuestras proyecciones, y no los estamos viendo desde el corazón, como realmente son.

La sanación comienza desde adentro hacia afuera, comenzamos por nosotros y esta se extiende a nuestras creaciones.

Nuestros hijos son nuestros maestros, están aquí para enseñarnos que debemos rectificar en nosotros, y nos brindan siempre una oportunidad de emendar.

Si nos enfocamos en el amor lograremos grandes cambios, no en ellos sino en nosotros, y por lo tanto se producirán en ellos también. Lo que vemos afuera es el reflejo externo de nuestro interior, nuestras creencias las vemos reflejadas en el cuerpo físico de nuestros hijos, no los percibimos perfectos como fueron creados porque nuestros lentes están teñidos de memorias, de un cumulo de información que no nos sirve y por lo tanto nos llenamos de juicios que nos imposibilitan ver con claridad.

Cuando hablamos de los hijos, tenemos que describir a los padres.

A nuestros hijos tenemos que amarlos y agradecerles que estén en nuestra vida y solo de esta manera es cuando se producen los cambios milagrosos. Aceptar tan siquiera un poco que podemos estar equivocados y que no vemos las situaciones desde la perspectiva del corazón sino de la mente, puede restituir las relaciones y devolverlas a su estado natural de armonía y paz.

Es importante comprender que nuestros juicios siempre vienen de nuestras memorias, fueron aprendidos y es necesario aceptar la posibilidad que podemos estar equivocados porque no estamos mirando con los ojos del amor sino desde el miedo.

A nuestros hijos debemos aceptarlos tal como son y dejarlos libres de nuestras cargas, y nosotros debemos limpiar y limpiar nuestras memorias para ser inspirados en la mejor manera de guiarlos.

Cuando obtenemos claridad las relaciones se transforman y sucede lo que es perfecto y correcto para cada quien.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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