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Amando mis emociones

Andamos por la vida muchas veces infelices, preocupados y repletos de problemas. Usualmente salimos de uno y enseguida aparece el siguiente. En ocasiones notamos que el intervalo se vuelve cada vez más corto entre una situación y otra. Pareciera  que se tornara más difícil conservar la paz. A donde vamos los problemas nos persiguen, y mantenemos la ilusión que si nos alejamos lo suficiente, tal vez podríamos huir de ellos. Muchos fantaseamos con la idea de viajar a una isla lejana, o a algún lugar alejado de la urbe en donde podamos refugiarnos y  así parece que sucede cuando vamos a la montaña o a la playa; pero no es el mar, no es el lugar a donde nos dirigimos, es tan solo nuestro foco de atención que cambia y por eso sentimos paz. Simplemente nos desconectamos de aquello que nos agobia para conectarnos con algo más placentero.

Si logramos cambiar nuestro foco, estemos donde estemos; si aprendemos a dominar conscientemente nuestra atención y la dirigimos con intencionalidad; entonces hacemos la gran diferencia.

Cuando una emoción nos domina, es cierto que sacarnos de la mente el hecho perturbador se nos hace bastante dificultoso y lo que menos pensamos en el momento, es en dirigir nuestra atención hacia algo más placentero. Pero si elegimos respirar profunda y lentamente, y junto con la respiración agradecer y amar nuestras emociones, estas desaparecerán más rápido, sin dejar huella.

Sé que suena algo descabellado  amar lo que sentimos cuando se trata del miedo o la rabia; pero esa es la forma de soltar los problemas y las emociones que nos invaden. Dejarlas ser, sentirlas y observarlas, respirar profundamente mientras aún nos domina su influencia y al poco podemos experimentar como las vivimos desde lejos, como si ya no se tratara de nosotros y nos desligamos de ellas lentamente.

Las emociones son explosiones de energía acompañadas por manifestaciones corporales que si son muy densas, pueden ser bastante desagradables, como el miedo y la furia. Ellas siempre van asociadas a una historia que hemos fabricado. Al permitirlas observándolas con des-apego, ellas pierden su intensidad rápidamente convirtiéndose en energía ligera hasta liberarse. Si reaccionamos y nos identificamos con ellas y su historia, aunque al cabo de un tiempo regresemos al equilibrio natural, la raíz o la causa que la originó, sigue en nuestro interior.

Todo aquello que aparece en nuestra vida ya estaba con anterioridad en nosotros,  nos llega con el propósito de mostrarse para ser soltado y liberado.

Cuando ocurre lo que llamamos problemas,  estos vienen acompañados de  emociones con distintas intensidades y lo que debemos es des-apegarnos   y  des-engancharnos de la situación, observar la emoción y limpiar la historia que la creo. Por lo tanto debemos de evitar hacer del evento una historia más, contándolo o simplemente pensando en ello.

Observar tus emociones en vez de dejarte arrastrar por ellas es la mejor manera de disolver la historia que está detrás. Si tu mente está enfocada en  los conflictos, la paz será imposible para ti.

Los conflictos son pasajeros, pero nosotros hacemos que perduren al no dejarlos ir.  Podemos decidir enfocarnos en aquello que nos da paz, y dejar ir aquello que nos la quita. Cuando nos preocupamos por algo, lo que hacemos es darle fuerza, si lo aceptamos y lo soltamos, aquello cambiará para nosotros

Las emociones siempre vienen por una historia que nosotros mismos hemos creado que concuerda con nuestras creencias, y solo dejándolas  ir, observando sus efectos en nosotros, aceptándolos sin luchar, amándolos; se irán.

Recuerda, es una historia que te has contado, no eres tú. Solo tienes que cambiar el foco desde donde estás ubicado frente a la historia o el conflicto; si estás dentro de ella o estas observándolo imparcialmente cuando se produce en ti la emoción.

Donde enfoco mi atención allí dirijo mis pensamientos y esa es la realidad que estoy creando.

Te invito con amor a que te adueñes de tu vida y de tu experiencia creando aquello que te mereces.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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El arte de la creación consciente

Somos responsables de crear nuestra realidad tal como es; esta afirmación parece ser la más difícil de entender, y aunque lo aceptemos en cierto nivel porque ya lo hemos oído o leído repetidamente, nos resulta imposible experimentarlo como verdadero. Esto lo comprendemos a un nivel intelectual pero toma tiempo poder digerirlo y hacerlo parte de nuestra consciencia en cada momento y situación de nuestra vida.

Es usual que cuando nos ocurre lo que llamamos experiencias positivas podamos fácilmente aceptar que nosotros lo hemos creado, pero si la experiencia es negativa entonces nos resulta absurdo pensar que eso pueda ser nuestra creación. ¿A quien se le ocurre estar creando su propio sufrimiento? Más bien lo tratamos de evitar constantemente,  parece imposible que estemos actuando en contra de nuestros propios intereses y lastimándonos… ¿Cierto?… Como no lo podemos aceptar entonces resulta más fácil sentirnos víctimas de las circunstancias, porque no tenemos ningún control sobre aquello que nos ocurre y  al sentirnos impotentes ignoramos nuestro verdadero poder.

También cuando somos testigos presenciales de algún conflicto, del sufrimiento ajeno, de la enfermedad de otra persona o somos oyentes de algún comentario de alguien no relacionado con nosotros, volvemos a creer que eso no tiene nada que ver con nosotros y con nuestra realidad, por lo tanto no creemos que lo hemos creado. Pero esto también es nuestra propia creación, todo absolutamente todo lo que es parte de nuestra película nos pertenece, si está dentro de nuestra mente, en la pantalla de nuestra  vida, es parte de nuestros pensamientos y sentimientos y lo estamos experimentando, es nuestro.

Hay dos ingredientes que siempre están presentes cuando creamos nuestra realidad y son las creencias y la atención.

Aquello en lo que colocamos nuestra atención tiende a aumentar, aquello que ignoramos tiende a desaparecer, en otras palabras, aquello a lo que nos resistimos persiste. Si mi foco son mis carencias, hablo de ellas, comparto mis angustias y me desespero, entonces estoy creando más carencias. Aquello en lo que me enfoco, pasa al primer plano de mi experiencia.

Cuántos de nosotros no estamos pendientes de las noticias en la televisión y luego lo compartimos en nuestras conversaciones…, tanto es así que pareciera que fuéramos adictos al drama, y es eso precisamente lo que creamos.

Por otro lado aquello que no creemos rara vez ocurre y si sucede es porque hemos puesto allí nuestra atención, lo que desconocemos no es parte de nuestra experiencia.

Son muchos los pensamientos que pasan por nuestra mente en cada instante, pero solo aquellos en los que creemos es donde centramos toda nuestra energía. Las creencias de esta manera se convierten en profecías autorealizadas  y al continuamente creer en ellas las vamos reforzando, por eso nos resulta tan difícil cambiar nuestra manera de pensar.

No todo lo que surge como pensamiento es aceptado por la mente, entonces lo dejamos pasar y carece de poder pero un pensamiento acorde con una creencia tiene la fuerza  poderosa de manifestarse.

Durante nuestra existencia desarrollamos cierto tipo de pensamientos que atraerán a otros semejantes hasta formar una personalidad y un sistema de creencias compacto que luego encontramos  grandes dificultades en cambiar.

Una buena manera de evitarnos sufrimiento es decidir ignorar los pensamientos procurando no identificarnos con ellos, y con decirles  Gracias, Te Amo, constantemente a cada uno de ellos, sin distinción,  les damos luz verde para que sigan su camino sin parar, reconociendo que ellos van y vienen, y que son impermanentes al igual que las emociones, son transitorios, y si no nos identificamos y los soltamos, ellos no dejaran huella en nuestras memorias.

Los pensamientos son visitantes que buscan atención, y si se la damos se quedan, si los ignoramos seguirán su continuo transitar. Al dejar de identificarnos con ellos y desapegarnos comenzamos a adquirir consciencia del juego mental y comprendemos que la vida es un baile constante entre las chispas divinas que somos y nuestras creaciones.  Permite que los pensamientos vengan y vayan sin detenerse, obsérvalos y  dale las gracias al déjalos partir.

En la medida que dominemos el arte de soltar nuestra realidad cambiará y volveremos a tomar consciencia de nuestro poder creador. Somos chispas divinas recordando el juego de la creación.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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