Conviértete en el creador de tus propios milagros . . .

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Secretos para manifestar lo mejor

44dcaf896a1681f48630817b0a3f212fPareciera que las cosas buenas cuando nos ocurren vinieran de a poco y no una tras otra sino una a la vez. Hoy te voy a contar un secreto. Hay un secreto de cómo maximizar la sincronicidad de las manifestaciones positivas en tu vida, pero primero me quiero asegurar de que sabes y comprendes que nosotros somos los creadores de nuestra realidad.

Si no lo sabías, te afirmo que así funciona el universo. Tenemos los mismos dones de Dios porque fuimos creados a imagen y semejanza de él. Somos seres creadores. Nosotros creamos o atraemos, (no sé cuál palabra te resulta más familiar) las circunstancias que experimentamos. (si quieres saber más al respecto, lee el artículo de realidades paralelas).

Entonces si nosotros somos los creadores de nuestra realidad por medio de nuestras vibraciones que emiten nuestros pensamientos y sentimientos, ¿por qué nuestra realidad no es más alegre? ¿Por qué no creamos más cosas maravillosas para nuestras vidas? La razón es que todo lo que pensamos y sentimos se origina en nuestras creencias subconscientes, y nosotros no tenemos idea de toda la enorme cantidad de creencias y definiciones que tenemos acumuladas. No estamos conscientes de nuestros programas y tampoco tenemos control sobre lo que pensamos y sentimos.

Cuando ocurre algo en nuestra realidad, sea lo que sea, es porqué nuestra vibración se iguala a la vibración de lo que manifestamos. Todo existe simultáneamente, no es que creamos o atraemos algo. No, todo existe ya porque solo existe el ahora, el tiempo lineal es solo una ilusión de nuestra mente terrenal. Todo ya fue creado. Lo que no se encuentra en nuestra realidad no es que no exista, lo que ocurre es que nos resulta invisible para nosotros aquello con lo que no vibramos. Cuando manifestamos algo, cuando algo ocurre es porque nuestra vibración iguala a la vibración de lo manifestado, entonces algo que ya existía, que ya estaba allí, se torna visible para nosotros. Todas las cosas, todo lo que podemos crear o manifestar está allí, ya existe pero hasta que nuestra vibración no es igual, será invisible para nosotros.

¿Por qué cuando nos ocurre algo bueno, no se repite?

Ahora bien, si ocurre algo que nos agrada, la razón para que no vuelva a ocurrir inmediatamente más de lo mismo ,una vez tras otra, es porque en seguida que nos ocurre algo bueno, queremos más, y al querer más, dejamos de vivir en el presente, comenzamos a desear algo y eso nos lleva al pasado o al futuro. Nuestra vibración cambia, y nos ubicamos en la carencia, en la falta de algo. En seguida que ocurren cosas buenas para nosotros, nos preguntamos ¿qué más hay? ¿Qué sigue, que quiero más?¿ qué viene ahora? Y perdemos esa conexión. Ya nuestro estado cambia. No tienes que ir al futuro a ver que más vas a lograr porque pierdes ese estado vibratorio que te permitió manifestar lo que es de tu preferencia.

La mejor manera de seguir conectados a una misma vibración es reconocer lo bueno que nos ocurre, agradecerlo, apreciarlo y por último mantenernos en un estado de permitir. Un estado de apertura. De este modo no hay cambios en nosotros y estamos abiertos a recibir más sin tener que desearlo; sin crearnos la necesidad.

Asi que cuando ocurre algo que te alegra y que es de tu preferencia, párate allí, no pidas más, permítete reconocerlo, apreciarlo y agradécelo.

Por eso es sabio utilizar el hoóponopono cuando algo bueno llega a tu vida. Te permite estar en el presente y no buscando algo más. Tu mmente deja de pensar y está abierta a recibir.

No salgas del momento presente, ese es el secreto. Ese es el secreto de cómo manifestar puras cosas positivas para tu vida. Apreciar, agradecer, reconocer y permitir te mantienen en el ahora sin cambiar tu vibración.

Practícalo y manifiesta todo lo mejor para ti.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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El poder de la apreciación

1abab837f5573b27d9ed6cfc35e9e737Pasamos nuestros días sin grandes cambios y la mayor parte del tiempo andamos en automático sin saber cómo hacer para que nuestra realidad mejore, se torne más apacible, menos preocupaciones, más alegre. No notamos que para que haya un cambio en nuestra realidad nos hace falta agregar un ingrediente muy importante. No nos damos cuenta de la importancia que tiene el apreciar.

Cuando apreciamos lo externo, intrínsecamente, nos estamos incluyendo, esto va en ambos sentidos, la apreciación es un sentimiento que parte desde nosotros, sale de nuestro interior y por lo tanto nos beneficiamos. La apreciación y el amor hacia nosotros son las herramientas más importantes para nutrirnos.

Apreciar tiene el mismo valor que ser agradecido, son hermanos en el camino ascendente hacia la paz y la alegría. Apreciar es un estado del ser. Cuando apreciamos algo o a alguien, al igual que cuando estamos agradecidos, nuestra energía vibratoria cambia y se eleva. Los pensamientos oscuros, las preocupaciones y la ansiedad se desvanecen y transmutan cuando nuestro foco de atención se traslada a aquello que nos hace sentir amor, afecto, aprecio, agradecimiento y aceptación. Las contrariedades quedan disueltas y nuestro estado interno cambia.

Hay situaciones que nos provocan ira, tristeza, temor, pero está en nuestras manos hacer el click, (cambio) y mirarlas con nuevos ojos y en el caso de que esto resulte difícil, evitar que ese sea el foco de nuestra atención. Si quieres mejorar tu realidad no debes de enfocarte en lo que está mal, céntrate en lo que puedas apreciar.

Podemos vivir la vida con la determinación de ver lo que está bien y dejar de prestarle tanta atención a lo que anda mal para apreciar más. Esto nos garantiza una vida más placentera, amorosa y alegre. Como ya sabes, tú creas tu realidad a partir de tus pensamientos, entonces ¿te imaginas como sería tu realidad si aprecias más y juzgas menos?

Son nuestras creencias las que nos hacen pensar que somos indolentes si no le prestamos atención a ciertas situaciones caóticas. Esto estaría bien si tu no supieras que eres el creador de tu realidad.

Debemos enfocarnos en apreciar, en vez de criticar lo que nos rodea y culparlo de nuestro descontento aunque encontremos justificadas razones para hacerlo. Cuando dejamos de criticar y de juzgar, es muy fácil apreciar. Apreciar es aceptar las cosas tal como son. Esto es lo que genera el cambio, y no cuando reaccionamos.

La apreciación abre la puerta de nuestra consciencia y nos permite ver más allá, porque la mente que piensa, la mente que opina y juzga queda por fuera.

La energía de la apreciación es benevolente y mientras más apreciemos, más generosa se tornará nuestra vida. ¿Te imaginas que el universo te devuelva esto? La vida es como una pantalla donde tu mente se proyecta. Primero crees, piensas, y sientes y luego experimentas de acuerdo a ello.

Todo en la vida es un regalo, y cuando llegas a comprender esto, te mantendrás en un estado de continua apreciación. A veces necesitamos conocer lo desagradable para poder aprender a apreciar.

La apreciación es una acción, es algo que podemos hacer en cualquier instante, no toma más que eso, una decisión. Eso es todo lo que requiere.

Si observamos atentamente, encontraremos que la raíz de todo lo bueno que nos sucede tiene su origen en la apreciación. Cuando aprecias te abres a recibir lo semejante a tu vibración.

Apreciar es valorar. Es decirle Si a todo. Y cuando le dices si a todo el universo te complace. Cada vez que aprecias le estás pidiendo “MAS RAZONES PARA APRECIAR POR FAVOR” y él universo te obedece enviándote más razones que te alegren para que sigas apreciando. Así es como funciona. Mientras más alegrías tengas más rápido tus circunstancias mejorarán. Todo comienza desde adentro.

La alegría y la felicidad no vienen dadas por recibir algo que no tenemos sino por nuestro estado de apreciación. Aumenta tu apreciación, amando y apreciando incluso a la enfermedad porque ella es la portadora de un mensaje que pide cambio, y su propósito es avisar.

Para estar en paz hay que soltar lo que se fue, apreciar lo que queda y abrirnos a lo que vendrá. Acepta lo que llega a ti, totalmente y por completo, de modo que puedas apreciarlo y aprender de ello y luego dejarlo ir.

Apréciate por lo que eres no por quién deberías ser. Cualquier cosa que haya ocurrido, mira atrás apreciando la experiencia. Aprecia todo lo que tienes, no dejes que el tiempo te haga apreciar lo que tuviste. Tus padres y tus hijos seguramente te han dado cantidad de razones para apreciarlos, enfócate en eso. Casi siempre lo significante se esconde dentro de lo que parece insignificante así que si quieres sentirte feliz, alegre, y en paz, entonces aprecia todo lo que se encuentra frente a ti, espera menos, y evita juzgar dejando de lado cualquier expectativas.

Si te resulta difícil apreciar algo, recuerda tan solo eliminar el juicio.

El amor crece en el jardín de la apreciación. Enfócate en la apreciación, y en la gratitud, y verás cómo tu experiencia se torna abundante en el amor y en más situaciones positivas.

La persona más feliz en el mundo es aquella que aprecia constantemente.

Te amo
Jocelyne Ramniceanu

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Vaciándonos

DSC00513Recuerdo a mi abuela cuando aún era una niña como esmeradamente me enseñaba a guardar minuciosamente los objetos, las tazas de té para ocasiones especiales, la vajilla de lujo, los candelabros y pequeñas joyas que jamás utilizó. El dinero lo envolvía en un pañuelo y lo escondía, y con mucha paciencia me explicaba que tenía que ahorrar para el futuro, quien sabe, tal vez una enfermedad, lo iba a necesitar. Pero también guardaba objetos que nunca usaba, reliquias que logró rescatar de la inclemencia de los años, de su mamá, abuela y recuerdos familiares. Todas estas cosas llenaban sus armarios. Era imposible aventurarse en ellos. Era como prepararse para ir a una expedición tratar de buscar algo en su closet, además, ella celosamente cuidaba que nadie hurgara en sus pertenencias. Al fallecer, nos dimos cuenta que casi todo había desaparecido en manos de las sirvientas que la cuidaron en sus últimos años ya que ella enfermó, como lo había previsto y tuvo que ser cuidada por mujeres contratadas para que se hicieran cargo de ella porque su enfermedad, (Arterioesclerosis ) la dejo postrada, pero además sin memoria.

Mi madre al igual que la suya, también guardaba objetos celosamente, y en algo más se asemejaban y era en su preocupación por las enfermedades. De niña una manera que ella encontraba fácil para expresar su amor era cuidándome a mí y a mi hermano para que no nos resfriáramos. Hasta el día de hoy su afecto lo demuestra a través de la preocupación a que su descendencia se encuentre libre de contaminación y bacterias. Lamentablemente ella también sufre un sinfín de enfermedades y es una fiel seguidora de los medicamentos y los doctores.

El habito de juntar objetos inútiles hasta no hace mucho tiempo era parte de mi vida y de mi sistema de creencias, siempre esperando por un futuro que nunca llegaba. Guardé bandejas y vajillas que obtuve como regalo de bodas hace ya 30 años e hice un closet especial para ellas cuando tal vez las usé 2 o 3 veces a lo sumo, en su larga existencia. También tenía depositada ropa guardada para cuando adelgace o para cuando engorde, o para quien sabe que…. He encontrado que los closets para mí no hacen otra cosa distinta que lo que hace mi subconsciente, allí deposito todo, todo lo que creo que algún día será útil, incluso aparatos que no funcionan por si algún día se me antoja repararlos, cuadernos y libros que jamás leeré, y me olvido de ellos como me olvido del pasado pero al abrir sus puertas, allí está el baúl de los recuerdos del que difícilmente he estado permitiéndome desapegarme.

Lo mismo ocurre con el dinero, juntarlo para un futuro no ha servido de nada, porque ese futuro no era claro, era mi manera de sentirme protegida como mi abuela me decía pero lo necesitaba a cada instante, surgían nuevas deudas, imprevistos, una nueva obligación, un nuevo antojo, un gasto inesperado. No había manera de acumular sin un objetivo preciso. Carencia de una meta o una razón de fuerza mayor para reunir. El dinero como tal es para que circule, no es para tenerlo guardado. Es como el agua que necesita libertad, si no tiene por donde salir, se desborda, revienta la represa y sigue su camino. Es como la arena que está allí en abundancia, te puedes llenar de ella pero no la puedes aprisionar con el puño cerrado.

El dinero se escurre, y no es la idea retenerlo sino confiar en que llegara más, de manera abundante y suficiente. Eso de juntar dinero y objetos para algún día, quien sabe cuándo es una creencia limitante. Juntar dinero para no gastarlo por el temor a que en el futuro no alcanzará o lo necesitaras viene de las creencias de escasez, de no confiar en el fluir de la vida, de controlar lo incontrolable, del temor.

Sal de la ropa, los zapatos viejos guardados, los muebles que ya no usas, o los utensilios y todas esas cosas que sueles guardar en vano y que sabes que estarías más ligero sin ellos.

¿Que mas guardas? Además de enseres, objetos, libros etc. ¿Qué guardas dentro de ti que no quieres soltar? ¿Que creencias, pensamientos, opiniones y juicios están aún dentro de ti? ¿Qué tristezas, rencores, resentimientos, culpas, y recuerdos que no has querido dejar ir? ¿Tienes el hábito de guardar todo esto dentro de ti?¿Guardas el recuerdo de un viejo amor?

No lo hagas, no estás permitiendo que lo nuevo y bueno llegue a tu vida. Debes vaciar la copa para que esta sea llenada otra vez. Tienes que vaciarte completamente de lo viejo e inservible para que te llegue la prosperidad, las alegrías, el amor y la serenidad. Es necesario que dejes un vacío para ser llenado de nuevo, de lo contrario nada puede entrar. Somos un recipiente de experiencias que se repiten si no nos vaciamos.

Deshazte de todo aquello que no te sirve para que la prosperidad llegue a ti. Ese vacío es quién creará la fuerza necesaria para atraer nuevas cosas, y experiencias hacia ti. El vacío invariablemente es llenado una y otra vez por lo nuevo y diferente mientras continúes desapegado a lo previo y existente.

Mientras te aferres a lo viejo e inútil no hay manera de tener nuevas y diferentes oportunidades.

La vida es un cambio constante y nosotros fuimos entrenados para retener, ya sea información, dinero, resentimientos, objetos etc. Para comenzar a liberarnos y vaciarnos podemos comenzar por abrir nuestros closets y cajones y deshacernos de todo lo que no nos sirve, incluso muebles y aparatos. Si tienes más de dos años sin usar algo, es porque no lo necesitas, y es el momento de dejar que circule, regálalo, deja que pase a otras manos que tal vez le darán uso. Desapégate de esos objetos y confía que lo nuevo viene a ti. Veras que te sientes mucho más ligero. Si no lo quieres regalar, los puedes vender pero has que cambie de manos, libérate de las viejas energías y los recuerdos asociados. Los bienes necesitan circular, si no sueltas el pasado, tus manos estarán ocupadas cuando llegue el futuro.

Vive como el agua, observa como la naturaleza actúa, y se flexible como ella, fluye, no te estanques porque el agua estancada se pudre, lo mismo sucede con nosotros, nos marchitamos si no estamos abiertos al constante cambio. La repetición de lo viejo nos mantiene tristes, deprimidos y enfermos.

Si sigues guardando serás esclavo de tus recuerdos y objetos materiales, tu vida estará encadenada.

Guardar es un mensaje claro y nítido al universo, “No confió en mi poder de crear”, “Tengo miedo”, “La vida es incierta” “Le temo al futuro”- Con estos mensajes estas decretando carencias en tu vida y a tu subconsciente le estas enviando un mensaje claro, y es que no confías en el mañana y que no eres merecedor de lo nuevo y bueno para ti, y así refuerzas tus creencias guardando aquello que es inútil para ti.
Deshazte de todo lo que ya no te sirve y no necesitas .Deja que lo nuevo llegue a tu hogar, a tu vida, una nueva relación, un nuevo carro, un nuevo trabajo, nuevas sorpresas…. Date una nueva oportunidad. Para esto necesitas vaciarte de nuevo, soltar los viejos hábitos, las viejas formas de pensar. Deja que todo fluya.

Las personas viejas se encorvan no tanto por la gravedad como por el peso de sus cargas, de sus memorias.

Tendremos un nuevo sistema operativo basado en el amor solo cuando logremos deshacernos del viejo sistema de creencias basado en el temor, en la preocupación, en el miedo, en la pérdida y en la escasez. No necesitamos retener cuando confiamos en el flujo natural de la vida. Haz como el río que aunque encuentre una piedra en su camino, sigue invariablemente fluyendo. Suelta los apegos, el agua se purifica fluyendo y tú y yo también.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

 

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Transformar el temor en amor

Blue Sky wallpaperCasi todas nuestras reacciones provienen de nuestras creencias basadas en el miedo cuando estas no nacen  del amor incondicional.

Los celos, la envidia, la preocupación, el enfado, la tristeza etc., son sentimientos tan desagradables que lo que hacemos es evitar sentirlos, negándolos, disimulándolos o reaccionando violentamente a estas manifestaciones energéticas. Y lo hacemos respondiendo hacia afuera colocando en el exterior la causa de nuestro malestar. Rara vez miramos en nuestro interior.

Siempre conseguimos al culpable de aquello que sentimos, siempre miramos las circunstancias como un producto de la mala suerte o simplemente nos sentimos víctimas de las situaciones o de alguien. Nunca o muy raras veces buscamos la causa dentro de nosotros y aunque ya lo sabemos, nos olvidamos de que somos los creadores de nuestra realidad, de nuestras experiencias y de cómo percibimos el mundo.

Cuando cambiamos de pareja constantemente, cuando no conseguimos la pareja, o la pareja nos traiciona; cuando el dinero no alcanza, cuando no conseguimos el trabajo ideal, miramos y nos preguntamos: ¿Qué estoy haciendo mal?, ¿En que he fallado? ¿Porque me suceden estas cosas? Y comenzamos a sentirnos como pobrecitos,  seres imperfectos, no merecedores, con poca valía y dotados de mala suerte.  Y la pregunta correcta que debemos hacer es ¿Qué hay en mí que estoy creando esto? o decir simplemente Lo siento, perdóname por aquello que hay en mí que está creando esta situación. Está manera de preguntar ya de por si nos hace recordar que “Yo y solo yo, soy quién crea mi realidad tal como es”, y si hay aspectos en mi vida que no marchan bien es porque tengo creencias acerca de mí y del mundo que aunque no estoy consciente de ellas, hacen que se manifieste de esta manera en mi realidad.

Antes de llegar al mundo sabíamos que éramos perfectos. Éramos una eterna manifestación de la creación, y como creaciones fuimos concebidos a partir de la misma sustancia de Dios. Luego al entrar en la frecuencia del miedo y la disfunción que caracterizan nuestro mundo, esta vida; lo hemos olvidado todo, para vernos inmersos en un ambiente hostil indistintamente de que hayamos crecido o no, en el seno de una familia amorosa y feliz.

En ese momento, pequeñitos,  se crearon las primeras creencias en cuanto a esta vida. En un niño pequeño donde la obtención de amor se hacía difícil y sujeta a condiciones; donde se hacía necesario ser digno para poder ser amado; es así como aparecieron las primeras creencias sobre las dificultades de obtener amor.  Luego a partir  de ese hecho surgió la creencia de que no hay suficiente, que hay que luchar para conseguir, y hay que ser merecedor. En ese momento, tal vez también se creó el erróneo concepto de que sentir  amor es igual a sentir dolor.

Hemos crecido, nos hemos desarrollado como seres adultos, nuestro intelecto se ha formado, y nuestra vida como persona madura la vemos como el resultado de la experiencia, mas ese pequeño niño interno nunca se fue, el no creció ni cambió. Él sigue allí aunque lo hayamos olvidado o creamos que lo hemos superado.

Una y otra vez las situaciones de vida que nos encontramos siempre reflejarán esas tempranas decisiones, esas conclusiones, esas creencias porque tenemos en nuestro interior y siempre irá con nosotros ese pequeño niño, herido y abandonado que aún necesita amor. Una y otra vez, algo del afuera nos apuntará a esas heridas que aún no han sanado y que seguirán allí hasta que le prestemos atención a nuestro niño interior.

Las  penas, las tristezas, la rabia, la impotencia, todo aquello que sentimos solo se pueden transformar en el ahora, no tratando de evitar aquello que sintamos, no tratando de esconderlo, sino sentir todo lo que es y toda la manifestación de nuestras emociones, amándolas tal y como son.

Sin juicios abraza mentalmente aquel pequeño que habita en ti y dile mentalmente que está bien sentir lo que siente. Dile que es correcto que lo sienta y abrázate imaginariamente y siente toda la emoción y dile al pequeño que hay en ti, que ahora ya no necesitará sentirse solo y sin amor porque tú estás allí para dárselo.

Acepta lo que sientes, siente en su totalidad aquello que está en ti, no lo resistas y ámalo. Paradójicamente, cuando eliges la transformación AHORA con aceptación y amor, automáticamente transformas tu pasado y tu futuro.

Solo puedes transformar el miedo y cualquier emoción en el momento que sientes la emoción, mandando amor. Tú eres amor, tú eres perfecto

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Mi país soy YO

4141670550_94c80c9d0d_zMi querido país está dividido, me pregunto si yo también lo estoy…. Pues sí, a veces me siento dividida por dos grandes emociones, el amor y el desamor, y allí englobo el dolor, el temor, la rabia y todos sus matices. Estamos en un mundo dual y la única manera de contrarrestarlo es centrarnos en nuestro corazón, encontrando el equilibrio, la paz, recordar quienes somos realmente y desligarnos de la ilusión de nuestra mente.

¿Suceden injusticias? Si en mi país suceden demasiadas injusticias, podría decir que son terribles. Entonces me pregunto si soy justa conmigo misma, si me trato con consideración o tal vez es lo opuesto,….  observo en mí desde la forma como me alimento, como cuido mi cuerpo, mis hábitos, como trato a otros seres etc. Y de repente viene a mi mente una situación donde me sentí injusta…

Sucedió con un gato, tengo ya 6, más de la cuenta para mi gusto, porque fueron llegando dos de ellos por separado, pequeñitos, buscando comida y al darles el alimento se fueron quedando . La otra gata que yo tenía hace 3 años, al no prestarle mayor atención quedó embarazada y luego tuvo cinco gatitos. Logré solo regalar a dos de ellos. En vista de esto hace tiempo tomé la decisión de no alimentar más a otros gatos que se acercaran del vecindario, que entran a la casa por el patio o el jardín del frente, a comer las sobras de mi perro. Mi numeroso grupo de gatos, menos mal que se van de paseo a otros lugares por largos períodos, y aparecen solo cuando tienen hambre, respetando un poco mi espacio.

Hoy ante la lluvia, en el patio trasero, uno de esos gatos grises aparentemente buscaba un lugar donde acobijarse; entró en la casa y apenas lo vi, lo espanté como siempre hago. Cuando este me miró, de repente sentí la injusticia, sentí como el pobre gato me miraba afligido.  Ya alimento a 6 y según mis creencias es suficiente. Este gato que siempre está escondiéndose al asecho entre las puertas y los rincones a la intemperie, observa como es marginado y solo cuando puede, sin ser visto, se apodera de alguna de las sobras. Si tal vez él pensara o pudiese hablar, me estaría diciendo…. “¿Porque a ellos sí y a mí no me das nada?”. Sentí lástima cuando corrió entre la lluvia en búsqueda de un nuevo refugio para acobijarse, pero mi decisión era firme,  NO tener más gatos. Y así me sentí: INJUSTA….sé que son creencias, como también son creencias las injusticias que veo afuera, con mis hermanos humanos, en mi país, en el mundo. Las injusticias las veo porque me siento injusta.

Mi país está dividido, hay intolerancia y también hay violencia. Me reviso y reconozco esto como una parte de mí, donde encuentro que hay días o más bien ratos que me percato de mi intolerancia cada vez menos frecuente. Si en mi experiencia veo violencia enseguida renace la violencia en mí, cuando veo una injusticia reacciono. En el tráfico, si alguien me grita, etc. Ya con la práctica y la autoobservación, me doy cuenta de ello y lo limpio, no me engancho fácilmente pero aún es parte de mi sistema de creencias.

En mi país hay escasez y pobreza, me pregunto cuántas veces no me he sentido con las ansias de comprar algo que a mi juicio me pareció costoso y no lo he hecho por la creencia de que no tengo suficiente. Ya hoy en día me doy cuenta que no necesito prácticamente nada o casi nada para ser feliz y estar en paz. Hoy en día estoy abierta a recibir porque sé que somos abundantes.  Aun así de vez en cuando se me escapa algún pensamiento, aún la mente me atrapa y siento necesidades y creo que si obtengo esto o aquello seré feliz. Luego que lo obtengo vuelvo a sentir que hay algo más que necesito y así sucesivamente ya que la felicidad aparente que consigo con el nuevo objeto desaparece hasta que consiga el próximo. La mente nos crea necesidades porque tenemos creencias y nos apegamos a las cosas materiales.

En mi país la gente sufre porque yo sufro,  me duele el fallecimiento de mi hijo que se marchó hace apenas dos meses y veo como la violencia se lleva la vida de otros seres humanos. ¡Mi país soy yo!

¿Cómo no ver en mi país aquello que ya está en mí? ¿Es el mundo que veo un reflejo de mi interior? ¿Dónde radican los cambios para ver la unión en mi país y en el mundo?

A mis queridos compatriotas les sugiero que encuentren la paz en su interior. Nuestras creencias las podemos ir limpiando y eso no significa no hacer nada, significa que aquello que hagamos sea desde el amor y la paz, dejándonos guiar desde el corazón y no desde nuestros programas, creencias o memorias; no desde el temor.

Si lo que llamamos lucha para un cambio no toca primero nuestros corazones, nada podremos cambiar allá afuera en el mundo. Todo cambio comienza con nosotros mismos. Nuestra lucha comienza con las creencias que nos quitan la paz.

La paz en el país, en la sociedad, en mi medio ambiente comienza con mi propia paz, no hay paz afuera si no la puedo sentir en mi interior. La paz comienza conmigo… y con nadie más.

Todo lo que queremos del afuera lo tenemos que lograr en nuestro interior, con nosotros mismos. No hay otro lugar, las apariencias no son más que proyecciones de nuestro estado interno.

El mundo que vemos es nuestro reflejo. Eso es todo lo que es. Todo, absolutamente todo son experiencias, y depende de nosotros que hacemos con ellas. No hay nada correcto o equivocado, malo o bueno, nosotros somos quienes le damos significado a lo que experimentamos, todo es neutro. El mundo es neutro. Todo es mental. La creencia crea la experiencia.

No podemos hablar de paz si no la sentimos, es algo que quisiéramos tener pero no tomamos la decisión de sentirla y le damos poder a lo externo cuando lo externo es solo el resultado. Lo externo es el efecto de nuestro interior. La causa está en mí.

Cuando nos sintamos completamente en paz, los cambios se darán porque esa es la vibración a la cual estaremos conectados.

Cuando vemos odio en otros, es porque no nos damos cuenta del odio que sentimos, y la única manera de contrarrestarlo es enviando amor a esa situación que nos quita la paz, enviándole amor a nuestra percepción de aquella persona que nos hace sentir mal, asumiendo la responsabilidad por aquello que estamos sintiendo.

Despierta y sueña el sueño que prefieres soñar. La realidad física funciona como un espejo aunque el efecto no se perciba de inmediato. La realidad física es sólo un reflejo de lo que creemos individualmente y de quienes nos rodean que resuenan con nuestra vibración.

El cambio para producirse, debe iniciarse en nosotros para que se vea reflejado en el exterior y no al revés.

Yo soy responsable por todo lo que siento, y está en mí y solo en mí ver el mundo de otra manera. Y esto ocurre cuando transformo las creencias que me quitan la paz.

No necesitamos crear LA VERSIÓN DE LA REALIDAD que queremos, ella ya existe. Funcionamos como una radio, solo tenemos que cambiar de emisora. Todas las estaciones ya están sonando, solo debemos sintonizarnos con esa realidad que preferimos

Te amo.

Jocelyne Ramniceanu

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Transformando mi experiencia

Deslizarte a través de tus  cualidades sin prestarle atención a los defectos que tu mente cree que tienes es un arte que tu puedes dominar y perfeccionar. Nuestro propósito en esta vida es recordar que somos perfectos, y esa es nuestra primordial meta para luego desarrollarnos en nuestros únicos talentos.

Es sabido que nuestro peor enemigo no se encuentra fuera de nosotros, y que nos vamos destruyendo lentamente no por lo que otros dicen o nos hacen sino por lo que creemos que somos. Con nuestros propios juicios es como nos dañamos y no con nuestras experiencias ya que estas son solo la consecuencia. Constantemente estamos tejiendo y entrelazando pensamientos acerca de nuestras imperfecciones y defectos sin darnos cuenta que somos los creadores de estas. Ellas van en aumento lentamente en la medida que vamos constatando que estas se vuelven reales., y no solo nos lo creemos sino que también lo estamos creando y proyectando en el mundo externo y vamos envejeciendo sin saber que podemos crear cambios en nuestra existencia.

No olvidemos que el mundo que vemos es el espejo de todo lo que hemos creído.

Si hay algo que te disgusta en tu experiencia, en vez de intentar cambiar lo que sucede debes iniciar el cambio en la forma como lo percibes y el significado que le das, que es lo único que puedes hacer, porque el cambio comienza en el proyector no en la pantalla de la vida. Es mirando en tu interior.

Si yo afirmo que soy incapaz de aprender algo nuevo, o me siento inútil para realizar determinada actividad, dejaré de intentarlo y me volveré torpe e inepta. Al igual si creo que soy tímida en mis relaciones y tengo dificultad para expresar mis pensamientos, así lo estoy creando, me iré retrayendo, confirmando y reforzando mi afirmación.

Si no me siento valiosa, merecedora, digna de tener amor, de poseer una  buena remuneración, alegrías, estabilidad, así es la vida que me estoy creando. Todas nuestras creencias  se convierten en una profecía auto cumplida.

¿Entonces como cambiar los patrones o  programas que me he auto creado?

1)    Lo primero que tengo que hacer es estar muy alerta acerca de mis pensamientos, en que me enfoco, si estos están basado en mis cualidades o en los defectos que creo tener, que digo acerca de mí y de otros, en que deposito mi atención.

2)    Cada vez que me sorprenda pensando negativamente de mi o de alguien más en mi mundo exterior, puedo agradecer y amar estos pensamientos. De esta manera estoy permitiendo que la energía asociada a ellos se libere, se transforme y luego se desvanezca, esto se llama transmutación. Si los alimento con mas sentimientos negativos, les estoy dando combustible, si los amo, los estoy liberando y dejando partir sin que estos me afecten. Los estoy soltando.

3)    Enfocarme intencionalmente en el amor y en el agradecimiento, aunque inicialmente no lo sienta, cambian la vibración de mis pensamientos y sentimientos.

4)    Usar como guía mis sensaciones y sentimientos, ellos me indican lo que mi corazón me pide. Muchas veces estamos inmersos en actividades que no nos gustan, no nos satisfacen pero seguimos allí por nuestras creencias y temores y no oímos o no estamos conectados con nuestro ser interior. Prestar atención es una excelente brújula que nos puede guiar a estar sintonizados.

5)    Estar abiertos a estar equivocados, en todo lo que pensamos y creemos.

6)    Reconocer que no sabemos nada y pedir respuestas que no provengan de nuestra mente y luego soltar. En algún momento sin esperar las respuestas, estas aparecen si no las buscamos y confiamos. Hay una parte en nosotros que  siempre sabe lo que es correcto, esta parte está conectada directamente a la fuente  y nos habla y  envía señales constantemente pero estamos muy ocupados y enfrascados en el ruido mental.

7)    Prestar atención especial a aquellos  pensamientos que comiencen con “NO” así como no puedo, no tengo, no merezco, no debo, y seguir el paso 2 y 3.

8)    Ubicarnos en el presente, regresar cada vez que viajamos con nuestra mente al pasado o al futuro. Lo único real es lo que sucede ahora.

9)    Estar dispuesto a dejar partir lo viejo, desapegarnos de todo lo que creemos, las cosas, las personas, etc. El mayor impedimento al cambio son nuestros apegos a lo conocido, sean incluso pensamientos negativos acerca de nosotros mismos.

Esto no significa que nada nos importe, significa que no nos importe demasiado y poder pasar la página para que lo nuevo entre en nuestra vida.

Por último quiero mencionar que  en la medida que me transformo, mi mundo también cambia porque no estamos aislados. Tú y yo, somos uno  y el cordón que nos une es el amor y el que nos aísla es el miedo. Si trabajo únicamente en mi, mi mundo estará bien.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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El arte de la creación consciente

Somos responsables de crear nuestra realidad tal como es; esta afirmación parece ser la más difícil de entender, y aunque lo aceptemos en cierto nivel porque ya lo hemos oído o leído repetidamente, nos resulta imposible experimentarlo como verdadero. Esto lo comprendemos a un nivel intelectual pero toma tiempo poder digerirlo y hacerlo parte de nuestra consciencia en cada momento y situación de nuestra vida.

Es usual que cuando nos ocurre lo que llamamos experiencias positivas podamos fácilmente aceptar que nosotros lo hemos creado, pero si la experiencia es negativa entonces nos resulta absurdo pensar que eso pueda ser nuestra creación. ¿A quien se le ocurre estar creando su propio sufrimiento? Más bien lo tratamos de evitar constantemente,  parece imposible que estemos actuando en contra de nuestros propios intereses y lastimándonos… ¿Cierto?… Como no lo podemos aceptar entonces resulta más fácil sentirnos víctimas de las circunstancias, porque no tenemos ningún control sobre aquello que nos ocurre y  al sentirnos impotentes ignoramos nuestro verdadero poder.

También cuando somos testigos presenciales de algún conflicto, del sufrimiento ajeno, de la enfermedad de otra persona o somos oyentes de algún comentario de alguien no relacionado con nosotros, volvemos a creer que eso no tiene nada que ver con nosotros y con nuestra realidad, por lo tanto no creemos que lo hemos creado. Pero esto también es nuestra propia creación, todo absolutamente todo lo que es parte de nuestra película nos pertenece, si está dentro de nuestra mente, en la pantalla de nuestra  vida, es parte de nuestros pensamientos y sentimientos y lo estamos experimentando, es nuestro.

Hay dos ingredientes que siempre están presentes cuando creamos nuestra realidad y son las creencias y la atención.

Aquello en lo que colocamos nuestra atención tiende a aumentar, aquello que ignoramos tiende a desaparecer, en otras palabras, aquello a lo que nos resistimos persiste. Si mi foco son mis carencias, hablo de ellas, comparto mis angustias y me desespero, entonces estoy creando más carencias. Aquello en lo que me enfoco, pasa al primer plano de mi experiencia.

Cuántos de nosotros no estamos pendientes de las noticias en la televisión y luego lo compartimos en nuestras conversaciones…, tanto es así que pareciera que fuéramos adictos al drama, y es eso precisamente lo que creamos.

Por otro lado aquello que no creemos rara vez ocurre y si sucede es porque hemos puesto allí nuestra atención, lo que desconocemos no es parte de nuestra experiencia.

Son muchos los pensamientos que pasan por nuestra mente en cada instante, pero solo aquellos en los que creemos es donde centramos toda nuestra energía. Las creencias de esta manera se convierten en profecías autorealizadas  y al continuamente creer en ellas las vamos reforzando, por eso nos resulta tan difícil cambiar nuestra manera de pensar.

No todo lo que surge como pensamiento es aceptado por la mente, entonces lo dejamos pasar y carece de poder pero un pensamiento acorde con una creencia tiene la fuerza  poderosa de manifestarse.

Durante nuestra existencia desarrollamos cierto tipo de pensamientos que atraerán a otros semejantes hasta formar una personalidad y un sistema de creencias compacto que luego encontramos  grandes dificultades en cambiar.

Una buena manera de evitarnos sufrimiento es decidir ignorar los pensamientos procurando no identificarnos con ellos, y con decirles  Gracias, Te Amo, constantemente a cada uno de ellos, sin distinción,  les damos luz verde para que sigan su camino sin parar, reconociendo que ellos van y vienen, y que son impermanentes al igual que las emociones, son transitorios, y si no nos identificamos y los soltamos, ellos no dejaran huella en nuestras memorias.

Los pensamientos son visitantes que buscan atención, y si se la damos se quedan, si los ignoramos seguirán su continuo transitar. Al dejar de identificarnos con ellos y desapegarnos comenzamos a adquirir consciencia del juego mental y comprendemos que la vida es un baile constante entre las chispas divinas que somos y nuestras creaciones.  Permite que los pensamientos vengan y vayan sin detenerse, obsérvalos y  dale las gracias al déjalos partir.

En la medida que dominemos el arte de soltar nuestra realidad cambiará y volveremos a tomar consciencia de nuestro poder creador. Somos chispas divinas recordando el juego de la creación.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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