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¿Y la culpa?

hibiscus2La mente es una fábrica de preguntas que ella misma no puede contestar pero incansablemente trata de analizar y entre las preguntas que frecuentemente se hace están las siguientes…. ¿Qué hice mal? ¿En qué fallé o en que me equivoqué? o ¿Porque no lo hice de otra manera? Cuando caemos en este tipo de cuestionamientos es porque ya nos estamos sintiendo culpables incluso antes de formularnos la pregunta.

La culpa es un ataque hacia nosotros mismos que proviene de la ira reprimida, de las situaciones que no se tornaron en nuestro favor dejando nuestras expectativas insatisfechas y nos producen rabia, resentimiento, y cuando estas emociones las bloqueamos o no las logramos procesar sanamente y nos las guardamos, nos van carcomiendo internamente. Ellas se van acumulando alimentadas por pensamientos negativos de desvalorización, de lo que nos decimos una y otra vez llevándonos a veces a un sufrimiento excesivo. Nos sentimos indignos y no merecedores.

La culpa se alimenta además de la creencia de ser imperfectos y por eso nos auto criticamos por los errores cometidos,  también se alimenta de la ilusión de estar separados de los demás, y ser merecedores de castigo.

Todo esto es una elaboración mental, es un programa que nos mantiene presos atados a nuestras creencias y nos impide vivir en el presente. Nada de esto es real aunque lo vivamos intensamente.

Puedes preguntarte ¿Que debo de estar creyendo en este momento que me hace sentir así? Y aquello que te venga, suéltalo pero hazlo con amor.

Tú eres un ser perfecto, aunque internamente lo sepas, aparentemente lo has olvidado y llegaste a este mundo a experimentar. Las creencias que elegiste válidas para ti son aquellas que te hacen vivir tus experiencias hasta que las decidas cambiar. La separación es lo que los sentidos y nuestra percepción nos muestran del mundo pero estamos interconectados a niveles que no tenemos ni la remota idea que eso sea posible.

No negamos la responsabilidad personal, esa es la que nos permite experimentar aquello que estamos experimentando pero si podemos entender en otro plano que este mundo es pasajero e inestable donde nada permanece y todo cambia, donde la parte eterna de nosotros no es tocada por las acciones temporales o circunstanciales de nuestra vida o la de otros.

No hay nada que yo te pueda decir para convencerte de tu inocencia mientras trates de entender con la mente, ya que en la mente no existe paz. No vivas en la mente, la mente juzga y te trae sufrimiento, te ata a la ilusión de un pasado que nunca fue real. Vigila tu mente pero hazlo con amor.

La vida es un salón de clase donde tú escoges que deseas aprender, tal vez decidas comprender que la culpa solo existe cuando crees en ella y permitas a la mente llevarte en un viaje lejano al pasado pero te invito a dejar de luchar contra los fantasmas y aceptar que todo lo que existe es el momento presente y sentir que el amor en ti es real. Abandona las trampas de la mente que te quitan la paz zafándote de sus garras, evitando prestarles atención y solo siente. Muchas veces tu cuerpo será el maestro que te devolverá al presente.

Amarte a ti y a otros es perdonar los errores de pensamiento acerca de ti y de otros. Es ser uno con tu ser real. Es vivir desde tu presencia.

El ser verdadero no puede sentirse culpable ni orgulloso, ni exitoso, ni fracasado, tu verdadero ser carece de opiniones y juicios. Conéctate con tu verdadero ser a través de estar presente y reconoce cuando te sientas distraído que permitiste que la mente te maneje, regresa de nuevo, respira profundamente y siente.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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¿Soltar o tener el control?

¿Te has sentido alguna vez en plena conexión con todo lo que te rodea y con esa sensación de  inmensa alegría que te recorre todo el cuerpo? Es un placer sentirse de esa manera, son esas veces que nos encontramos libres de nuestro pasado, abiertos a todo lo que llega, en paz y agradecidos.

Ese es nuestro estado natural del ser, ese es el estado donde nos sentimos unidos a todo lo que es, eso es inspiración y todo lo que creamos nos sorprende agradablemente.

Tú tienes acceso a ese estado cuando sueltas tus preocupaciones y dejas de llenarte de ansiedad por el futuro que aun no llega, o por un pasado que ya pasó.

Siempre que hacemos planes nuestra mente se vuelve muy traviesa, ella se entretiene repitiéndonos una y otra vez aquello que debemos hacer, aquello que deberíamos haber hecho y no cesa de decirnos una y otra vez lo que estamos haciendo mal o tal vez bien, con toda clase de razonamientos, escusas, preocupaciones, análisis, acusaciones etc.  Nuestra mente nos atormenta al intentar llevar a cabo nuestros planes, tratando de controlar minuciosamente todo  para que nuestra intención se materialice exactamente  igual a aquello que nos  hemos imaginado.

A veces pasamos largas horas y días planificando algo, y por supuesto no confiamos en que si  tan solo  soltáramos, el resultado sería el mejor posible para nosotros.

No es necesario este desgaste emocional, pero creemos que si no nos hacemos cargo de cada uno de los detalles, las cosas no se solucionan por sí mismas o nadie se va a ocupar de nuestros asuntos, creemos que somos los únicos que podemos tomar las riendas, entonces nos llenamos de estrés, de mal humor, impaciencia y frustración.

Queremos que todo marche acorde con lo planeado para así sentirnos seguros que tenemos el control. El caso es que nunca tenemos el control, no controlamos absolutamente nada, el control no es más que una ilusión.  Lo puedes observar en ti mismo cuando no puedes controlar tu propio cuerpo, tu respiración, los latidos de tu corazón, la circulación de tu sangre, la digestión etc.,  todo esto funciona con su propia inteligencia sin tu intervención,  lo quieras o no. Tampoco puedes controlar tu mente, apenas eres consciente de una ínfima parte de lo que tus sentidos perciben; tu memoria te traiciona, tu conducta y tus emociones muchas veces parecen tener voluntad propia, los pensamientos te obsesionan.

Pero mantenemos la ilusión que tenemos el control y además pretendemos controlar también a otros y a las circunstancias.

No controlamos nada.

¿Te has preguntado qué sucedería si sueltas el control?  Es probable que tengas miedo,… lo que te pido ahora, en este momento es que comiences a soltar y empieces a confiar.

Está bien que tengas  una meta, un deseo, una intencionalidad, y que muevas tus energías hacia un objetivo, que planifiques pero aunque parezca contradictorio, en un momento dado tienes que soltar y confiar.   Una vez creado el impulso deja que siga su camino.

Cuando siembras una semilla, eso es lo que haces, confías, te pones a un lado y  dejas que el sol, la tierra con sus nutrientes  y la lluvia hagan su trabajo, no interfieres,  sabes que ya hiciste tu parte , esperas  y la ves crecer. Tienes la certeza de que así opera la naturaleza

En esencia somos  iguales, cuando te desentiendes de los resultados después de haber enfocado tu intención en un objetivo, ya le distes vida, ya lo impulsaste y el universo se encarga del resto. Siempre el fruto final es el resultado de tu estado mental.

Cuando tratas de controlar los resultados, le estas enviando un mensaje opuesto al universo, le estas indicando que no confías, que dudas acerca de las posibilidades de alcanzar tus metas, y como ya sabes, siempre la vida te da la razón.

Al ir reduciendo tus expectativas la recompensa es una mayor cantidad de milagros, porque la fe y la confianza representan el ángulo en que colocas el arco al disparar tu flecha, y al ponerte a un lado, dejas que tu fuerza creadora se materialice sin la necesidad de tu intervención. La confianza es el ingrediente que da la certeza que tu elección ya está sucediendo en este mismo instante. Si intervienes le estas quitando fuerza.

Cuando te conectas con tu estado puro del ser, te colocas en el presente y por lo tanto  dejas de enfocarte en el resultado, este deja de tener importancia, ya no dudas,  creas y disfrutas del proceso con alegría, sin apegos, creando y co-creando, admirando  y regocijándote con todas tus creaciones.

Cuando te desapegas de las expectativas, ya no te limitas y aquello que surja siempre será lo perfecto para ti.

Si tratas de controlar tus creaciones, ellas estarán impregnadas por tus miedos e inseguridades y eso exactamente es lo que vas a obtener. No hay como creer en tu poder, entonces cuando esto sucede te conectas con todo, te conectas con la vida.

Para lograrlo, tienes que confiar y soltar. La vida es una danza  continua entre tú y tus creaciones, si bailas con ella libremente, todo fluirá con armonía.  Suelta y confía.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Atrapados en las emociones

Hay días que nos dejamos llevar por nuestras emociones cuando un suceso aparente se desencadena,(una noticia en la televisión, el jefe que nos grita, un amigo que nos hace un desaire, o el presidente que anuncia nuevas medidas)  entonces  lo tomamos como una supuesta amenaza al ser que creemos ser, una amenaza a aquello que  pensamos que es correcto  según nuestras creencias, o un ataque a nuestros  valores, a nuestras expectativas  y por ende se desata en nosotros una furia  que a  veces es de  grandes proporciones  y que nos quita inmediatamente la paz. Estas situaciones nos llevan a defender nuestros llamados intereses de manera  incluso a veces violenta para salvaguardarnos  del supuesto atacante perdiendo cualquier vestigio de tranquilidad. Estas son las emociones a las cuales muchos estamos adictos y no notamos que somos nosotros quienes creamos toda la situación desde nuestra percepción de los hechos.

Este es el mundo que solemos ver cuando andamos dormidos e inconscientes, nos entregamos a alimentar la chispa participando activamente en la obra que nosotros mismos hemos creado. Reaccionamos ante cualquier evento sin darnos cuenta que hemos emitido un juicio y por eso explotamos.

Creemos que la amenaza es real y esta se encuentra en el mundo que proyectamos. Nada nos puede amenazar a menos que asi  lo creamos, entonces vivimos las experiencias como un reflejo de nuestro mundo interno, nuestros temores y del mundo que hemos decidido creer y por lo tanto así lo estamos creando, estamos creando una realidad  que podría ser diferente con solo cambiar nuestro enfoque. Nos mantenemos atrapados en nuestros pensamientos o preocupaciones.

Nuestros temores también son aprendidos, no llegamos al mundo con ellos y lo podemos constatar en los niños muy pequeños que andan libremente confiados. Mientras no nos deshagamos de nuestros temores, nos seguirán produciendo emociones desagradables hasta que decidamos cambiar nuestra percepción, y es entonces cuando el universo nos recompensará.

Las emociones, por lo general están asociadas a cargas energéticas atrapadas de situaciones viejas que se hace necesario liberarlas.

Para sanar nuestras emociones tenemos que prestarles atención y evitar reaccionar, ya que la reacción es la leña que aviva el fuego, alimenta aquello que no deseamos. Por otro lado es útil señalar que todo desaire, toda agresión, toda emoción de vibración densa puede esfumarse al cambiar nuestro enfoque hacia el amor.

No olvidemos que es natural sentir dolor pero el sufrimiento es opcional.

¿Como evitamos reaccionar?

Tomando consciencia  que estamos viviendo dentro de una ilusión. Observando a menudo nuestros pensamientos de manera imparcial sin engancharnos, tan solo dejándolos pasar, e incluso nos podemos reír de ellos por su falta de veracidad. Eso ayuda a tomar la distancia necesaria. Permanecer centrados en el presente, sin divagar y darnos cuenta cuando lo hacemos para regresar al momento actual, vivir atentos y acostumbrarnos a la auto observación.

Enfrentar nuestros temores, con confianza y traerlos a la luz. Todos podemos cambiar las creencias limitantes por creencias expansivas de amor y paz, solo tenemos que darnos el premiso. Permitir es la clave, soltamos nuestra rigidez de ideas.

Cuando nos vemos envueltos en una situación tomemos la decisión de soltar. Esa es la otra clave, el asunto no se trata de ti, se trata de lo que tú crees que eres. Suelta, no pasa nada y todo estará bien. Cuando no te enganchas sales ganando sin importar la justificación.

Una vez que ya hemos reaccionado y que estamos sintiendo los efectos psicofísicos de la emoción, podemos regresar a la calma bastante rápido, con solo ocupar nuestra mente en palabras como TE AMO, GRACIAS, LO SIENTO, PERDONAME o cualquier otra que venga de nuestra  inspiración, repitiéndolo continuamente como un mantra y soltando la experiencia pasada. También podemos realizar la respiración HA, explicada en un artículo pasado .Y si tu cuerpo te lo está pidiendo, descansa, siempre escucha lo que tu cuerpo te dice, préstale atención, el también te habla.

La meditación y el uso del Ho’oponopono son herramientas que no debemos excluir para obtener paz. Lo que borramos con Ho’oponopono no es el mundo que vemos sino el juicio y la opinión que va ligada a lo que experimentamos. Con él limpiamos los juicios de valor, ya que nada tiene el significado que usualmente le damos.

Las emociones que llamamos negativas, porque nos hacen sufrir están allí para avisarnos que estamos percibiendo erróneamente. Ellas son un llamado de atención desde nuestro cuerpo y nuestra mente para que transformemos nuestras creencias. Siempre que te sientas mal, tómalo como un aviso que algo hay en tu sistema mente/cuerpo que debe ser corregido. Esto es válido con las enfermedades también ya que ellas cumplen la misma función de avisar  y  mentalmente puedes agradecer porque vienen a ti como oportunidades para enmendar.

Cuando pasamos el switche y decidimos sentir amor, porque se trata de una decisión,  y cedemos nuestra postura por una más comprensiva, una actitud amorosa, todo el nudo energético que estábamos experimentando, se desvanece mágicamente y el mundo se transforma.

El mundo es solo un reflejo de lo que pensamos. Nosotros no percibimos la realidad tal como es, lo que vemos siempre está teñido por la película que se desarrolla en nuestra mente, no tenemos ni siquiera idea de lo que realmente está sucediendo. Lo que percibimos es una ilusión y hablamos, actuamos y pensamos de acuerdo a nuestras representaciones subconscientes.

Es tan natural sentirnos victimas y así evitar la responsabilidad de poner en duda nuestras creencias y  de cómo nos sentimos con respecto a ellas que colocamos fuera de nosotros al villano, ya sea un mal jefe, un conyugue, socio o incluso algún político o presidente. Entonces nuestro mal-estar queda bien justificado.

Lo que no nos damos cuenta es que si nosotros encontramos la manera de estar en paz, nuestro mundo también se transforma. Tenemos el poder individual de transformar el mundo que vemos pero nos mantenemos adictos a reaccionar y a evitarnos.

No te tomes nada personalmente, ningún hechizo puede afectarte a menos que tú lo permitas.

Puedes hablarle a tu cuerpo o a tu mente, ya sea por una enfermedad o por que deseas cambiar tus creencias, puedes usar un péndulo para averiguar las creencias subconscientes que te limitan, obteniendo respuestas afirmativas o negativas. Hay un abanico de posibilidades y puedes usar la técnica EFT que en otra oportunidad escribiré acerca de ella, para liberar tus bloqueos.

He oído decir que estar en paz es aburrido, yo también en algún momento pase por esa idea, pero cuando conoces la serenidad y sabes lo bien que se siente, es el paraíso terrenal y es así que fluyen fácilmente los sentimientos de amor por todo lo que nos rodea sin excepción.

Todo se trata de una decisión, si tomamos la decisión de mantenernos  conscientemente en paz, inmediatamente hallaremos los medios para lograrlo. Usemos nuestras emociones como la brújula para indicarnos el camino a seguir. El amor es el camino.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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