Conviértete en el creador de tus propios milagros . . .

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De clarividente a creadora de realidades.

hibiscus 4Recientemente dicté un taller en la ciudad de Caracas y era el primero que dictaba después que mi hijo partió a otro plano de existencia. Me sentía muy triste y había decidido no llorar previamente para que las lágrimas no inflamaran mis ojos. Pero había una idea en mi mente que rondaba; se trataba de cómo podría enfrentar el hecho de si me llegaría a enfermar  justo antes o durante el taller.

De alguna manera me sentía débil y triste. No me encontraba en armonía ni alineada con mí ser.

El día previo al taller me enfermé. La fiebre me subió sin explicación. Pensé suspenderlo, pero sabía que venían personas de otras ciudades y no las podía dejar plantadas a tan solo pocas horas del evento. Sorpresivamente se iban inscribiendo más y más personas, hasta que temí que no entrarían en el lugar. La fiebre no bajaba. Durante el primer par de horas no me fue fácil pero me sobrepuse a la temperatura y a la baja energía. Sabía aunque no entendía como, que yo había creado mi enfermedad, y era mi responsabilidad asumirla. Después de media mañana, me sentí más aliviada y agradecida.

El origen de la enfermedad no está en el cuerpo, viene de nuestras creencias, y solo cuando las transformamos, nos sanamos. Las enfermedades se producen por los pensamientos negativos y las emociones retenidas. El sufrimiento suprimido es responsable de muchas enfermedades, el dolor hay que sentirlo, darle la bienvenida y dejarlo ir, gracias dolor por mostrarme que estoy en desarmonía en mí ser. La enfermedad es nuestro aliado, no nuestro enemigo, solo nos avisa que algo en nuestro cuerpo-mente no está bien. Si reaccionamos a ella sin comprender el mensaje, nada hacemos, si aceptamos y agradecemos constantemente, comenzamos a encontrar de nuevo la paz.

Nuestro cuerpo-vehículo reacciona de acuerdo a la mente, pero también tiene la capacidad de sanarse a sí mismo cuando las condiciones cambian.

Luego tomando responsabilidad me curé.

Otra situación que ocurrió relacionada a mis pensamientos, igual de dramática fue la siguiente:

Hace muy pocos días tomé las precauciones de cerrar mejor la puerta de la casa ya que faltaba un portero en el edificio. Siempre viví confiada y así me sentía hasta hace un par de días, que tuve lo que creía era una corazonada acerca de la seguridad en el edificio.

Ayer para mí sorpresa y ver como se cumplían mis presentimientos, entró una banda en el edificio a robar, sometiendo a dos de mis vecinos de distintos apartamentos y pude constatar cómo mis temores se hacían realidad.

En otra época me hubiese atribuido con esta y otras “casualidades” recientes,  facultades de adivina o clarividente. Pero hoy en día comprendo como soy la creadora de mi realidad y que debo estar pendiente de limpiar mis temores, y cualquier pensamiento que me quite la paz.

Cuando alguien viene a contarnos algo acerca de su enfermedad, eso ya está en nosotros y debemos de limpiar, no importa que aparentemente no tenga nada que ver con uno. Si alguien o digamos en la televisión oímos y vemos noticias acerca de la inseguridad, eso ya está en nosotros también. Nada aparece que no esté en nuestro sistema de creencias. Si no nos hacemos cargo, estos pensamientos se manifiestan de una u otra manera.

Es nuestra responsabilidad eso que estamos creando. Todo lo que aparentemente es externo a nosotros y le está ocurriendo a otros o lo estamos notando, desde el momento que entra en nuestra percepción, es nuestro.

Da igual si le ocurre al vecino o nos ocurre a nosotros, da lo mismo si nos lo cuentan o lo vivimos, sigue siendo parte de nuestro programa y tenemos que limpiarlo para que este se borre, tome el tiempo que deba tomar. Nada se limpia al instante y menos si luego volvemos a pensar en ello. Es un trabajo de por vida, es una manera de vivir la vida.

Somos responsables de todo lo que ocurre en nuestras vidas o en la de aquellos que aparezcan en nuestra pantalla.

Si todo el día repetimos en silencio, Te Amo y Gracias, no pueden entrar los pensamientos de desamor. Ellos irán lentamente desapareciendo al sintonizarnos a frecuencias más elevadas. También utilizar la frase “Lo siento, perdóname por aquello que hay en mí que está creando esto” es mágica.

Al hacerlo con frecuencia, comenzamos a sentir paz, es como si retomáramos nuestra conexión con Dios dejando de lado  nuestra programación, y realmente sentimos como ocurren milagros.

Repito una y otra vez en mi mente, TE AMO dirigiéndome a la Divinidad para que detenga mi charla mental.

Cuando limpiamos nos damos cuenta que no somos nuestra mente, ella forma parte de nosotros y la podemos calmar.

El silencio en nuestra mente permite que nos llegue la inspiración y que todo lo que es perfecto ocurra en nosotros.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

 

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Despertando del sueño más largo

La primera vez que fuimos creados llegamos al mundo como seres perfectos, sin memorias, sin programas, como Adán y Eva en el Edén, en un estado de Nirvana donde no necesitábamos absolutamente nada, y disfrutábamos de una constante y absoluta serenidad.

En algún momento de nuestra historia nos llenamos de memorias, y nos hemos programado. Esto probablemente ocurrió cuando nos alimentamos del fruto prohibido, y  olvidamos quienes realmente éramos.  Así aparecieron los problemas, y de generación en generación, y de vida tras vida fuimos formateando nuestro subconsciente de acuerdo a nuestras creencias.

Nuestros problemas comenzaron cuando olvidamos quienes éramos y comenzamos a percibirnos y creer que somos seres limitados, que vivimos en un mundo donde lo que existe no alcanza para todos, entonces tenemos que competir y dañarnos para obtener lo que creemos necesitamos, comenzamos a vernos  como seres imperfectos con limitaciones, y no merecedores. También nos hemos creído que la vida es muy difícil y venimos al mundo a sufrir,  nos olvidamos que somos seres creadores y que somos capaces de crear nuestra propia realidad con nuestra mente.

Olvidamos que somos dioses y abandonamos nuestro poder, nos rendimos y nos sentimos víctimas de las situaciones, de las personas, y de las cosas, y andamos por el mundo que hemos creado luchando, peleando y resistiendo sin recordar que somos los poseedores de todo lo que necesitamos.

El propósito  es despertarnos de este  profundo sueño que juntos hemos estado creando y recordarnos que lo que creemos que necesitamos, no es real y que el mundo que vemos es una proyección de nuestro sueño que a veces parece ser una pesadilla  y otras veces nos da la ilusión de felicidad.

En nuestro sueño vivimos un mundo lleno de limitaciones, donde se nos limita la velocidad de conducir, se nos limita  los horarios, el tiempo para realizar actividades, los lugares a donde ir y se nos limita el crédito del cual disponemos.

Estamos proyectando nuestras limitaciones, estos límites están en nuestra mente pero  lo creemos, lo creamos y así lo vivimos.

En el mundo real no hay límites, el universo no los tiene, somos los creadores de todas las posibilidades, nuestra mente se va expandiendo en la medida que vamos soltando las cadenas que nos atan a nuestros apegos, ya sean estas creencias, personas y cosas. En la medida que transformamos nuestra visión del mundo  y de nosotros mismos como consecuencia de este, vamos recordando lentamente que somos los directores de la orquesta, y que el mundo que creamos es tan solo una ilusión.

Tú eres un creador y para crear necesitas confiar y soltar aquello que te ata al sueño para así poder despertar. Ya no alimentes mas tus pensamientos que te limitan, comienza a agradecer cada problema y situación, dale la bienvenida y luego suéltalo, no te lo tomes en serio, y recuerda que solo es un sueño del que tú tienes el poder de despertar. Dile GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS cada vez que te quedes dormido e iras liberándote en la medida que ya no creas más en él.

EN NUESTRO VERDADERO SER NO EXISTEN LAS LIMITACIONES.

Te amo!

Jocelyne Ramniceanu

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Un Toque de Gratitud

Hay días y días,…algunos podemos calificarlos como buenos y otros como malos, y también muy malos, en realidad no son los días, somos nosotros que no estamos iguales todo el tiempo, por eso es obvio que experimentemos distintas situaciones, agradables y desagradables en el transcurrir de las jornadas.

A veces nos decimos internamente  “Hoy amanecí con el pie izquierdo”. Nada nos sale bien,… los contratiempos parecen encadenados unos con otros sin dejarnos tiempo para reponernos. Pensamos que las situaciones que se presentan nos ponen de mal humor sin tomar en cuenta que tal vez comenzamos el día ya predispuestos a ello. Al despertar nuestro estado mental tal vez no se encontraba rebosante de optimismo y alegría.

Quizás olvidamos dar las gracias, las gracias por todo aquello que tenemos y no tenemos, las gracias por respirar, las gracias por lo bonito y lo feo, las gracias por el insulto o la injuria que recibimos ayer, y las gracias por comenzar un nuevo día sin importar lo que haya sucedido. Comenzamos un día mas, sin alegría, pensando en el futuro y en el pasado, en lo que tenemos que hacer y en lo que dejamos pendiente. Un simple día más de nuestra rutina habitual.

Estamos perpetuando nuestras malas experiencias, los problemas se siguen unos a otros con sus aparentes soluciones, pero invariablemente quedan muchos pendientes sin resolver. Llegamos a casa y se lo contamos a alguien o simplemente hacemos un inventario de lo sucedido y de todo lo que resta por solventar y comenzamos a planificar nuestro nuevo día.

Estamos  creando más de lo mismo. Pasamos una noche regular pensando en el pasado, en lo que pudimos hacer y lo que dejamos sin terminar,  planificando estratégicamente nuestros próximos movimientos. Tal vez nos distraigamos un rato con la televisión o leyendo un libro, pero volvemos a dejar en nuestra mente bien acondicionada todo aquello programado para lograr que el siguiente día  concuerde con nuestros objetivos trazados.

¿Es realmente importante hacer todo esto? ¿Es tan difícil soltar? ¿Que tal comenzar el día y terminarlo agradeciendo de corazón cada experiencia vivida?

La gratitud corta enseguida los juicios, nos saca automáticamente del proceso de analizar, justificar y opinar.

No es necesario sentir la gratitud, con dar las gracias a todo, ella sola aparece. Ella cambia el foco de atención de lo negativo a lo positivo, transforma la energía creadora en bendiciones para ti. Sin importar lo que suceda la gratitud transforma tus tristezas en pequeños destellos de esperanza. Decir gracias es soltar y estar abiertos a la vida. Agradecer es estar en sintonía con la creación. Graciasss, estoy muy agradecida.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

Mas sobre el mismo tema, un  capitulo completo en el libro Palabras Mágicas.

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La magia de la Fé

El universo, o la divinidad te otorgan todo lo que deseas cuando te dejas fluir y no dudas, pero ¿cuando no dudas? ¿Cuando confías realmente que tus deseos se volverán realidad?

Por lo general crees que para obtener aquello que deseas debes de intentarlo con fuerza, con esfuerzo, con sacrificio, y así es a menos que por tu mente crucen aun  mas impedimentos, como que no puedes o no te lo mereces, incluso simplemente piensas que son sueños imposibles. Tú impides el fluir de la corriente. La divinidad te concede todo aquello en lo que te enfocas.

Pero hay una forma de que tus deseos se vuelvan realidad

Cuando tú deseas algo, y te dejas llevar por la fé, siempre obtendrás aquello que anhelas.

¿Cuantas veces no te han dicho que para lograr algo tienes que esforzarte? Incluso hasta tienes que sufrir… Esta forma de pensar la puedes cambiar.

¿No te han dicho que hay que trabajar duro? Si así lo crees entonces  así será, siempre el universo te da lo que pides y  te da la razón.

Tus creencias son ordenes, todos tus pensamientos tienen la fuerza de convertirse en realidad,  mas si realmente tienes fé, y lo sientes en tu corazón, no prestas atención al que dirán, ni a tu dialogo interno, en ese momento puedes tener, ser y hacer todo lo que deseas.

La fé es la plena confianza, donde no hay cuestionamientos, no hay limitaciones, es una potente energía dirigida hacia un objetivo. Cuando estás en ese estado, todo lo puedes manifestar.

La incertidumbre, viene de tus programas, son el “software” que llevas dentro y te impiden manifestar tus deseos. Y esto lo puedes borrar, presta atención a todas esas voces internas que te restan poder, y dile gracias, gracias, te amo, voces internas, ya no me sirven, gracias por presentarse en mi vida y brindarme la oportunidad de verlas y poderlas soltar.

La fé se cultiva, cuando comienzas a descubrir tus creencias limitantes, te das cuenta de quienes son, no eres tú, son solo bloques de pensamientos estructurados que nunca  has cuestionado su veracidad.

La divinidad o el universo siempre van a actuar en tu favor, una vez que los descubres, con solo decir las palabras mágicas, vas lentamente limpiando uno a uno el entramado que forma tus creencias de toda una vida acumulados y aquellas creencias compartidas y muy antiguas que vienen de tus ancestros o antepasados.

Cuando tienes fé eres como la bala que apunta directo a un objetivo. No puede fallar. Comienza a limpiar todas tus dudas y a poner fé en aquello que deseas y veras como tu vida puede cambiar.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

La paz es tu elección, tu decides.


Cuando nos adentramos en la búsqueda de la paz interior y lo logramos, puede aparecer alguien allá afuera recordándote que el mundo es duro, difícil y está lleno de sufrimiento.

¿Quién es el mundo sino nosotros mismos? Ese alguien afuera no es más que tú mismo, es aquella parte de ti que quiere estar en control, que está acostumbrado a sufrir, preocuparse y no encontrar salidas. Son tus hábitos. Tu mundo es el reflejo de tu interior.

Aquella persona que viene a decirte que todo está mal cuando tus estas buscando sentirte en paz, no está afuera de ti,  es la manifestación de tus creencias, aunque la veas, la oigas y la sientas. No la reconocerías si no la llevaras dentro, al igual que  el  ciego no conoce cuando le hablan de la hermosura de las montañas, de los bosques,  pero si ese ciego en algún  momento perdió la vista, entonces puede saborear las delicias de sus recuerdos.

Si alguien te habla de lo mal que esta el país, de lo difícil que esta la situación o que la vida es triste y dolorosa, son tus miedos que te hablan a ti, son tus temores. No te asustes, no es nada nuevo aunque parezca, son tus memorias disfrazadas de noticias, de aparentes acontecimientos actuales que vienen a atemorizarte. Pero nada de eso es nuevo, son distintas maneras de quitarte la paz, son tus programas.

Si no estuvieran en ti, de ninguna manera  podrían alterar tu tranquilidad, aquello que no conoces no te hace efecto, no te altera. Entonces comprendemos que esas personas que vienen a molestar, esas noticias que vemos en la televisión, todos los que confabulan contra tu paz están dentro de ti intentando tomar el control, porque estamos habituados a angustiarnos, o preocuparnos, y entregamos nuestro poder a todas esas voces, y les otorgamos nuestra paz, que es nuestro estado natural.

Existe alguien  que decide si  escuchar o ignorar, y ese alguien es tu ser real.  Tu eres el que decide, las voces vienen de  nuestros programas, de nuestras  memorias. Y las memorias si las descuidamos toman el control y sabotean  tus intentos de sentirte bien-

Cuando oyes aquella voz que puede ser interna o disfrazada de alguien conocido que viene a preocuparte otra vez, no le hagas caso,   viene a alterar tu tranquilidad, respira profundo y date cuenta que es parte de ti,  fíjate si te identificas o  la puedes observar.

Cuando aprendas a observar todos tus pensamientos, tus interacciones sin identificarte, podrás  darte cuenta que eres tú el creador de todo lo que temes y en ese momento le puedes decir  Gracias, Gracias, Gracias y es cuando podrás liberarlo. Los miedos están allí cuando nos olvidamos quienes somos realmente, somos eternos, somos amor, somos paz, pero raras veces nos acordamos y usualmente nos confundimos.

La paz es tuya, al igual que el amor, son parte de tu esencia, tú puedes decidir vivir con ella. Tú eres quien  elige en todo memento. Solo tú.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

Yo no soy víctima de nadie, solo soy responsable.

¿Qué pasa cuando las cosas no me salen bien? ó ¿Si tuve un mal día y me he peleado con los miembros de mi familia, o de mi trabajo? ¿A quién le voy a echar la culpa? ¿Y si es uno de esos días que todo sale al revés? ¿Encontraré a quién  culpar?
¡¡¡No tengo a nadie a quien culpar!!! Todo lo que me sucede tiene que ver directamente con mis pensamientos. Todos mis pensamientos, casi todos, vienen de mis memorias, casi no tenemos pensamientos nuevos.
¡Son mis programas que están causando esto! No hay culpables allá afuera, solo repito mi pasado re-escribiéndolo constantemente.
Ho’oponopono hace que yo no me sienta más victima de nadie, ahora puedo asumir que soy responsable de absolutamente todo lo que ocurre en mi vida, yo lo estoy creando y lo bueno es que yo lo puedo cambiar, puedo cambiar mi realidad, puedo cambiarme a mí misma, puedo borrar mis memorias, y cambiar implica comenzarlas a borrar.

Tu eres el único creador de tu realidad, tienes un enorme poder, no sabes la cantidad de memorias y pensamientos que tienes en tu subconsciente pero sin importar que, tu puedes comenzar a borrar. Gracias, gracias, gracias, te amo, las amo memorias gracias por la oportunidad de limpiarlas, y poco a poco pero sin expectativas se van . . .

Ya sabes cuánto tiempo pasaste alimentando esos programas en tu vida, no esperes que estos se esfumen de repente, pero . . . no los alimentes, comienza a borrar, eso sucede desde el momento en que no te enganchas mas.  Has tan solo eso, y verás como poco a poco desaparecen . . . para amarnos, comenzamos a cuidarnos.

Los amo

Jocelyne Ramniceanu

No sé nada

Mi deseo a través de mis palabras, para todos, para ti, incluso para mi, es que nos volvamos a conectar con la fuente . . . Volvamos a ser humildes para dejarnos guiar.
No sabemos más que Dios lo que es bueno para nosotros, no tenemos ni idea . . . si nos dejamos guiar, y soltamos esa parte nuestra que dice saber más que nadie o que dice “¡yo tengo la razón!” ó “¡yo tengo la verdad!” ó “¡yo sé lo que tú debes o no debes hacer, decir o pensar!”, no saldré de mis programas, seguiré repitiendo las mismas pautas de mi pasado y no podre oír las señales que Dios me manda.

Mis pensamientos hacen ruido, y para oír a Dios, tengo que prestar atención, aquietar mi mente y decir para mis adentros: “gracias, gracias, gracias, . . .”  hasta que no quede nada, sólo el vacío.
Así podré oír . . . existe un sinfín de bendiciones, cuando callo mi mente, y un mar de posibilidades de donde escoger, dejo de ser prisionera de mis memorias. Si acepto que no sé, estoy abierta a las señales, entonces solo vendrán a mi vida nuevas experiencias, nuevas ideas, nuevas relaciones, nuevas oportunidades . .  . Aprendamos a calmar nuestra mente, digamos: “gracias, gracias, gracias, gracias,  . . .” hasta que calmemos nuestros pensamientos.
Tu mayor sabiduría es cuando reconoces: “¡Sólo sé que no sé nada!” Y busca, dentro de ti están las respuestas.

Los amo

Jocelyne Ramniceanu

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