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El mundo que hemos creado

Cuando atravesamos momentos difíciles, siempre hay algo que podemos hacer al respecto. La vida está llena de subidas y bajadas, generalmente nos enfocamos en una cosa para luego prestar atención a otra, los acontecimientos se suceden unos a otros manifestados en forma de problemas, pareciera a veces que nos persiguen sin dejarnos en paz . En ocasiones no nos dan respiro hasta que decidimos hacer algo diferente.

Aunque no parezca así, los problemas son bendiciones, todos ellos son oportunidades de limpiar nuestras memorias. De hacer cambios. Ellos proceden de nuestra ignorancia, de no saber quien realmente somos. Por lo general nos identificamos tanto con lo que hacemos, con lo que pensamos ,con lo que decimos, y con lo que tenemos, que hemos perdido nuestra verdadera identidad. Nos sumergimos tanto en ellos que no vemos la salida. No tenemos ni idea de quiénes somos y generalmente ni siquiera nos lo cuestionamos. Tenemos la vaga ilusión de que si nos quitamos la ropa nos desnudamos, pero no, estar desnudos es también quitarnos las creencias, los juicios, los miedos, los prejuicios y ser quienes realmente somos. Tenemos que literalmente limpiar nuestro sistema operativo social y dejar que Dios actué para recordar y recobrar nuestra verdadera identidad.

¿Te imaginas como seria la vida sin temores?

Para ser quienes realmente somos necesitamos tomar consciencia que estamos equivocados cuando juzgamos, cuando opinamos, cuando nos preocupamos, cuando nos enfocamos en la escases o cuando creemos que sabemos más. Todo lo que hacemos, decimos o pensamos está totalmente basado en nuestras creencias. Si admitimos interiormente que no sabemos nada, es cuando se vuelve posible que nos llegue la información que necesitamos.

Es natural que tengamos problemas, porque al no saber quiénes somos, tampoco entendemos lo que nos ocurre. Y toda nuestra confusión la proyectamos en el mundo que vemos mostrándonos a su vez un mundo confuso. Todo lo que reflejamos en nuestra vida viene de las creencias que no nos pueden traer paz, porque estas están erradas. Es muy cierto aquel dicho que dice “Dime como vives y te diré que piensas”.

Los problemas van y vienen, y cuando momentáneamente desaparecen tenemos la ilusión que los hemos resuelto y nos olvidamos aliviados hasta que aparece el siguiente, pero en realidad todos ellos se reducen a uno solo y es que ignoramos nuestra verdadera esencia, y por lo tanto vivimos en un mundo con temor, protegiéndonos, quejándonos, reaccionando, culpando.

Las situaciones se presentan una y otra vez como oportunidades, aunque nos hagan sufrir, esa es la manera que la vida nos avisa que prestemos atención, que hay algo que tenemos que corregir. Se trata de un error de percepción, cuando comenzamos a re-descubrir quienes somos, los problemas comienzan a disminuir, y en la medida que dejamos de creer en ellos, dejamos de reaccionar ante las situaciones, ellos tienden a desaparecer. Siempre es así, lo que te sucede viene de tus memorias, de tus creencias, nada sucede al azar, aunque no estés consciente de ello.

Nos resulta bastante difícil escapar a nuestra programación pero existen maneras de acercarnos a un despertar, comenzamos por darnos cuenta que estamos siempre en automático, como un caballo de carrera desbocado y podemos decidir observarnos, el entrenamiento en esto nos vuelve más conscientes. También podemos meditar para despejarnos y aplacarnos, intentamos no reaccionar, y al practicar el Ho’oponopono repitiendo las palabras claves en forma de mantra, nos salimos del proceso de identificación con las situaciones que nosotros mismos hemos creado y así dejamos de alimentar esta interminable secuencia de eventos que nos mantienen dormidos y robotizados.

Tenemos el poder de decidir, y a veces no lo hacemos porque no creemos que podemos cambiar las circunstancias, pero todo cambia cuando decidimos vivir en paz. Cuando decidimos estar en paz y logramos aquietar nuestra mente, sin buscar modificar nuestro entorno, el mundo que vemos también se transforma. El universo siempre responde a nuestros pedidos.Vivir en paz es una opción posible.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

Buscando mi paz.

En estos días, una querida amiga, me llamo para hacerme una consulta. Tenía en su casa a una persona que hace ya algún tiempo ella amablemente le ofreció auxilio y cobijo, y esta persona no parecía dispuesta a marcharse. Mi amiga ya no encontraba cómo hacer para que se fuera, y estaba desesperada al punto que no tenia paz y sus pensamientos giraban en torno a este hecho obsesionándola y amargándola.

Me comento que hacia Ho’oponopono  constantemente para que la intrusa se fuera. Que no tenia privacidad, se sentía invadida y se estaba volviendo loca, y que el Ho’oponopono no le estaba funcionando.

Les cuento esto porque a todos nos sucede que nos confundimos y  hacemos Ho’oponopono con un determinado propósito y nos creamos expectativas. Creemos saber lo que nos conviene y que hacer al respecto, pero si las situaciones no se resuelven de la manera que  deseamos, entonces la técnica no sirve, o por lo menos no funciona en todas las situaciones.

Esto es una confusión, cuando borramos nuestras memorias el único propósito es tener paz, tener paz mas allá de toda comprensión sin importar lo que esté sucediendo afuera.

En el caso de mi amiga, su propósito no era claro, porque ella creía que su indeseable ocupante era el motivo de su falta de paz, y era necesario que esta se fuera para regresar a ella. Esta es una fantasía en la que tropezamos usualmente y entregamos nuestro poder, no al afuera, sino a nuestras memorias, a nuestras creencias, si la intrusa no se iba, ella era infeliz.

Las cosas nunca son como  creemos que son porque nunca sabemos lo que es correcto y perfecto para nosotros, y lo que creemos que nos da felicidad solo nos da una alegría momentánea hasta que encontramos otra razón para justificar nuestro continuo sufrimiento o preocupación. Nosotros vamos por la vida buscando las escusas en el mundo que vemos sin percatarnos que es dentro de nosotros donde están todas las soluciones.

Tal vez esta persona o situación pueda ser una bendición para ella. Usualmente no sabemos y casi siempre le echamos la culpa al mundo externo de nuestra falta de paz sin asumir nuestra responsabilidad.

Le recomendé a mi amiga que siguiera practicando el Ho’oponopono y se olvidara del propósito que ella llevaba en mente y se centrara únicamente en encontrar su paz. Ese es el verdadero propósito que tenemos al limpiar nuestros casetes, nuestras memorias y cuando llegue a alcanzar esa paz, tal vez la persona en cuestión se marche o tal vez ella  en ese momento quiera que se quede.

Generalmente  proyectamos en las situaciones externas que creamos y en las personas que nos rodean todos los motivos habidos y por haber de las decisiones que nos conciernen y que no queremos asumir responsabilidad. Nos hemos acostumbrado a buscar al culpable fuera de nosotros.

Con Ho’oponopono aprendemos a lograr paz sin importar lo que esté sucediendo fuera de nosotros. Sin importar que nuestro mundo se este cayendo, y cuando alcanzamos ese estado ideal, todo cambia, nuestro mundo cambia, nuestra percepción cambia, se deshace el error. Por eso todas las situaciones aparentemente caóticas que tenemos en la vida son tan solo oportunidades de limpiar, son errores de percepción, y a través de ellas podemos darnos cuenta y retomar nuestro poder.

La paz no es del otro, la paz es mía, y yo soy responsable por mi paz, el otro solo es un pequeño recordatorio que me indica que estoy juzgando,  que no estoy viendo la situación tal como realmente es, que mis pensamientos no están centrados en el amor. Todas las situaciones, nos llevan a dos opciones, o limpiamos nuestras memorias, o nos enganchamos y sufrimos.

Para retomar tu poder, lo primero que tienes que hacer es darte cuenta, que el problema no está afuera de ti, sea cual sea este, y aunque lo veas afuera la varita mágica para cambiarlo la tienes tú.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

De regreso a casa

Una amiga me pidió que escribiera sobre la muerte, y yo me resistí durante varios días, es un tema difícil para mí y donde juntos compartimos muchas memorias. Al fin hoy comenzó a fluir. Sentí que lo debo hacer porque es una necesidad ver la muerte de otra manera, sin  miedo.

Todos tenemos algún familiar y personas allegadas que se han ido y nos hemos quedado paralizados y entristecidos por la perdida.

La muerte, además de el vacio que nos ocasiona, la asociamos con el dolor físico de la persona que nos deja y con el dolor emocional de quienes nos quedamos. Tenemos muy arraigadas las memorias de dolor y sufrimiento  y nos puede  ayudar comprender que la muerte no es un final y siempre es una liberación.

Tenemos la impresión de que todos estamos separados y la muerte física nos hace creer en esta ilusión.

Mi propósito al escribir sobre este tema es ayudarnos a cambiar nuestras creencias y sustituirlas por nuestro entendimiento de lo que es una transición, una transformación, y quizás una evolución en algo superior.

Todos hemos oído hablar y muchos de nosotros tenemos algunas experiencias acerca del espiritismo, de las regresiones, de la comunicación con seres de  otros planos, de memorias de vidas anteriores, y canalizaciones, y yo he presenciado algunas de estas experiencias y no me cabe ninguna duda que estas son reales. Todos podemos experimentar cierto tipo de contacto si nos preparamos y logramos modificar nuestras frecuencias para acceder a otros planos de consciencia.

Entonces la muerte como tal no existe, solo es una transformación del estado físico al etéreo. El yo esencial se libera, y la muerte, es el nacimiento de una nueva aventura. Un nuevo cambio.

Tenemos  ilusiones enormes que nos confunden. Creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y este se acaba con la muerte, el alma sigue su camino de transformación. Nunca es un final, es un nuevo comienzo.

Hemos aprendido que la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. La vida es una aventura, pero lo que hay después de la vida también lo es.

El apego es natural y cuando un ser querido se va, nos deja un gran vacío, y ese sentimiento lo proyectamos en el ser que se fue, lo imaginamos sufriendo antes y después, mas no es así, ese ser ahora está absolutamente libre para su siguiente aventura.

En las creencias que conservamos  por lo general La muerte no es el enemigo, nuestro enemigo  es el miedo a la muerte.

Tenemos que cambiar y enseñar a las personas que están cerca de la muerte a perder el miedo, y a recibir lo que vendrá con alegría, esa es una hermosa tarea que rara vez emprendemos. El miedo a la muerte entonces desaparecerá. El estado de ánimo será tal que le dará la bienvenida  ¿Qué va a suceder?  Será capaz de dejar que suceda y no habrá preocupaciones.

Recuerda el amor es dejar libre al otro, intenta soltar el apego, por difícil que parezca y nunca olvides,  la separación es solo una ilusión. Tómalo como un viaje de aventuras a tierras lejanas con la certeza  que la persona que se marcha, se va en paz.

Desde el momento en que nacemos comenzamos a morir lentamente. ¿Alguna vez te has preguntado quien  o que eras antes de nacer?  La muerte solo es el regreso a casa. Entonces ¿porque no vivir la vida como un corto viaje de aventuras en vez de tomarlo tan en serio? ¿A quién no le has dado amor y de quien no te has despedido? Agradece a quienes te han acompañado, y a aquellos que aunque no te hayan agradado, te han ayudado a descubrir acerca de ti.

Todos estamos unidos y entrelazados aunque no lo podamos percibir y tan solo estamos experimentando distintas facetas del ser, somos parte de la totalidad, somos la fuente experimentándose a sí misma.

Pierde el miedo y entrégate al amor, es el único camino a la paz, es la única manera para que tu aventura mientras dure, te traiga felicidad. Siempre regresaremos a casa.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

La paz es tu elección, tu decides.


Cuando nos adentramos en la búsqueda de la paz interior y lo logramos, puede aparecer alguien allá afuera recordándote que el mundo es duro, difícil y está lleno de sufrimiento.

¿Quién es el mundo sino nosotros mismos? Ese alguien afuera no es más que tú mismo, es aquella parte de ti que quiere estar en control, que está acostumbrado a sufrir, preocuparse y no encontrar salidas. Son tus hábitos. Tu mundo es el reflejo de tu interior.

Aquella persona que viene a decirte que todo está mal cuando tus estas buscando sentirte en paz, no está afuera de ti,  es la manifestación de tus creencias, aunque la veas, la oigas y la sientas. No la reconocerías si no la llevaras dentro, al igual que  el  ciego no conoce cuando le hablan de la hermosura de las montañas, de los bosques,  pero si ese ciego en algún  momento perdió la vista, entonces puede saborear las delicias de sus recuerdos.

Si alguien te habla de lo mal que esta el país, de lo difícil que esta la situación o que la vida es triste y dolorosa, son tus miedos que te hablan a ti, son tus temores. No te asustes, no es nada nuevo aunque parezca, son tus memorias disfrazadas de noticias, de aparentes acontecimientos actuales que vienen a atemorizarte. Pero nada de eso es nuevo, son distintas maneras de quitarte la paz, son tus programas.

Si no estuvieran en ti, de ninguna manera  podrían alterar tu tranquilidad, aquello que no conoces no te hace efecto, no te altera. Entonces comprendemos que esas personas que vienen a molestar, esas noticias que vemos en la televisión, todos los que confabulan contra tu paz están dentro de ti intentando tomar el control, porque estamos habituados a angustiarnos, o preocuparnos, y entregamos nuestro poder a todas esas voces, y les otorgamos nuestra paz, que es nuestro estado natural.

Existe alguien  que decide si  escuchar o ignorar, y ese alguien es tu ser real.  Tu eres el que decide, las voces vienen de  nuestros programas, de nuestras  memorias. Y las memorias si las descuidamos toman el control y sabotean  tus intentos de sentirte bien-

Cuando oyes aquella voz que puede ser interna o disfrazada de alguien conocido que viene a preocuparte otra vez, no le hagas caso,   viene a alterar tu tranquilidad, respira profundo y date cuenta que es parte de ti,  fíjate si te identificas o  la puedes observar.

Cuando aprendas a observar todos tus pensamientos, tus interacciones sin identificarte, podrás  darte cuenta que eres tú el creador de todo lo que temes y en ese momento le puedes decir  Gracias, Gracias, Gracias y es cuando podrás liberarlo. Los miedos están allí cuando nos olvidamos quienes somos realmente, somos eternos, somos amor, somos paz, pero raras veces nos acordamos y usualmente nos confundimos.

La paz es tuya, al igual que el amor, son parte de tu esencia, tú puedes decidir vivir con ella. Tú eres quien  elige en todo memento. Solo tú.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

Los Pensamientos

Los pensamientos negativos son oportunidades por muy desagradables que algunos parezcan, y si los borramos a tiempo, podemos evitar que se manifiesten  en nuestras vidas. Los pensamientos están casi siempre impregnados de memorias y nuestra mente se sigue programando a sí misma constantemente, instante a instante . . . sin cesar. En cada segundo la estamos programando y re-programando con esos mismos  pensamientos antiguos.

Si mis creencias me llevan a pensar que la vida es muy desagradable, que es injusta, que hay mucho sufrimiento, mucho dolor . . . ese pensamiento le está dando forma a mi realidad, le da una orden a mi mente y mi mente le está dando una orden a el universo. Lo que estoy haciendo es creando mi realidad, que a su vez va a confirmar mi creencia de que la vida es dolorosa y está llena de sufrimiento. Hacer cambios en nuestros patrones de pensamiento no es imposible. La buena noticia es que practicando el Ho’oponopono si los podemos cambiar.

Cuando nos encontramos con pensamientos dolorosos, de sufrimiento, podemos decirnos  a nosotros mismos, gracias, gracias (les agradecemos mostrarse y brindarnos la oportunidad de borrarlos) y luego amarlos. Tan solo con decirles «Te amo» los estamos liberando y liberamos la energía que va con ellos asociada, transmutando las sensaciones desagradables que nos estaban  ocasionando malestar en pura paz. Cuando les decimos Gracias, Te Amo, no nos aferramos a ellos, los dejamos ser, dejamos de prestarles atención y por ende tienden a desaparecer y dejan de manifestarse en nuestra realidad.

Estas palabras son mágicas, cuando las empleamos constantemente. Todo se transforma. La constancia es necesaria para realizar los cambios. No olvidemos que nuestra mente se programa a cada instante y tenemos programaciones muy antiguas, incluso muchas vienen desde nuestros ancestros.

Tener paz es una opción y es únicamente nuestra elección y nuestra decisión, no lo olvidemos, de nadie más. La paz es nuestro estado natural.

Un abrazo,

Jocelyne Ramniceanu

Goticas de Amor

Hermoso ser.

Cuando llevamos un tiempo haciendo Ho’oponopono comprendemos a través de nuestras limpiezas que juzgar a otros no es estar en nuestro estado cero, en armonía con nuestro ser. Son nuestras memorias que aun están tocando y emitimos juicios. Entonces le pedimos a la divinidad que estos datos que están almacenados sean borrados, que sean liberados, porque lo que vemos en el otro, en realidad no está en el otro, es sólo un aspecto de nosotros mismos que no reconocemos ni aprobamos. Le pedimos a la divinidad que proceda a transformar nuestros juicios y le damos permiso para liberar esos pensamientos dolorosos y la energía bloqueada (porque los juicios siempre tienen una carga de dolor) y los convierta en pura luz de paz e inspiración.

Cuando te encuentres juzgando, no te condenes porque lo estás haciendo, solo ten presente que no eres tú, son tus memorias, y no es el otro, es lo que tus memorias creen que es el otro. Tú eres perfecto.


Bendiciones y un abrazo de Luz

Jocelyne Ramniceanu

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