Conviértete en el creador de tus propios milagros . . .

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Cero, el estado perfecto.

Queridos amigos hoy quiero compartir con ustedes lo que es estar en el estado Cero. Los budistas lo llaman el vacio y Shakespeare lo define como ser igual a una página en blanco. Joe Vitale junto con el Dr.Ihaleakala Hew Len lo llamaron Zero Limits en el libro que realizaron conjuntamente.

Para comprenderlo mejor tenemos que remontarnos a la primera vez que fuimos creados, en ese entonces no poseíamos información, nos encontrábamos en el paraíso o el Edén, no teníamos ni juicios ni opiniones, no existía lo bueno ni lo malo, lo feo ni lo bonito, todo era perfecto hasta que comenzamos a pensar,  asi llegamos al mundo hace ya muchas vidas atrás, tal vez cientos  o miles, quien sabe. El Dios que está en nosotros nos creo perfectos.

A lo largo de todas nuestras experiencias pasadas hemos ido recogiendo informaciones que se fueron alojando en nuestro subconsciente, en  nuestras células y las hemos traido con nosotros  de generacion en generación, de vida tras vida hasta el momento presente.

Fuimos construyendo creencias y juicios de lo que debía y no debía ser y las hemos compartido y enseñado. A lo largo del tiempo hemos ido acumulando mas y mas información y la hemos ido adaptando a nuestra vida sin darnos cuenta que la vida que hemos vivido, no ha sido mas que el reflejo o la manifestación de todo lo que acumulamos en nuestra mente, el mundo que vemos ahora es únicamente el espejo de nuestro interior. Hemos creado un universo en torno a nuestras experiencias, nuestros pensamientos, nuestros temores y nuestros deseos, y eso es lo que estamos manifestando.

Asi surgieron los problemas, que no son otra cosa que la ignorancia de saber quienes en realidad somos .Ellos aparecen desde el momento que comenzamos a identificarnos con lo que creemos, con nuestras profesiones, con nuestros roles , con nuestro aspecto, nuestra nacionalidad o nuestro partido político, mas nosotros no somos nada de esto. Somos perfectos pero no lo sabemos porque no lo podemos experimentar ya que  ignoramos nuestra verdadera identidad.

El estado Cero es el estado al que llegamos cuando comenzamos a limpiar nuestras memorias, es el estado previo a la inspiración. Mientras estamos absortos tratando de resolver los desafíos de la vida, no tenemos acceso a la información correcta, entonces no somos creativos, porque la inspiración esta bloqueada  por nuestras memorias. Estar en estado Cero es estar abierto a ser inspirado, es estar claro con nuestra naturaleza divina, y es estar fluyendo con la correcta información.

Cuando limpiamos nuestras memorias, cuando sanamos nuestro pasado, nos convertimos en una hoja en blanco y solo entonces es cuando podemos sentir paz y armonía  y llegar a lo que algunos maestros llaman la iluminación. Estar en estado Cero es estar listo para recibir y crear lo que es correcto y perfecto para nosotros.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

 

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Como educar ¿a los hijos o a los padres?

Los hijos desde el momento que nacen representan para casi todos los padres, un cúmulo de esperanzas y expectativas. Muchos padres perciben a su descendencia como sus propias extensiones, principalmente en aquellas áreas donde aun no pudieron culminar sus objetivos personales, entonces depositan en ellos el peso de sus ambiciones más secretas. Otros los tienen como cómplices incondicionales y depositarios de quejas, dimes y diretes e historias personales y son educados dentro de un marco de evitación, donde la sobreprotección es la regla. Estos padres plagados de buenas intenciones cuartan su libertad de experimentar para evitar que sus hijos sufran experiencias similares a las que ellos padecieron, guiados principalmente por el miedo por encima del amor y la confianza. También están aquellos padres perfeccionistas donde para sus hijos se vuelve una tarea prácticamente imposible poder complacerlos y lograr su reconocimiento.

Estas actitudes de los padres generalmente son inconscientes, y están colmadas de buenas intenciones. No se percatan y no son ellos quienes toman las decisiones sino sus propios programas mentales que toman el mando, sus memorias familiares, ancestrales o experiencias traumáticas de sus pasados.

En realidad cuando hablamos de los hijos de quien verdaderamente hablamos es de los padres, no hay forma de desligarlos. Los padres son la causa y los hijos el efecto, visto de otra manera, yo soy la creadora del mundo que percibo incluyendo a mis hijos.

Invariablemente nuestros hijos son nuestra proyección, algunos padres más que otros logran mantener un apego relativamente saludable con ellos, otros debido a sus temores, experiencias pasadas y creencias, ejercen presión mas o menos fuerte para ajustarlos al modo de pensar del núcleo familiar.

Las causas que motivan a que padres eduquen a sus hijos bajo ciertos paradigmas son muy amplias pero las motivaciones básicas que los impulsan, están centradas en torno al amor o el temor.

Las relaciones basadas en el temor, cuando este es la parte predominante creará relaciones difíciles, numerosos conflictos, alejamientos, adicciones, etc pero estas situaciones se pueden revertir, siempre podemos regresar al amor y restablecer los lazos. En la medida que nosotros estemos bien, ellos estarán bien sin importar la distancia ni el tiempo transcurrido ya que estamos siempre interconectados.

Nuevamente tenemos que tomar responsabilidad de que todo aquello que vemos en nuestros hijos lo hemos creado nosotros. Cuando observamos conductas que nos preocupan o nos desagradan, donde tenemos que mirar es en nuestro interior. Aunque no parezca así, nosotros creamos nuestras experiencias. Podemos intentar corregirlos pero los resultados no serán los esperados a menos que nos revisemos y cambiemos nuestra percepción. Lo que vemos en nuestros hijos son solo nuestras proyecciones, y no los estamos viendo desde el corazón, como realmente son.

La sanación comienza desde adentro hacia afuera, comenzamos por nosotros y esta se extiende a nuestras creaciones.

Nuestros hijos son nuestros maestros, están aquí para enseñarnos que debemos rectificar en nosotros, y nos brindan siempre una oportunidad de emendar.

Si nos enfocamos en el amor lograremos grandes cambios, no en ellos sino en nosotros, y por lo tanto se producirán en ellos también. Lo que vemos afuera es el reflejo externo de nuestro interior, nuestras creencias las vemos reflejadas en el cuerpo físico de nuestros hijos, no los percibimos perfectos como fueron creados porque nuestros lentes están teñidos de memorias, de un cumulo de información que no nos sirve y por lo tanto nos llenamos de juicios que nos imposibilitan ver con claridad.

Cuando hablamos de los hijos, tenemos que describir a los padres.

A nuestros hijos tenemos que amarlos y agradecerles que estén en nuestra vida y solo de esta manera es cuando se producen los cambios milagrosos. Aceptar tan siquiera un poco que podemos estar equivocados y que no vemos las situaciones desde la perspectiva del corazón sino de la mente, puede restituir las relaciones y devolverlas a su estado natural de armonía y paz.

Es importante comprender que nuestros juicios siempre vienen de nuestras memorias, fueron aprendidos y es necesario aceptar la posibilidad que podemos estar equivocados porque no estamos mirando con los ojos del amor sino desde el miedo.

A nuestros hijos debemos aceptarlos tal como son y dejarlos libres de nuestras cargas, y nosotros debemos limpiar y limpiar nuestras memorias para ser inspirados en la mejor manera de guiarlos.

Cuando obtenemos claridad las relaciones se transforman y sucede lo que es perfecto y correcto para cada quien.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Una noche Dios me habló.

Una noche de esas que me encuentro en mi cama antes de dormir, usualmente me quedo quieta para oír a Dios hablar. El me susurro muy despacio y me dijo “Yo te regalo todo lo que quieras…….si no lo tienes ya, es porque tú no lo permites.”

Luego de esto, me puse a reflexionar, ¿que estoy haciendo yo que no lo permito? ¿Acaso no lo pido? ¿No pido tener buenas relaciones con mi familia, mis amigos y seres que me acompañan? ¿No pido tener abundancia material y amor? Entonces él me volvió a susurrar esta vez un poco más fuerte…

“No tienes que pedir lo que ya tienes, porque no te falta nada……Tienes que dejar de creer que no lo tienes. Yo te he dado todo, pero tú no lo ves porque miras con tus ojos físicos y no ves con el corazón, tus ojos físicos solo te muestran lo que tú piensas, cuando aprendas a ver con el corazón, veras a través de las apariencias”.

Me quede algo inquieta tratando de comprender, y al final entendí que tengo que limpiar todas las creencias que me limitan, me di cuenta que hasta que no deje atrás toda mi programación, mis actitudes, mis pensamientos de desamor, seguiré sin mirar el mundo desde mi corazón.

Cuando deje de desear para simplemente aceptar, cuando deje de juzgar y aferrarme a un sistema de pensamiento donde lo que veo es mucha carencia, podre tenerlo todo, porque ya no me enfocaré en lo que me hace falta, o lo que no tengo, dejare que venga de mí todo lo bueno que ya me fue dado. Permitiré dejando atrás mis creencias para ver de nuevo con el corazón.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

Buscando mi paz.

En estos días, una querida amiga, me llamo para hacerme una consulta. Tenía en su casa a una persona que hace ya algún tiempo ella amablemente le ofreció auxilio y cobijo, y esta persona no parecía dispuesta a marcharse. Mi amiga ya no encontraba cómo hacer para que se fuera, y estaba desesperada al punto que no tenia paz y sus pensamientos giraban en torno a este hecho obsesionándola y amargándola.

Me comento que hacia Ho’oponopono  constantemente para que la intrusa se fuera. Que no tenia privacidad, se sentía invadida y se estaba volviendo loca, y que el Ho’oponopono no le estaba funcionando.

Les cuento esto porque a todos nos sucede que nos confundimos y  hacemos Ho’oponopono con un determinado propósito y nos creamos expectativas. Creemos saber lo que nos conviene y que hacer al respecto, pero si las situaciones no se resuelven de la manera que  deseamos, entonces la técnica no sirve, o por lo menos no funciona en todas las situaciones.

Esto es una confusión, cuando borramos nuestras memorias el único propósito es tener paz, tener paz mas allá de toda comprensión sin importar lo que esté sucediendo afuera.

En el caso de mi amiga, su propósito no era claro, porque ella creía que su indeseable ocupante era el motivo de su falta de paz, y era necesario que esta se fuera para regresar a ella. Esta es una fantasía en la que tropezamos usualmente y entregamos nuestro poder, no al afuera, sino a nuestras memorias, a nuestras creencias, si la intrusa no se iba, ella era infeliz.

Las cosas nunca son como  creemos que son porque nunca sabemos lo que es correcto y perfecto para nosotros, y lo que creemos que nos da felicidad solo nos da una alegría momentánea hasta que encontramos otra razón para justificar nuestro continuo sufrimiento o preocupación. Nosotros vamos por la vida buscando las escusas en el mundo que vemos sin percatarnos que es dentro de nosotros donde están todas las soluciones.

Tal vez esta persona o situación pueda ser una bendición para ella. Usualmente no sabemos y casi siempre le echamos la culpa al mundo externo de nuestra falta de paz sin asumir nuestra responsabilidad.

Le recomendé a mi amiga que siguiera practicando el Ho’oponopono y se olvidara del propósito que ella llevaba en mente y se centrara únicamente en encontrar su paz. Ese es el verdadero propósito que tenemos al limpiar nuestros casetes, nuestras memorias y cuando llegue a alcanzar esa paz, tal vez la persona en cuestión se marche o tal vez ella  en ese momento quiera que se quede.

Generalmente  proyectamos en las situaciones externas que creamos y en las personas que nos rodean todos los motivos habidos y por haber de las decisiones que nos conciernen y que no queremos asumir responsabilidad. Nos hemos acostumbrado a buscar al culpable fuera de nosotros.

Con Ho’oponopono aprendemos a lograr paz sin importar lo que esté sucediendo fuera de nosotros. Sin importar que nuestro mundo se este cayendo, y cuando alcanzamos ese estado ideal, todo cambia, nuestro mundo cambia, nuestra percepción cambia, se deshace el error. Por eso todas las situaciones aparentemente caóticas que tenemos en la vida son tan solo oportunidades de limpiar, son errores de percepción, y a través de ellas podemos darnos cuenta y retomar nuestro poder.

La paz no es del otro, la paz es mía, y yo soy responsable por mi paz, el otro solo es un pequeño recordatorio que me indica que estoy juzgando,  que no estoy viendo la situación tal como realmente es, que mis pensamientos no están centrados en el amor. Todas las situaciones, nos llevan a dos opciones, o limpiamos nuestras memorias, o nos enganchamos y sufrimos.

Para retomar tu poder, lo primero que tienes que hacer es darte cuenta, que el problema no está afuera de ti, sea cual sea este, y aunque lo veas afuera la varita mágica para cambiarlo la tienes tú.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

La actitud del Merecedor.

Muchas veces no llevamos a cabo nuestros sueños porque creemos que vamos a fallar, nos falta la confianza en nosotros y por ende nos saboteamos. Pensamos que  no vale la pena, no amerita el esfuerzo y en el fondo lo que tenemos es un sentimiento de no merecernos ser felices, vivir con amor o tener dinero. Para ello tenemos que trabajar con nuestras creencias sobre el merecimiento.

Desarrollar la actitud del merecedor es bastante fácil si nos lo proponemos, requiere  de una buena dosis de constancia, pero  los resultados bien valen la pena.

Te voy a sugerir un ejercicio que me ha dado resultados porque le he puesto empeño, y el no ponerle empeño también es parte de esa resistencia que todos tenemos  al cambio y que nos mantiene atados a un estado de comodidad aunque los resultados sean desagradables e infelices.

Todo se trata de tomar una decisión consciente y firme. Una afirmación continua, que debe salir desde lo más profundo del corazón con completo convencimiento, seguridad y sin vestigio de duda.

YO MEREZCO TODO LO BUENO, YO MEREZCO TENER PAZ, YO MEREZCO SER FELIZ, YO MEREZCO PROSPERIDAD porque yo estoy hecho de la misma sustancia de Dios.

Cuando realices esta afirmación  o cualquier otra similar que a ti te sirva, y te convenza, esta debe estar cargada de energía, de la sensación  de poder, debes sentir la energía vital que recorre todo tu cuerpo, desde la cabeza  a los pies, (el mana). Se asemeja a un cosquilleo. Esta energía es la energía de todas las cosas, es la energía divina del universo y es la energía creadora que te da vida, y se encuentra en ti,  y es la que te permite manifestar.

El estado ideal para insertar en tu mente subconsciente estas ideas es  hacer ejercicios profundos de respiración, especialmente la respiración Ha, (revisar artículo anterior)  luego serénate y toma la determinación calmada que TU ERES MERECEDOR DE TODO LO BUENO, la respiración producirá el extra mana o energía vital que necesitas para manifestar. Luego siente como el mana viaja por tus células y recorre tu cuerpo.

Para que tus afirmaciones se fijen en ti también tienes que ayudar actuando con la certeza de merecer, y para merecer paz, amor y dinero, debes de sentir que ya lo tienes, que ya es parte de ti y  actuar compartiendo paz, amor y dinero con el  mundo, con el universo, con todos.

Si aun intentándolo te quedan dudas entonces chequeamos todas nuestras creencias que no nos permiten sentirnos como tal, las escribimos en una hoja y luego una a una, podemos decirles -“Pido humildemente perdón por haber atado estas memorias a mi realidad… lo siento… gracias por esta oportunidad de liberarlas y liberarme” o -“Queridas memorias, las amo. Gracias por esta oportunidad de liberarlas y liberarme” ó -Cualquiera de las frases que  te lleguen a la mente en ese momento, luego nos deshacemos del papel pero cada vez que aparezca un pensamiento relacionado repetimos el procedimiento, de esta manera vas eliminando las dudas y se va instaurando en tu subconsciente la nueva determinación que es natural a tu verdadero ser.

Cuando creemos que no somos merecedores de todo lo bueno, debemos de comprender que estos pensamientos fueron insertados gradualmente en nuestra psiquis, desde el momento de nuestra creación y nosotros así lo hemos creído, pero estos pensamientos no reflejan quienes realmente somos. Somos seres divinos experimentando una existencia humana.

Con el transcurrir de los días nos seguiremos topando con situaciones donde resulta fácil retornar a la actitud de no ser merecedor, debes de estar muy atento a estas circunstancias y no engancharte a ellas, no lo tomes personal, esa es la forma como los viejos patrones se aseguran su permanencia.

Ante cada situación que sientas que te vence, vuelve a practicar la respiración, relájate y retoma las herramientas del Ho’oponopono antes mencionadas, no intentes nada, solo mantente relajado y te sorprenderás como un fresco aliento comienza a disipar cualquier sensación de darte por vencido.

Las memorias son reacias, e intentaran tomarte por sorpresa, así actúan ellas, pero siempre mantente relajado, respira profundo y recuerda que tú eres un merecedor. Repítete a ti mismo con fe, con la misma fe que le tienes a Dios, que tu eres merecedor. Que mereces ser próspero, en tus relaciones, en el amor, y con el dinero, y por último y muy importante actúa como tal, créetelo.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

Yo no soy víctima de nadie, solo soy responsable.

¿Qué pasa cuando las cosas no me salen bien? ó ¿Si tuve un mal día y me he peleado con los miembros de mi familia, o de mi trabajo? ¿A quién le voy a echar la culpa? ¿Y si es uno de esos días que todo sale al revés? ¿Encontraré a quién  culpar?
¡¡¡No tengo a nadie a quien culpar!!! Todo lo que me sucede tiene que ver directamente con mis pensamientos. Todos mis pensamientos, casi todos, vienen de mis memorias, casi no tenemos pensamientos nuevos.
¡Son mis programas que están causando esto! No hay culpables allá afuera, solo repito mi pasado re-escribiéndolo constantemente.
Ho’oponopono hace que yo no me sienta más victima de nadie, ahora puedo asumir que soy responsable de absolutamente todo lo que ocurre en mi vida, yo lo estoy creando y lo bueno es que yo lo puedo cambiar, puedo cambiar mi realidad, puedo cambiarme a mí misma, puedo borrar mis memorias, y cambiar implica comenzarlas a borrar.

Tu eres el único creador de tu realidad, tienes un enorme poder, no sabes la cantidad de memorias y pensamientos que tienes en tu subconsciente pero sin importar que, tu puedes comenzar a borrar. Gracias, gracias, gracias, te amo, las amo memorias gracias por la oportunidad de limpiarlas, y poco a poco pero sin expectativas se van . . .

Ya sabes cuánto tiempo pasaste alimentando esos programas en tu vida, no esperes que estos se esfumen de repente, pero . . . no los alimentes, comienza a borrar, eso sucede desde el momento en que no te enganchas mas.  Has tan solo eso, y verás como poco a poco desaparecen . . . para amarnos, comenzamos a cuidarnos.

Los amo

Jocelyne Ramniceanu

No sé nada

Mi deseo a través de mis palabras, para todos, para ti, incluso para mi, es que nos volvamos a conectar con la fuente . . . Volvamos a ser humildes para dejarnos guiar.
No sabemos más que Dios lo que es bueno para nosotros, no tenemos ni idea . . . si nos dejamos guiar, y soltamos esa parte nuestra que dice saber más que nadie o que dice “¡yo tengo la razón!” ó “¡yo tengo la verdad!” ó “¡yo sé lo que tú debes o no debes hacer, decir o pensar!”, no saldré de mis programas, seguiré repitiendo las mismas pautas de mi pasado y no podre oír las señales que Dios me manda.

Mis pensamientos hacen ruido, y para oír a Dios, tengo que prestar atención, aquietar mi mente y decir para mis adentros: “gracias, gracias, gracias, . . .”  hasta que no quede nada, sólo el vacío.
Así podré oír . . . existe un sinfín de bendiciones, cuando callo mi mente, y un mar de posibilidades de donde escoger, dejo de ser prisionera de mis memorias. Si acepto que no sé, estoy abierta a las señales, entonces solo vendrán a mi vida nuevas experiencias, nuevas ideas, nuevas relaciones, nuevas oportunidades . .  . Aprendamos a calmar nuestra mente, digamos: “gracias, gracias, gracias, gracias,  . . .” hasta que calmemos nuestros pensamientos.
Tu mayor sabiduría es cuando reconoces: “¡Sólo sé que no sé nada!” Y busca, dentro de ti están las respuestas.

Los amo

Jocelyne Ramniceanu

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