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Ho’oponopono y la escoba

Muchas veces cuando estamos limpiando con las palabras mágicas, Te amo, y Gracias, repitiéndolas constantemente, comienzan a ocurrir cosas extrañas. Me han contado varias  personas que cuando comenzaron a practicarlo, sobre todo cuando se iniciaron en la técnica;  aparentemente no les estaba funcionando como ellos hubiesen querido. En vez de sentirse en paz lo que les sucedía era que se sentían más confundidas. Las situaciones problemáticas eran cada vez más frecuentes, los problemas con la pareja, con el trabajo o con la familia se estaban acentuando en vez de aplacarse. También se quejaban de que repentinamente se sentían disgustadas sin saber el porque o les invadía un mal genio sorpresivo, sin razones aparentes, y todo les salía  mal….

A medida que vamos limpiando nuestro subconsciente de las creencias erróneas, de los errores de percepción, de juicios, conceptos e ideas equivocadas que nos traen sufrimiento vamos despejando el largo camino a casa. Al ir quitando la polvareda, vamos destapando aquello asentado y profundamente enterrado en nuestro interior.

Ahora, te invito a que hagamos un pequeño viaje juntos y uses tu imaginación. Te dejes llevar hasta un lugar muy oscuro y sumamente sucio,…. Tan sucio que nadie jamás lo ha visitado, nadie jamás ha puesto sus pies en él. Nunca una mano cariñosa se aproximó por el lugar para pasar un trapito húmedo y limpiar el polvo acumulado durante décadas y décadas, y siglos de siglos…

Ese extraño lugar tiene las paredes recubiertas por imágenes de películas de terror y algunas pocas paredes poseen imágenes de paisajes agradables conteniendo un cielo azul. Es un lugar desolado y triste..

Al rato mientras sigues con tu imaginación observando las imágenes  y sintiendo,  te das cuenta que ese lugar está dentro de ti….  Y reconoces que es ese lugar la causa de la niebla que distorsiona tu vista y luego juzgas, es la causa de que no oyes lo que se dice sino lo que piensas  y es la causa de todos tus  pesares, preocupaciones, molestias y malestares  que sientes y que siempre has sentido.

Seguimos imaginando que un buen día decides acercarte al lugar para poner un poquito de orden. Es sensato comprender que al tratar de re-mover todo lo que allí se encuentra, se desaten oleadas de suciedad  polvorienta que se esparce como una gran nube gris por doquier.(Basura). Y esta suba a la superficie.

Ese es tu subconsciente, lo que los antiguos chamanes (Kahunas) de Hawái llaman el niño interior. Esa parte de ti se encuentra abandonada, olvidada y requiere con urgencia tu atención.

A medida que vamos limpiando los datos antiguos del subconsciente con palabras como GRACIAS , TE AMO  repitiéndolo mentalmente a todo lo que percibimos como realidad, van surgiendo memorias desde el fondo de nuestra mente hasta la superficie y van apareciendo situaciones en nuestra vida que no teníamos ni idea que se encontraban allí. Estas aparecen en forma de problemas,  circunstancias difíciles, enfermedades y caos dentro de la pantalla llamada vida .Y al irlas liberando las vamos sanando completamente desde nuestro pasado hacia el futuro como también en los seres que nos acompañan.

El polvero que nos salpica al comenzar a remover la suciedad (nuestra basura) trae a la superficie más problemas para que los podamos transmutar en luz a través de la Divinidad. Cada problema que va surgiendo está allí en nuestra mente mostrándose como una oportunidad de ser eliminado y transmutado definitivamente si permitimos que así sea en vez de reaccionar ante él. De lo contrario vuelve a las profundidades para seguir apareciendo vida tras vida de manera intermitente e infinita como experiencias desagradables hasta que nos hagamos cargo de ellas.

Esta es una corta visión del porqué no debemos parar de limpiar, sin importar lo que esté sucediendo ya que nada es lo que parece, nada que parece real lo es. Nunca sabemos porque suceden las cosas, ni como exactamente estamos creando nuestra realidad. Asumimos la responsabilidad de cambiar solo limpiando y confiando. Usamos la escoba (Gracias, Te amo) y comenzamos a barrer. Nuestro subconsciente está sobrecargado y lo que hacemos es liberarnos,… Si,.. Esta es la única libertad real, estar libres de datos, creencias erróneas, y dejarnos guiar por la inspiración.

En una copa llena no entra nada, si nos vaciamos podemos ser creativos e inspirados…

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Amando mis emociones

Andamos por la vida muchas veces infelices, preocupados y repletos de problemas. Usualmente salimos de uno y enseguida aparece el siguiente. En ocasiones notamos que el intervalo se vuelve cada vez más corto entre una situación y otra. Pareciera  que se tornara más difícil conservar la paz. A donde vamos los problemas nos persiguen, y mantenemos la ilusión que si nos alejamos lo suficiente, tal vez podríamos huir de ellos. Muchos fantaseamos con la idea de viajar a una isla lejana, o a algún lugar alejado de la urbe en donde podamos refugiarnos y  así parece que sucede cuando vamos a la montaña o a la playa; pero no es el mar, no es el lugar a donde nos dirigimos, es tan solo nuestro foco de atención que cambia y por eso sentimos paz. Simplemente nos desconectamos de aquello que nos agobia para conectarnos con algo más placentero.

Si logramos cambiar nuestro foco, estemos donde estemos; si aprendemos a dominar conscientemente nuestra atención y la dirigimos con intencionalidad; entonces hacemos la gran diferencia.

Cuando una emoción nos domina, es cierto que sacarnos de la mente el hecho perturbador se nos hace bastante dificultoso y lo que menos pensamos en el momento, es en dirigir nuestra atención hacia algo más placentero. Pero si elegimos respirar profunda y lentamente, y junto con la respiración agradecer y amar nuestras emociones, estas desaparecerán más rápido, sin dejar huella.

Sé que suena algo descabellado  amar lo que sentimos cuando se trata del miedo o la rabia; pero esa es la forma de soltar los problemas y las emociones que nos invaden. Dejarlas ser, sentirlas y observarlas, respirar profundamente mientras aún nos domina su influencia y al poco podemos experimentar como las vivimos desde lejos, como si ya no se tratara de nosotros y nos desligamos de ellas lentamente.

Las emociones son explosiones de energía acompañadas por manifestaciones corporales que si son muy densas, pueden ser bastante desagradables, como el miedo y la furia. Ellas siempre van asociadas a una historia que hemos fabricado. Al permitirlas observándolas con des-apego, ellas pierden su intensidad rápidamente convirtiéndose en energía ligera hasta liberarse. Si reaccionamos y nos identificamos con ellas y su historia, aunque al cabo de un tiempo regresemos al equilibrio natural, la raíz o la causa que la originó, sigue en nuestro interior.

Todo aquello que aparece en nuestra vida ya estaba con anterioridad en nosotros,  nos llega con el propósito de mostrarse para ser soltado y liberado.

Cuando ocurre lo que llamamos problemas,  estos vienen acompañados de  emociones con distintas intensidades y lo que debemos es des-apegarnos   y  des-engancharnos de la situación, observar la emoción y limpiar la historia que la creo. Por lo tanto debemos de evitar hacer del evento una historia más, contándolo o simplemente pensando en ello.

Observar tus emociones en vez de dejarte arrastrar por ellas es la mejor manera de disolver la historia que está detrás. Si tu mente está enfocada en  los conflictos, la paz será imposible para ti.

Los conflictos son pasajeros, pero nosotros hacemos que perduren al no dejarlos ir.  Podemos decidir enfocarnos en aquello que nos da paz, y dejar ir aquello que nos la quita. Cuando nos preocupamos por algo, lo que hacemos es darle fuerza, si lo aceptamos y lo soltamos, aquello cambiará para nosotros

Las emociones siempre vienen por una historia que nosotros mismos hemos creado que concuerda con nuestras creencias, y solo dejándolas  ir, observando sus efectos en nosotros, aceptándolos sin luchar, amándolos; se irán.

Recuerda, es una historia que te has contado, no eres tú. Solo tienes que cambiar el foco desde donde estás ubicado frente a la historia o el conflicto; si estás dentro de ella o estas observándolo imparcialmente cuando se produce en ti la emoción.

Donde enfoco mi atención allí dirijo mis pensamientos y esa es la realidad que estoy creando.

Te invito con amor a que te adueñes de tu vida y de tu experiencia creando aquello que te mereces.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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¿Quién gana?

Me han preguntado muy a menudo: ¿Por qué si estoy limpiando memorias con Ho’oponopono no veo que la situación cambie e incluso esta parece a veces empeorar?

Yo les contesto, ¿Sabes cuánto tiempo llevas reaccionando ante las mismas creencias y de la misma  manera? ¿Sabes cuánto tiempo te llevó programarte?

Nos olvidamos que llevamos toda una vida alimentando ciertos paradigmas; vemos al mundo desde la óptica de nuestras creencias y nuestros juicios los hacemos de acuerdo a ellas. También nos olvidamos  que como creadores que somos, la vida siempre nos da la razón y así nuestras creencias se convierten en lo que experimentamos como realidad.

Los problemas surgen porque olvidamos quiénes somos y nos llenamos de juicios, conceptos, ideas preconcebidas, expectativas, opiniones, basados todos en nuestras erróneas creencias, en lo que hemos aprendido.

Cuando comprendemos que tenemos que hacer cambios y queremos limpiar todos los errores de cómo percibimos al mundo, le dedicamos muy poco tiempo a borrar y el resto del tiempo seguimos reaccionando y creando más de lo mismo.

Esto no funciona así, no podemos deshacer algo que nos tomó muchas vidas y parte de esta con solo dedicarle unos minutos al día. Las creencias las tenemos muy arraigadas en nosotros y tenemos que dedicarle todo nuestro tiempo para ver los resultados.

Es importante crear la relación amorosa con nuestro niño interior, ya que él puede hacerlo por nosotros mientras dormimos, o incluso mientras andamos en automático. Nuestro niño interior es nuestro subconsciente, es donde se alojan todas las creencias que hemos acumulado y el puede aprender a soltarlas. Nuestra parte consciente que es quién toma  las decisiones, es el intelecto o “La Madre”. La relación entre ambas partes es la relación más importante que existe en todo el cosmos, más importante aún que las relaciones del mundo físico. Le podemos pedir con mucha delicadeza que suelte aquellas memorias que nos hacen sufrir y él con gusto accederá.

Para comenzar a ver milagros, tenemos que ser constantes y para ilustrarte mejor como esto funciona te traigo una leyenda india, que se llama Pelea entre dos lobos.

Un viejo Cherokee les hablaba a sus nietos sobre la vida.

“Hay una batalla en mi interior… es una pelea terrible entre dos lobos.

Un lobo representa el miedo, la ira, la envidia, la pena, el arrepentimiento, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la inferioridad, las mentiras, el falso orgullo, la superioridad y el ego.

El otro lobo es la alegría, la paz, el amor, la esperanza, el compartir, la serenidad, la humildad, la amabilidad, la benevolencia, la amistad, la generosidad, la verdad y la fe.” dijo el anciano.

“Esa misma lucha está teniendo lugar en vuestro interior y en el de cualquier persona que viva.” añadió el anciano. Los niños se quedaron pensando un momento.

“¿Y cuál de los dos lobos ganará?” preguntó uno de los niños.

“Ganará el lobo que más alimentes” contestó el abuelo

Con mucho amor te recuerdo que lo que se borre de ti, se borrará también de todos nosotros. Cuando tú cambias, todo tu mundo cambia.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Despertando del sueño más largo

La primera vez que fuimos creados llegamos al mundo como seres perfectos, sin memorias, sin programas, como Adán y Eva en el Edén, en un estado de Nirvana donde no necesitábamos absolutamente nada, y disfrutábamos de una constante y absoluta serenidad.

En algún momento de nuestra historia nos llenamos de memorias, y nos hemos programado. Esto probablemente ocurrió cuando nos alimentamos del fruto prohibido, y  olvidamos quienes realmente éramos.  Así aparecieron los problemas, y de generación en generación, y de vida tras vida fuimos formateando nuestro subconsciente de acuerdo a nuestras creencias.

Nuestros problemas comenzaron cuando olvidamos quienes éramos y comenzamos a percibirnos y creer que somos seres limitados, que vivimos en un mundo donde lo que existe no alcanza para todos, entonces tenemos que competir y dañarnos para obtener lo que creemos necesitamos, comenzamos a vernos  como seres imperfectos con limitaciones, y no merecedores. También nos hemos creído que la vida es muy difícil y venimos al mundo a sufrir,  nos olvidamos que somos seres creadores y que somos capaces de crear nuestra propia realidad con nuestra mente.

Olvidamos que somos dioses y abandonamos nuestro poder, nos rendimos y nos sentimos víctimas de las situaciones, de las personas, y de las cosas, y andamos por el mundo que hemos creado luchando, peleando y resistiendo sin recordar que somos los poseedores de todo lo que necesitamos.

El propósito  es despertarnos de este  profundo sueño que juntos hemos estado creando y recordarnos que lo que creemos que necesitamos, no es real y que el mundo que vemos es una proyección de nuestro sueño que a veces parece ser una pesadilla  y otras veces nos da la ilusión de felicidad.

En nuestro sueño vivimos un mundo lleno de limitaciones, donde se nos limita la velocidad de conducir, se nos limita  los horarios, el tiempo para realizar actividades, los lugares a donde ir y se nos limita el crédito del cual disponemos.

Estamos proyectando nuestras limitaciones, estos límites están en nuestra mente pero  lo creemos, lo creamos y así lo vivimos.

En el mundo real no hay límites, el universo no los tiene, somos los creadores de todas las posibilidades, nuestra mente se va expandiendo en la medida que vamos soltando las cadenas que nos atan a nuestros apegos, ya sean estas creencias, personas y cosas. En la medida que transformamos nuestra visión del mundo  y de nosotros mismos como consecuencia de este, vamos recordando lentamente que somos los directores de la orquesta, y que el mundo que creamos es tan solo una ilusión.

Tú eres un creador y para crear necesitas confiar y soltar aquello que te ata al sueño para así poder despertar. Ya no alimentes mas tus pensamientos que te limitan, comienza a agradecer cada problema y situación, dale la bienvenida y luego suéltalo, no te lo tomes en serio, y recuerda que solo es un sueño del que tú tienes el poder de despertar. Dile GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS cada vez que te quedes dormido e iras liberándote en la medida que ya no creas más en él.

EN NUESTRO VERDADERO SER NO EXISTEN LAS LIMITACIONES.

Te amo!

Jocelyne Ramniceanu

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¿Problemas u oportunidades?

Nuestra experiencia nos enseña que la vida está llena de obstáculos y generalmente vamos resolviendo uno a uno en la medida en que estos se nos van presentando en forma de problemas. Por lo general son muchos, son tantos que nos hemos acostumbrado a verlos como algo natural, como un reto, o como un dolor de cabeza.

Ellos  aparecen continuamente, si no es uno es el otro y nos resultan tan familiares que a veces pensamos que si no tenemos un problema o varios, tal vez estemos dormidos o muertos y los extrañamos hasta tal punto que pareciera en algunos casos que los buscamos para sentirnos vivos y activos .

Los hay de todas las formas y tamaños, grandes y pequeños, ligeros y pesados, importantes o aquellos que pueden esperar. Aquellos que creamos y nos sabemos responsables o aquellos que creemos que nos ocurren y nos sentimos victimas de alguien a quien culpar.  En fin, son tantos que cada vez que se presenta uno, comenzamos a revisar en nuestro archivo, nuestro disco duro interno por las soluciones posibles a ver cual se ajusta mejor para abordarlo y remediarlo. Siempre acudimos a nuestra base de datos, siempre miramos a través de nuestras experiencias pasadas buscando la solución.

Es usual creer que hemos encontrado la salida a un problema, lamentablemente es una sensación temporal porque ellos se repiten en el tiempo variando los personajes involucrados, las situaciones y las cosas, pero al fin y al cabo son los mismos aunque luzcan nuevos y distintos. Estamos buscando en el lugar equivocado, por eso los seguimos viendo con distintas vestimentas y en ambientes diferentes, pero los problemas no se han ido, solo se han atenuado para regresar.

Nosotros no tenemos manera de resolver los problemas a través de nuestros programas o memorias porque en definitiva son ellos mismos los que los causaron. Muchas veces creemos que hemos resuelto algo desde lo conocido pero esto es tan solo una ilusión que nos da tranquilidad momentánea como un bálsamo que alivia temporalmente nuestras inquietudes, preocupaciones y miedos

Cuando dejamos de buscar afuera el remedio y miramos dentro de nosotros, comenzamos a ver el problema con nuevos ojos, nuestra percepción cambia y el problema lentamente se evapora o nos sorprendemos porque aparece una solución mágica.

Todo obstáculo que se nos presenta en nuestra vida es siempre una nueva oportunidad de emendar nuestros errores de juicios, interpretaciones y creencias para llegar al estado como originalmente fuimos creados, “Puros de corazón”.

Los problemas no existen realmente en el mundo exterior, no están en la pantalla en la cual proyectamos nuestros pensamientos. Ellos se encuentran dentro del proyector que es nuestra mente,  porque son sus propias creaciones y las soluciones nunca las podremos encontrar allá afuera por muy real que estas parezcan.

Afuera se encuentra el escenario de nuestros pensamientos más no el guión que le dio vida. Hay que ir a la causa, donde fueron creados,  hay que regresar a nuestro interior, que es donde se han formado las creencias y las formas como percibimos el mundo, es solo encontrándonos y modificando nuestras convicciones cuando hallaremos las respuestas, y aquello que nos trae paz.

Los problemas son creaciones de la mente subconsciente que nos sacan de nuestro estado natural para caer en la ilusión y alejarnos de nuestra conexión divina. Ellos también son oportunidades que nos muestran que aun no hemos corregido algo errado en nuestro sistema de creencias. Los problemas se resuelven solo cuando nos reconectamos con nuestra fuente interna y confiados preguntamos qué hacer. Solo cuando estamos abiertos es cuando estamos listos para recibir la información correcta.

Puedes observar los obstáculos des-apegadamente y preguntar  “¿Que está sucediendo en mí que estoy creando este problema en mi vida?” o  “Divinidad por favor limpia en mi aquello que ocasiona que yo perciba esta situación como un problema” o “¿Que está ocurriendo en mi interior que estoy manifestando este problema ahora?” y puedes agregarle las palabras GRACIAS  y TE AMO si así lo sientes tantas veces como quieras.

Cuando no sepas que hacer, no hagas nada, pregunta y confía, deja que la divinidad te guie, cuando si sabes que hacer, seguro te olvidaste preguntar. Si crees que sabes, estas confiando de nuevo en tus programas.

Ahora le doy las gracias a los problemas que aparecen en mi vida y los dejo ir sin engancharme porque me han mostrado que estoy juzgando equivocadamente y puedo rectificar. Ahora en vez de dolor, rabia, frustración decido conectarme con el amor, comprensión y compasión que existen en mí. Graciasss

Te amo.

Jocelyne Ramniceanu

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El mundo que hemos creado

Cuando atravesamos momentos difíciles, siempre hay algo que podemos hacer al respecto. La vida está llena de subidas y bajadas, generalmente nos enfocamos en una cosa para luego prestar atención a otra, los acontecimientos se suceden unos a otros manifestados en forma de problemas, pareciera a veces que nos persiguen sin dejarnos en paz . En ocasiones no nos dan respiro hasta que decidimos hacer algo diferente.

Aunque no parezca así, los problemas son bendiciones, todos ellos son oportunidades de limpiar nuestras memorias. De hacer cambios. Ellos proceden de nuestra ignorancia, de no saber quien realmente somos. Por lo general nos identificamos tanto con lo que hacemos, con lo que pensamos ,con lo que decimos, y con lo que tenemos, que hemos perdido nuestra verdadera identidad. Nos sumergimos tanto en ellos que no vemos la salida. No tenemos ni idea de quiénes somos y generalmente ni siquiera nos lo cuestionamos. Tenemos la vaga ilusión de que si nos quitamos la ropa nos desnudamos, pero no, estar desnudos es también quitarnos las creencias, los juicios, los miedos, los prejuicios y ser quienes realmente somos. Tenemos que literalmente limpiar nuestro sistema operativo social y dejar que Dios actué para recordar y recobrar nuestra verdadera identidad.

¿Te imaginas como seria la vida sin temores?

Para ser quienes realmente somos necesitamos tomar consciencia que estamos equivocados cuando juzgamos, cuando opinamos, cuando nos preocupamos, cuando nos enfocamos en la escases o cuando creemos que sabemos más. Todo lo que hacemos, decimos o pensamos está totalmente basado en nuestras creencias. Si admitimos interiormente que no sabemos nada, es cuando se vuelve posible que nos llegue la información que necesitamos.

Es natural que tengamos problemas, porque al no saber quiénes somos, tampoco entendemos lo que nos ocurre. Y toda nuestra confusión la proyectamos en el mundo que vemos mostrándonos a su vez un mundo confuso. Todo lo que reflejamos en nuestra vida viene de las creencias que no nos pueden traer paz, porque estas están erradas. Es muy cierto aquel dicho que dice “Dime como vives y te diré que piensas”.

Los problemas van y vienen, y cuando momentáneamente desaparecen tenemos la ilusión que los hemos resuelto y nos olvidamos aliviados hasta que aparece el siguiente, pero en realidad todos ellos se reducen a uno solo y es que ignoramos nuestra verdadera esencia, y por lo tanto vivimos en un mundo con temor, protegiéndonos, quejándonos, reaccionando, culpando.

Las situaciones se presentan una y otra vez como oportunidades, aunque nos hagan sufrir, esa es la manera que la vida nos avisa que prestemos atención, que hay algo que tenemos que corregir. Se trata de un error de percepción, cuando comenzamos a re-descubrir quienes somos, los problemas comienzan a disminuir, y en la medida que dejamos de creer en ellos, dejamos de reaccionar ante las situaciones, ellos tienden a desaparecer. Siempre es así, lo que te sucede viene de tus memorias, de tus creencias, nada sucede al azar, aunque no estés consciente de ello.

Nos resulta bastante difícil escapar a nuestra programación pero existen maneras de acercarnos a un despertar, comenzamos por darnos cuenta que estamos siempre en automático, como un caballo de carrera desbocado y podemos decidir observarnos, el entrenamiento en esto nos vuelve más conscientes. También podemos meditar para despejarnos y aplacarnos, intentamos no reaccionar, y al practicar el Ho’oponopono repitiendo las palabras claves en forma de mantra, nos salimos del proceso de identificación con las situaciones que nosotros mismos hemos creado y así dejamos de alimentar esta interminable secuencia de eventos que nos mantienen dormidos y robotizados.

Tenemos el poder de decidir, y a veces no lo hacemos porque no creemos que podemos cambiar las circunstancias, pero todo cambia cuando decidimos vivir en paz. Cuando decidimos estar en paz y logramos aquietar nuestra mente, sin buscar modificar nuestro entorno, el mundo que vemos también se transforma. El universo siempre responde a nuestros pedidos.Vivir en paz es una opción posible.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

Viviendo en inspiración

En un taller que dicté recientemente, pude notar cuan difícil se nos hace  identificar de donde viene la información que llega a nuestra mente, si llega desde la inspiración o de nuestras memorias en el subconsciente.

Por lo general el 99 % de nuestros pensamientos y todo lo que hablamos viene de los datos que almacenamos, también cuando escuchamos hacemos lo mismo, inmediatamente lo comparamos, lo analizamos y lo archivamos. Casi todo lo que hacemos es asimilar y almacenar información vieja que la reordenamos una y otra vez ajustándola a nuestras creencias para volverla a usar. La reciclamos  constantemente sin darnos cuenta que allí no hay nada nuevo porque vivimos sumergidos en el pasado o en el futuro, y muy poco en el presente. Lo que hacemos es observar lo mismo puesto de otra manera.

En nuestro subconsciente están todos los recuerdos de todo lo vivido desde que fuimos creados hasta la fecha, los olores, los sabores, las imágenes, los sonidos y las sensaciones. Allí se encuentran  nuestras expectativas, nuestros miedos,  y las creencias. También el subconsciente es quien se hace cargo del funcionamiento de nuestro cuerpo, del sueño, de las emociones y es el responsable de manifestar  lo que experimentamos en nuestra realidad. Nuestra parte consciente, la que se da cuenta, su única función es  elegir, es ella quien decide, es para eso que fue creada y para nada más. Ella selecciona que dato de nuestros discos va a tocar en ese momento, toma la información de nuestra biblioteca interior y actúa en base a ella. También puede elegir contactar nuestra parte divina si presta atención, si logra aquietar el parloteo mental.

La información que entra a nuestra consciencia o intelecto, generalmente  proviene de nuestras memorias, y muy raras veces viene de inspiración. Cuando llega por inspiración, lo podemos reconocer porque a veces  se nos presenta en forma de idea, de algo nuevo y  es cuando decimos Eureka!!!! o WAW!!! Y nos alegramos porque son las respuestas a las preguntas que no lográbamos  encontrar o es la solución a aquellos problemas, que no podíamos solucionar.

Esta información nos viene  de nuestra conexión con Dios, no está almacenada en nuestros recuerdos, no proviene de nuestro pasado  ni de nuestras experiencias. Llega cuando nos ponemos a un lado y dejamos de interferir. La inspiración aparece cuando dejamos a Dios actuar, aceptamos que no sabemos y soltamos. Viene cuando dejamos de pensar y estamos tranquilos. La inspiración aparece cuando limpiamos nuestras memorias diciéndoles, Gracias, Gracias, Gracias.

Todas las respuestas están en nuestro interior, pero nosotros hacemos mucho ruido y no las escuchamos, la información correcta siempre está allí, hablándonos y solo tenemos que hacer silencio. Confía, tranquilízate y borra, entonces allí es cuando aparecerán las respuestas a todas tus inquietudes.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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