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Mi país soy YO

4141670550_94c80c9d0d_zMi querido país está dividido, me pregunto si yo también lo estoy…. Pues sí, a veces me siento dividida por dos grandes emociones, el amor y el desamor, y allí englobo el dolor, el temor, la rabia y todos sus matices. Estamos en un mundo dual y la única manera de contrarrestarlo es centrarnos en nuestro corazón, encontrando el equilibrio, la paz, recordar quienes somos realmente y desligarnos de la ilusión de nuestra mente.

¿Suceden injusticias? Si en mi país suceden demasiadas injusticias, podría decir que son terribles. Entonces me pregunto si soy justa conmigo misma, si me trato con consideración o tal vez es lo opuesto,….  observo en mí desde la forma como me alimento, como cuido mi cuerpo, mis hábitos, como trato a otros seres etc. Y de repente viene a mi mente una situación donde me sentí injusta…

Sucedió con un gato, tengo ya 6, más de la cuenta para mi gusto, porque fueron llegando dos de ellos por separado, pequeñitos, buscando comida y al darles el alimento se fueron quedando . La otra gata que yo tenía hace 3 años, al no prestarle mayor atención quedó embarazada y luego tuvo cinco gatitos. Logré solo regalar a dos de ellos. En vista de esto hace tiempo tomé la decisión de no alimentar más a otros gatos que se acercaran del vecindario, que entran a la casa por el patio o el jardín del frente, a comer las sobras de mi perro. Mi numeroso grupo de gatos, menos mal que se van de paseo a otros lugares por largos períodos, y aparecen solo cuando tienen hambre, respetando un poco mi espacio.

Hoy ante la lluvia, en el patio trasero, uno de esos gatos grises aparentemente buscaba un lugar donde acobijarse; entró en la casa y apenas lo vi, lo espanté como siempre hago. Cuando este me miró, de repente sentí la injusticia, sentí como el pobre gato me miraba afligido.  Ya alimento a 6 y según mis creencias es suficiente. Este gato que siempre está escondiéndose al asecho entre las puertas y los rincones a la intemperie, observa como es marginado y solo cuando puede, sin ser visto, se apodera de alguna de las sobras. Si tal vez él pensara o pudiese hablar, me estaría diciendo…. “¿Porque a ellos sí y a mí no me das nada?”. Sentí lástima cuando corrió entre la lluvia en búsqueda de un nuevo refugio para acobijarse, pero mi decisión era firme,  NO tener más gatos. Y así me sentí: INJUSTA….sé que son creencias, como también son creencias las injusticias que veo afuera, con mis hermanos humanos, en mi país, en el mundo. Las injusticias las veo porque me siento injusta.

Mi país está dividido, hay intolerancia y también hay violencia. Me reviso y reconozco esto como una parte de mí, donde encuentro que hay días o más bien ratos que me percato de mi intolerancia cada vez menos frecuente. Si en mi experiencia veo violencia enseguida renace la violencia en mí, cuando veo una injusticia reacciono. En el tráfico, si alguien me grita, etc. Ya con la práctica y la autoobservación, me doy cuenta de ello y lo limpio, no me engancho fácilmente pero aún es parte de mi sistema de creencias.

En mi país hay escasez y pobreza, me pregunto cuántas veces no me he sentido con las ansias de comprar algo que a mi juicio me pareció costoso y no lo he hecho por la creencia de que no tengo suficiente. Ya hoy en día me doy cuenta que no necesito prácticamente nada o casi nada para ser feliz y estar en paz. Hoy en día estoy abierta a recibir porque sé que somos abundantes.  Aun así de vez en cuando se me escapa algún pensamiento, aún la mente me atrapa y siento necesidades y creo que si obtengo esto o aquello seré feliz. Luego que lo obtengo vuelvo a sentir que hay algo más que necesito y así sucesivamente ya que la felicidad aparente que consigo con el nuevo objeto desaparece hasta que consiga el próximo. La mente nos crea necesidades porque tenemos creencias y nos apegamos a las cosas materiales.

En mi país la gente sufre porque yo sufro,  me duele el fallecimiento de mi hijo que se marchó hace apenas dos meses y veo como la violencia se lleva la vida de otros seres humanos. ¡Mi país soy yo!

¿Cómo no ver en mi país aquello que ya está en mí? ¿Es el mundo que veo un reflejo de mi interior? ¿Dónde radican los cambios para ver la unión en mi país y en el mundo?

A mis queridos compatriotas les sugiero que encuentren la paz en su interior. Nuestras creencias las podemos ir limpiando y eso no significa no hacer nada, significa que aquello que hagamos sea desde el amor y la paz, dejándonos guiar desde el corazón y no desde nuestros programas, creencias o memorias; no desde el temor.

Si lo que llamamos lucha para un cambio no toca primero nuestros corazones, nada podremos cambiar allá afuera en el mundo. Todo cambio comienza con nosotros mismos. Nuestra lucha comienza con las creencias que nos quitan la paz.

La paz en el país, en la sociedad, en mi medio ambiente comienza con mi propia paz, no hay paz afuera si no la puedo sentir en mi interior. La paz comienza conmigo… y con nadie más.

Todo lo que queremos del afuera lo tenemos que lograr en nuestro interior, con nosotros mismos. No hay otro lugar, las apariencias no son más que proyecciones de nuestro estado interno.

El mundo que vemos es nuestro reflejo. Eso es todo lo que es. Todo, absolutamente todo son experiencias, y depende de nosotros que hacemos con ellas. No hay nada correcto o equivocado, malo o bueno, nosotros somos quienes le damos significado a lo que experimentamos, todo es neutro. El mundo es neutro. Todo es mental. La creencia crea la experiencia.

No podemos hablar de paz si no la sentimos, es algo que quisiéramos tener pero no tomamos la decisión de sentirla y le damos poder a lo externo cuando lo externo es solo el resultado. Lo externo es el efecto de nuestro interior. La causa está en mí.

Cuando nos sintamos completamente en paz, los cambios se darán porque esa es la vibración a la cual estaremos conectados.

Cuando vemos odio en otros, es porque no nos damos cuenta del odio que sentimos, y la única manera de contrarrestarlo es enviando amor a esa situación que nos quita la paz, enviándole amor a nuestra percepción de aquella persona que nos hace sentir mal, asumiendo la responsabilidad por aquello que estamos sintiendo.

Despierta y sueña el sueño que prefieres soñar. La realidad física funciona como un espejo aunque el efecto no se perciba de inmediato. La realidad física es sólo un reflejo de lo que creemos individualmente y de quienes nos rodean que resuenan con nuestra vibración.

El cambio para producirse, debe iniciarse en nosotros para que se vea reflejado en el exterior y no al revés.

Yo soy responsable por todo lo que siento, y está en mí y solo en mí ver el mundo de otra manera. Y esto ocurre cuando transformo las creencias que me quitan la paz.

No necesitamos crear LA VERSIÓN DE LA REALIDAD que queremos, ella ya existe. Funcionamos como una radio, solo tenemos que cambiar de emisora. Todas las estaciones ya están sonando, solo debemos sintonizarnos con esa realidad que preferimos

Te amo.

Jocelyne Ramniceanu

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Hacerse 100% Responsable

Creo que la parte más difícil de asumir es cuando afirmamos que somos totalmente responsables por todo lo que ocurre en nuestra vida, absolutamente todo, porque el mundo es solo nuestros datos repitiéndose continuamente en el subconsciente y manifestándose.

Soy responsable del mundo que percibo.No existe nada afuera, solo existe mi percepción del mundo que veo.

Mis ojos y mis sentidos físicos solo perciben aquello que ya está en mi mente, ellos son solo un proyector de mi subconsciente y todo lo que veo, oigo, siento, huelo, saboreo, quedó alguna vez grabado como una memoria en mi subconsciente y si lo reconozco es porque ya es parte de mi.

Mi subconsciente proyecta en el afuera todo aquello que experimento en mi interior, es muy similar al mundo de los sueños. No tengo ni idea de lo que está ocurriendo en mi mundo, todo es una proyección de mi mente. Por lo tanto soy 100% responsable de todo cuanto sucede en mi entorno, y si yo lo he creado, también lo puedo cambiar.

Todo lo que mis sentidos captan son interpretaciones que mi mente ha hecho anteriormente de modo que todo tiene un significado que yo ya le he dado. Nada ocurre sin que yo lo perciba bajo un matiz, nada resulta ser neutro para mí.

Entonces todo lo que sucede en mi vida, todo lo que leo, veo, escucho, miro, oigo, a velocidades imperceptibles le doy un significado y por lo tanto ya existe como concepto y como un juicio

Por lo tanto soy 100% responsable por todo lo que sucede en mi vida, por todo lo que pienso, por todo lo que siento y por todo lo que experimento y por lo tanto lo manifiesto. Raras veces llega nueva información y por lo general la clasifico de acuerdo a mi antigua forma de pensar.

Estamos tan acostumbrados a no hacernos responsables por nuestras experiencias que incluso nuestra falta de paz se la atribuimos a los eventos externos, a lo que aparentemente otros nos hacen y así lo creemos.

Por ejemplo supongamos que a Juanita le molesta increíblemente que le toquen los libros de su biblioteca, se pone furiosa y se siente atacada cuando alguien lo hace a tal punto como si le hubiesen clavado una estaca en el vientre, se siente tan herida y abochornada que estalla en furia originando una pelea con el presunto agresor. Resulta que Juanita en algún momento de su historia decidió que era mejor que nadie le ordenara sus libros porque le resultaba luego difícil encontrar lo que buscaba. Esa decisión quedo en su subconsciente y se acostumbro a ser la única que los maniobraba. Hoy en día, ni siquiera está consciente de porqué se desata en ella esta furia tan demente, no puede dar una explicación. Pero sigue reaccionando por una situación de su pasado.

El asunto es que ahora Juanita no es solo una persona, es un cuerpo, es su ropa y es su biblioteca, ya Juanita es enorme, también es su casa, su ciudad, su país y todas sus creencias. Y lo suyo es intocable porque la herimos a ella o eso cree pero son sus pensamientos quienes la hieren, no sucede nada afuera, es ella quien entregó su paz. Juanita anda por el mundo a la defensiva, y no puede ver con amor el gesto de su madre que le ha quitado el polvo a los libros en la biblioteca.

Así andamos por la vida, inconscientes de las decisiones tomadas y de las reacciones que tenemos, vemos en cada esquina a un agresor. Juzgamos de acuerdo a nuestras creencias pero también atraemos una realidad de acuerdo a ellas, y no nos hacemos responsables que hemos creado esto.

Nosotros hemos tomado trillones de decisiones desde nuestra creación hasta el presente y no estamos siquiera conscientes de ellas. Las hemos posesionado de tal manera que son parte de nuestra conducta y de nuestros códigos y luego reaccionamos.

Qué bueno sería poder limpiar o eliminar estas elecciones que desconocemos su origen y su propósito pero que están insertadas en nuestra forma de proceder y de percibir.

Qué bueno sería ver el mundo neutro o tal vez con los ojos del amor y dejar de darle el significado que en algún momento le dimos…. Todo lo que vemos fuera de nosotros, todo nuestro mundo es tan solo una proyección de la manera cómo hemos registrado la información, no tenemos ni idea lo que es real, y lo que está sucediendo, por lo tanto somos 100 % responsables del mundo que experimentamos.

La realidad que veo, no es real, es una ilusión teñida por mis miedos, por juicios y el significado que alguna vez le di, solo veo la información que está en mi subconsciente, y me resulta imposible ver las cosas tal como son.

Podemos ver nuevamente con nuevos ojos y comenzar a cuestionar nuestros temores, podemos limpiar para volver a ver con los ojos de Dios, podemos ser inocentes como niños otra vez….Se trata de soltar y darnos permiso.

Nosotros podemos crear nuestro mundo como queramos. Podemos aprender a dejar de creer en nuestros pensamientos y estos serán indiferentes para nosotros. Ese es nuestro gran poder. Podemos limpiar y volver a tener paz… Todo comienza con una nueva elección.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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No sé nada

Mi deseo a través de mis palabras, para todos, para ti, incluso para mi, es que nos volvamos a conectar con la fuente . . . Volvamos a ser humildes para dejarnos guiar.
No sabemos más que Dios lo que es bueno para nosotros, no tenemos ni idea . . . si nos dejamos guiar, y soltamos esa parte nuestra que dice saber más que nadie o que dice “¡yo tengo la razón!” ó “¡yo tengo la verdad!” ó “¡yo sé lo que tú debes o no debes hacer, decir o pensar!”, no saldré de mis programas, seguiré repitiendo las mismas pautas de mi pasado y no podre oír las señales que Dios me manda.

Mis pensamientos hacen ruido, y para oír a Dios, tengo que prestar atención, aquietar mi mente y decir para mis adentros: “gracias, gracias, gracias, . . .”  hasta que no quede nada, sólo el vacío.
Así podré oír . . . existe un sinfín de bendiciones, cuando callo mi mente, y un mar de posibilidades de donde escoger, dejo de ser prisionera de mis memorias. Si acepto que no sé, estoy abierta a las señales, entonces solo vendrán a mi vida nuevas experiencias, nuevas ideas, nuevas relaciones, nuevas oportunidades . .  . Aprendamos a calmar nuestra mente, digamos: “gracias, gracias, gracias, gracias,  . . .” hasta que calmemos nuestros pensamientos.
Tu mayor sabiduría es cuando reconoces: “¡Sólo sé que no sé nada!” Y busca, dentro de ti están las respuestas.

Los amo

Jocelyne Ramniceanu

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