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Responsable o culpable

Es común confundir el sentimiento de culpa con sentirnos responsables de cualquier situación, sobre todo cuando comprendemos que somos los creadores de nuestra realidad tal como la experimentamos y que todo cuanto acontece en nuestro mundo circundante es nuestra creación materializada a partir de nuestros pensamientos, sentimientos y  emociones. Todo lo que manifestamos en nuestro mundo es el producto de nuestras creencias y nuestros pensamientos son los arquitectos de este. El mundo que vivimos es el resultado de aquello que llevamos en nuestra mente consciente y subconsciente y es lo que crea nuestra realidad.

Ante tales afirmaciones, parece natural sentirnos culpables por las desgracias  ajenas y propias que acontecen en nuestras vidas y en el mundo por ser nosotros quienes las fabricamos aunque no comprendamos el cómo ni el por qué. Es evidente que no deseamos el sufrimiento para nadie. Una mejor opción es elegir sentirnos responsables y descartar el papel de víctima tomando las riendas de nuestras vidas con tan solo sentirnos responsables de nuestras creaciones  y comenzar a crear un mundo mejor.

La culpa es un programa que nos hemos creado,  que nos paraliza y carece de utilidad, donde renunciamos a nuestro poder y nos inmovilizamos. La culpa además de ser un sentimiento desagradable nos convierte en seres impotentes, divididos y separados, nos resta fuerza para la acción, tendemos a sentirnos disminuidos y a esperar algún tipo de castigo porque estamos convencidos de merecerlo por haber cometido algún error y por ello debemos de pagar.

Al sentirnos responsables la situación cambia, hacemos uso del poder impresionante que tenemos cada uno de nosotros, tomamos consciencia que está en nuestras manos generar el cambio y así nos empoderamos, no dependemos de nada ni de nadie para generarlo porque el cambio es únicamente mental, y esto en vez de disminuirnos nos da un propósito, una dirección, y renueva nuestra fuerza para crear nuestro mundo mejor.

La causa de todo está en ti aunque solo ves el efecto. Los errores no existen, tampoco existen los jueces que nos van a juzgar o castigar, esa es una ilusión, es parte de nuestra programación para seguir dormidos. El único juez eres tú, al igual que eres el único que te castigas, cambia esa creencia y asume tu responsabilidad. Tu vida y todo lo que ves en ella es tú creación y por lo tanto  solo tú la puedes cambiar.

Decidir sentirnos culpables o responsables es tan solo una elección que podemos hacer en cualquier instante, la única diferencia es si  queremos seguir apegados a los mismos resultados o deseamos asumir nuestro rol de creadores.  Siempre tenemos el poder de elegir y siempre podemos transformar nuestra vida cambiando nuestras creencias y nuestros pensamientos.

Al  ser quienes creamos nuestra realidad no existen los culpables allá afuera, y dejamos de proyectar, nadie es culpable, el afuera no existe, solo somos responsables querámoslo o no de todo lo que experimentamos.

Si me ocupo de sanar mis memorias y programas, el mundo que veo estará bien, y dejaré de culparme a mí y a otros, solo asumiré mi responsabilidad para cambiar y mi mundo se beneficiará.

Alégrate, no existen ni los inocentes ni los culpables, no existe nada de esto y  todo está en tus manos, no estás separado del mundo, EL MUNDO ERES TÚ.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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¿Problemas u oportunidades?

Nuestra experiencia nos enseña que la vida está llena de obstáculos y generalmente vamos resolviendo uno a uno en la medida en que estos se nos van presentando en forma de problemas. Por lo general son muchos, son tantos que nos hemos acostumbrado a verlos como algo natural, como un reto, o como un dolor de cabeza.

Ellos  aparecen continuamente, si no es uno es el otro y nos resultan tan familiares que a veces pensamos que si no tenemos un problema o varios, tal vez estemos dormidos o muertos y los extrañamos hasta tal punto que pareciera en algunos casos que los buscamos para sentirnos vivos y activos .

Los hay de todas las formas y tamaños, grandes y pequeños, ligeros y pesados, importantes o aquellos que pueden esperar. Aquellos que creamos y nos sabemos responsables o aquellos que creemos que nos ocurren y nos sentimos victimas de alguien a quien culpar.  En fin, son tantos que cada vez que se presenta uno, comenzamos a revisar en nuestro archivo, nuestro disco duro interno por las soluciones posibles a ver cual se ajusta mejor para abordarlo y remediarlo. Siempre acudimos a nuestra base de datos, siempre miramos a través de nuestras experiencias pasadas buscando la solución.

Es usual creer que hemos encontrado la salida a un problema, lamentablemente es una sensación temporal porque ellos se repiten en el tiempo variando los personajes involucrados, las situaciones y las cosas, pero al fin y al cabo son los mismos aunque luzcan nuevos y distintos. Estamos buscando en el lugar equivocado, por eso los seguimos viendo con distintas vestimentas y en ambientes diferentes, pero los problemas no se han ido, solo se han atenuado para regresar.

Nosotros no tenemos manera de resolver los problemas a través de nuestros programas o memorias porque en definitiva son ellos mismos los que los causaron. Muchas veces creemos que hemos resuelto algo desde lo conocido pero esto es tan solo una ilusión que nos da tranquilidad momentánea como un bálsamo que alivia temporalmente nuestras inquietudes, preocupaciones y miedos

Cuando dejamos de buscar afuera el remedio y miramos dentro de nosotros, comenzamos a ver el problema con nuevos ojos, nuestra percepción cambia y el problema lentamente se evapora o nos sorprendemos porque aparece una solución mágica.

Todo obstáculo que se nos presenta en nuestra vida es siempre una nueva oportunidad de emendar nuestros errores de juicios, interpretaciones y creencias para llegar al estado como originalmente fuimos creados, “Puros de corazón”.

Los problemas no existen realmente en el mundo exterior, no están en la pantalla en la cual proyectamos nuestros pensamientos. Ellos se encuentran dentro del proyector que es nuestra mente,  porque son sus propias creaciones y las soluciones nunca las podremos encontrar allá afuera por muy real que estas parezcan.

Afuera se encuentra el escenario de nuestros pensamientos más no el guión que le dio vida. Hay que ir a la causa, donde fueron creados,  hay que regresar a nuestro interior, que es donde se han formado las creencias y las formas como percibimos el mundo, es solo encontrándonos y modificando nuestras convicciones cuando hallaremos las respuestas, y aquello que nos trae paz.

Los problemas son creaciones de la mente subconsciente que nos sacan de nuestro estado natural para caer en la ilusión y alejarnos de nuestra conexión divina. Ellos también son oportunidades que nos muestran que aun no hemos corregido algo errado en nuestro sistema de creencias. Los problemas se resuelven solo cuando nos reconectamos con nuestra fuente interna y confiados preguntamos qué hacer. Solo cuando estamos abiertos es cuando estamos listos para recibir la información correcta.

Puedes observar los obstáculos des-apegadamente y preguntar  “¿Que está sucediendo en mí que estoy creando este problema en mi vida?” o  “Divinidad por favor limpia en mi aquello que ocasiona que yo perciba esta situación como un problema” o “¿Que está ocurriendo en mi interior que estoy manifestando este problema ahora?” y puedes agregarle las palabras GRACIAS  y TE AMO si así lo sientes tantas veces como quieras.

Cuando no sepas que hacer, no hagas nada, pregunta y confía, deja que la divinidad te guie, cuando si sabes que hacer, seguro te olvidaste preguntar. Si crees que sabes, estas confiando de nuevo en tus programas.

Ahora le doy las gracias a los problemas que aparecen en mi vida y los dejo ir sin engancharme porque me han mostrado que estoy juzgando equivocadamente y puedo rectificar. Ahora en vez de dolor, rabia, frustración decido conectarme con el amor, comprensión y compasión que existen en mí. Graciasss

Te amo.

Jocelyne Ramniceanu

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La mejor decisión

Muchas veces le restamos importancia a las decisiones que tomamos y no tenemos la menor idea que estas pueden hacer que nuestra vida tome un enfoque del cual luego nos arrepintamos.

Las decisiones le dan sentido y  dirección a nuestra vida, sin ellas no tendríamos  ni rumbo ni propósito, cada una de ellas van esculpiendo nuestra realidad y nuestra experiencia.

Constantemente  estamos decidiendo queramos o no  acerca de nuestras necesidades básicas y acerca de circunstancias significativas o no para nuestra vida. No podemos vivir sin tomar decisiones.

Todo lo que nos ocurre es nuestra responsabilidad y si hay algo que podemos cambiar se trata de tomar las decisiones adecuadas.

A veces tomar decisiones nos asusta y creemos que si no las tomamos o dejamos a otro que decida por nosotros, estamos sacándonos un peso de encima y nos resulta incluso mas cómodo delegar, pero hasta esta acción u omisión es una decisión y lo que estamos intentando es evadirnos de la responsabilidad que conlleva, y esto es también una ilusión. No hay manera de evitar ser responsables por todo lo que nos ocurre. Podemos creer que no lo somos y echarles la culpa a otros, sentirnos víctimas de las circunstancias,  podemos creer que son coincidencias o mala suerte, pero todo lo que sucede viene de las decisiones conscientes o inconscientes que tomamos.

Entonces para conocer nuestro poder tenemos que responsabilizarnos por todo lo que decidimos y  admitir para nuestros adentros que muchas veces nos hemos equivocado. Nunca sabemos lo que es correcto para nosotros. Solo actuamos guiados por nuestras creencias y expectativas.

Somos responsables por enfermarnos, deprimirnos, lastimarnos o ser lastimados, disfrutar de nuestros logros, alegrarnos etc. Nadie nos puede ni entristecer ni hacernos daño. Podemos decidir invitar a otros a hacerlo o hacérnoslo nosotros mismos pero todas han sido nuestras decisiones.

Casi todas las decisiones las tomamos a  un nivel subconsciente y andamos en automático y dormidos pero igual debemos responsabilizarnos. A veces nos sentimos aturdidos cuando creemos que tenemos muchas decisiones que tomar pero es porque no sabemos o no queremos soltar.

La única sabia decisión que podemos tomar no es delegar en otro, no es creer que lo sabemos todo, no es buscar en nuestro historial o en nuestras experiencias pasadas, es humildemente preguntarnos aceptando que no sabemos nada y dejándonos guiar por aquella parte que hay en cada uno de nosotros  donde se encuentran todas las respuestas.

La única decisión valiente que tomamos es aquella en la cual reconocemos que no sabemos nada y prestamos atención. Soltar es la mejor decisión. Soltar no es no hacerme responsable, es simplemente reconocer que no tengo todas las respuestas y escuchar dentro de mí, prestar atención, esperar y permitir sin la premura de tener que decidir.

Es confiar que todo lo que necesito está en mi interior.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Hacerse 100% Responsable

Creo que la parte más difícil de asumir es cuando afirmamos que somos totalmente responsables por todo lo que ocurre en nuestra vida, absolutamente todo, porque el mundo es solo nuestros datos repitiéndose continuamente en el subconsciente y manifestándose.

Soy responsable del mundo que percibo.No existe nada afuera, solo existe mi percepción del mundo que veo.

Mis ojos y mis sentidos físicos solo perciben aquello que ya está en mi mente, ellos son solo un proyector de mi subconsciente y todo lo que veo, oigo, siento, huelo, saboreo, quedó alguna vez grabado como una memoria en mi subconsciente y si lo reconozco es porque ya es parte de mi.

Mi subconsciente proyecta en el afuera todo aquello que experimento en mi interior, es muy similar al mundo de los sueños. No tengo ni idea de lo que está ocurriendo en mi mundo, todo es una proyección de mi mente. Por lo tanto soy 100% responsable de todo cuanto sucede en mi entorno, y si yo lo he creado, también lo puedo cambiar.

Todo lo que mis sentidos captan son interpretaciones que mi mente ha hecho anteriormente de modo que todo tiene un significado que yo ya le he dado. Nada ocurre sin que yo lo perciba bajo un matiz, nada resulta ser neutro para mí.

Entonces todo lo que sucede en mi vida, todo lo que leo, veo, escucho, miro, oigo, a velocidades imperceptibles le doy un significado y por lo tanto ya existe como concepto y como un juicio

Por lo tanto soy 100% responsable por todo lo que sucede en mi vida, por todo lo que pienso, por todo lo que siento y por todo lo que experimento y por lo tanto lo manifiesto. Raras veces llega nueva información y por lo general la clasifico de acuerdo a mi antigua forma de pensar.

Estamos tan acostumbrados a no hacernos responsables por nuestras experiencias que incluso nuestra falta de paz se la atribuimos a los eventos externos, a lo que aparentemente otros nos hacen y así lo creemos.

Por ejemplo supongamos que a Juanita le molesta increíblemente que le toquen los libros de su biblioteca, se pone furiosa y se siente atacada cuando alguien lo hace a tal punto como si le hubiesen clavado una estaca en el vientre, se siente tan herida y abochornada que estalla en furia originando una pelea con el presunto agresor. Resulta que Juanita en algún momento de su historia decidió que era mejor que nadie le ordenara sus libros porque le resultaba luego difícil encontrar lo que buscaba. Esa decisión quedo en su subconsciente y se acostumbro a ser la única que los maniobraba. Hoy en día, ni siquiera está consciente de porqué se desata en ella esta furia tan demente, no puede dar una explicación. Pero sigue reaccionando por una situación de su pasado.

El asunto es que ahora Juanita no es solo una persona, es un cuerpo, es su ropa y es su biblioteca, ya Juanita es enorme, también es su casa, su ciudad, su país y todas sus creencias. Y lo suyo es intocable porque la herimos a ella o eso cree pero son sus pensamientos quienes la hieren, no sucede nada afuera, es ella quien entregó su paz. Juanita anda por el mundo a la defensiva, y no puede ver con amor el gesto de su madre que le ha quitado el polvo a los libros en la biblioteca.

Así andamos por la vida, inconscientes de las decisiones tomadas y de las reacciones que tenemos, vemos en cada esquina a un agresor. Juzgamos de acuerdo a nuestras creencias pero también atraemos una realidad de acuerdo a ellas, y no nos hacemos responsables que hemos creado esto.

Nosotros hemos tomado trillones de decisiones desde nuestra creación hasta el presente y no estamos siquiera conscientes de ellas. Las hemos posesionado de tal manera que son parte de nuestra conducta y de nuestros códigos y luego reaccionamos.

Qué bueno sería poder limpiar o eliminar estas elecciones que desconocemos su origen y su propósito pero que están insertadas en nuestra forma de proceder y de percibir.

Qué bueno sería ver el mundo neutro o tal vez con los ojos del amor y dejar de darle el significado que en algún momento le dimos…. Todo lo que vemos fuera de nosotros, todo nuestro mundo es tan solo una proyección de la manera cómo hemos registrado la información, no tenemos ni idea lo que es real, y lo que está sucediendo, por lo tanto somos 100 % responsables del mundo que experimentamos.

La realidad que veo, no es real, es una ilusión teñida por mis miedos, por juicios y el significado que alguna vez le di, solo veo la información que está en mi subconsciente, y me resulta imposible ver las cosas tal como son.

Podemos ver nuevamente con nuevos ojos y comenzar a cuestionar nuestros temores, podemos limpiar para volver a ver con los ojos de Dios, podemos ser inocentes como niños otra vez….Se trata de soltar y darnos permiso.

Nosotros podemos crear nuestro mundo como queramos. Podemos aprender a dejar de creer en nuestros pensamientos y estos serán indiferentes para nosotros. Ese es nuestro gran poder. Podemos limpiar y volver a tener paz… Todo comienza con una nueva elección.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Como educar ¿a los hijos o a los padres?

Los hijos desde el momento que nacen representan para casi todos los padres, un cúmulo de esperanzas y expectativas. Muchos padres perciben a su descendencia como sus propias extensiones, principalmente en aquellas áreas donde aun no pudieron culminar sus objetivos personales, entonces depositan en ellos el peso de sus ambiciones más secretas. Otros los tienen como cómplices incondicionales y depositarios de quejas, dimes y diretes e historias personales y son educados dentro de un marco de evitación, donde la sobreprotección es la regla. Estos padres plagados de buenas intenciones cuartan su libertad de experimentar para evitar que sus hijos sufran experiencias similares a las que ellos padecieron, guiados principalmente por el miedo por encima del amor y la confianza. También están aquellos padres perfeccionistas donde para sus hijos se vuelve una tarea prácticamente imposible poder complacerlos y lograr su reconocimiento.

Estas actitudes de los padres generalmente son inconscientes, y están colmadas de buenas intenciones. No se percatan y no son ellos quienes toman las decisiones sino sus propios programas mentales que toman el mando, sus memorias familiares, ancestrales o experiencias traumáticas de sus pasados.

En realidad cuando hablamos de los hijos de quien verdaderamente hablamos es de los padres, no hay forma de desligarlos. Los padres son la causa y los hijos el efecto, visto de otra manera, yo soy la creadora del mundo que percibo incluyendo a mis hijos.

Invariablemente nuestros hijos son nuestra proyección, algunos padres más que otros logran mantener un apego relativamente saludable con ellos, otros debido a sus temores, experiencias pasadas y creencias, ejercen presión mas o menos fuerte para ajustarlos al modo de pensar del núcleo familiar.

Las causas que motivan a que padres eduquen a sus hijos bajo ciertos paradigmas son muy amplias pero las motivaciones básicas que los impulsan, están centradas en torno al amor o el temor.

Las relaciones basadas en el temor, cuando este es la parte predominante creará relaciones difíciles, numerosos conflictos, alejamientos, adicciones, etc pero estas situaciones se pueden revertir, siempre podemos regresar al amor y restablecer los lazos. En la medida que nosotros estemos bien, ellos estarán bien sin importar la distancia ni el tiempo transcurrido ya que estamos siempre interconectados.

Nuevamente tenemos que tomar responsabilidad de que todo aquello que vemos en nuestros hijos lo hemos creado nosotros. Cuando observamos conductas que nos preocupan o nos desagradan, donde tenemos que mirar es en nuestro interior. Aunque no parezca así, nosotros creamos nuestras experiencias. Podemos intentar corregirlos pero los resultados no serán los esperados a menos que nos revisemos y cambiemos nuestra percepción. Lo que vemos en nuestros hijos son solo nuestras proyecciones, y no los estamos viendo desde el corazón, como realmente son.

La sanación comienza desde adentro hacia afuera, comenzamos por nosotros y esta se extiende a nuestras creaciones.

Nuestros hijos son nuestros maestros, están aquí para enseñarnos que debemos rectificar en nosotros, y nos brindan siempre una oportunidad de emendar.

Si nos enfocamos en el amor lograremos grandes cambios, no en ellos sino en nosotros, y por lo tanto se producirán en ellos también. Lo que vemos afuera es el reflejo externo de nuestro interior, nuestras creencias las vemos reflejadas en el cuerpo físico de nuestros hijos, no los percibimos perfectos como fueron creados porque nuestros lentes están teñidos de memorias, de un cumulo de información que no nos sirve y por lo tanto nos llenamos de juicios que nos imposibilitan ver con claridad.

Cuando hablamos de los hijos, tenemos que describir a los padres.

A nuestros hijos tenemos que amarlos y agradecerles que estén en nuestra vida y solo de esta manera es cuando se producen los cambios milagrosos. Aceptar tan siquiera un poco que podemos estar equivocados y que no vemos las situaciones desde la perspectiva del corazón sino de la mente, puede restituir las relaciones y devolverlas a su estado natural de armonía y paz.

Es importante comprender que nuestros juicios siempre vienen de nuestras memorias, fueron aprendidos y es necesario aceptar la posibilidad que podemos estar equivocados porque no estamos mirando con los ojos del amor sino desde el miedo.

A nuestros hijos debemos aceptarlos tal como son y dejarlos libres de nuestras cargas, y nosotros debemos limpiar y limpiar nuestras memorias para ser inspirados en la mejor manera de guiarlos.

Cuando obtenemos claridad las relaciones se transforman y sucede lo que es perfecto y correcto para cada quien.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Otras herramientas del Ho’oponopono

Querid@ amig@, hoy quiero hacer un aporte diferente a mis habituales reflexiones y escritos. Hoy quiero compartir contigo algunas herramientas del Ho’oponopono que llegaron a mí y tal vez no las conozcas. Estoy segura te van a interesar. Estas herramientas o procesos del Ho’oponopono los conocí por medio de una serie de videos llamados Zero limits III.

Estos videos los puedes adquirir en la web a través de Joe Vitale y están totalmente en inglés. El Dr Ihaleakala Hew len, explica en ellos distintas herramientas para limpiar nuestro subconsciente de datos que nos impiden ser felices y estar en paz. Una de estas herramientas aparte de las que ya conocemos, es el uso del lápiz con borra, mostrando un lápiz sin punta, que puede ser activado con las palabras “Gotas de Rocío” y una vez activado sirve para borrar memorias. El procedimiento consta en tocar objetos con la goma del lápiz para borrar datos o situaciones negativas relacionadas con ellos, como tocar la computadora si está presenta problemas, una factura, tu celular etc, todo aquello que represente un problema para ti, lo puedes tocar con la borra del lápiz activado, sin olvidar que tu eres el creador de la situación que ves allá afuera. Si no tienes un lápiz a mano, también lo puedes imaginar. Una vez que actives el lápiz, este permanece activado.

Otra herramienta que menciona el Dr Len, son las almohadas de pluma para dormir, el dice que estas ayudan a borrar datos mientras estas durmiendo.

Los datos que se encuentran en tu subconsciente los llama “Basura” y eso es lo que son, porque están allí impidiéndonos contactar con nuestra parte divina y se manifiestan en forma de problemas para recordarnos borrarlos.

También menciona los caramelos “Candy Cane” y “Jelly bean”(puedes buscar en el diccionario o en las imágenes de google ya que tal vez las encuentres en tu país) esta ultima la menciona como una herramienta que te ayuda a estar en el lugar correcto y en el momento perfecto.

Otra herramienta o proceso es el abrir y cerrar ambas manos al mismo tiempo como un gesto de agarrar y soltar repetidamente, sirve para las guerras que tenemos internas, nuestras batallas personales, por ejemplo estas volando en el avión y sientes miedo, abres y cierras tus manos varias veces y puedes agregar la frase “lo que sea que está ocurriendo dentro de mí, te amo, gracias” esto hace que expulses las memorias, y las dejes ir. Sueltas y se las entregas a Dios con cada movimiento de tus manos.

Lo importante al hacer tu limpieza es tomar la responsabilidad que tu estas creando esta situación, y cuando tu logras estar en el estado “CERO” que es equivalente al vacio , a tu estado original, todos los demás que están en tu entorno están en “ CERO”. Pero el estado “CERO” siempre comienza contigo. Si tu estas en paz, tu mundo también está en paz. Si sientes amor, todos a tu alrededor sentirán amor hasta que vuelva a aparecer otra memoria.

Cuando tengas un tiempo borrando, tu mism@ recibirás la inspiración para saber que palabras decir o que hacer para limpiar los datos de tu subconsciente. La inspiración llegará a tu vida, solo tienes que soltar y confiar. No necesitas maestros solo necesitas borrar y tomar el 100% de responsabilidad que aquello que está en tu mundo lo estás creando tú.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Buscando mi paz.

En estos días, una querida amiga, me llamo para hacerme una consulta. Tenía en su casa a una persona que hace ya algún tiempo ella amablemente le ofreció auxilio y cobijo, y esta persona no parecía dispuesta a marcharse. Mi amiga ya no encontraba cómo hacer para que se fuera, y estaba desesperada al punto que no tenia paz y sus pensamientos giraban en torno a este hecho obsesionándola y amargándola.

Me comento que hacia Ho’oponopono  constantemente para que la intrusa se fuera. Que no tenia privacidad, se sentía invadida y se estaba volviendo loca, y que el Ho’oponopono no le estaba funcionando.

Les cuento esto porque a todos nos sucede que nos confundimos y  hacemos Ho’oponopono con un determinado propósito y nos creamos expectativas. Creemos saber lo que nos conviene y que hacer al respecto, pero si las situaciones no se resuelven de la manera que  deseamos, entonces la técnica no sirve, o por lo menos no funciona en todas las situaciones.

Esto es una confusión, cuando borramos nuestras memorias el único propósito es tener paz, tener paz mas allá de toda comprensión sin importar lo que esté sucediendo afuera.

En el caso de mi amiga, su propósito no era claro, porque ella creía que su indeseable ocupante era el motivo de su falta de paz, y era necesario que esta se fuera para regresar a ella. Esta es una fantasía en la que tropezamos usualmente y entregamos nuestro poder, no al afuera, sino a nuestras memorias, a nuestras creencias, si la intrusa no se iba, ella era infeliz.

Las cosas nunca son como  creemos que son porque nunca sabemos lo que es correcto y perfecto para nosotros, y lo que creemos que nos da felicidad solo nos da una alegría momentánea hasta que encontramos otra razón para justificar nuestro continuo sufrimiento o preocupación. Nosotros vamos por la vida buscando las escusas en el mundo que vemos sin percatarnos que es dentro de nosotros donde están todas las soluciones.

Tal vez esta persona o situación pueda ser una bendición para ella. Usualmente no sabemos y casi siempre le echamos la culpa al mundo externo de nuestra falta de paz sin asumir nuestra responsabilidad.

Le recomendé a mi amiga que siguiera practicando el Ho’oponopono y se olvidara del propósito que ella llevaba en mente y se centrara únicamente en encontrar su paz. Ese es el verdadero propósito que tenemos al limpiar nuestros casetes, nuestras memorias y cuando llegue a alcanzar esa paz, tal vez la persona en cuestión se marche o tal vez ella  en ese momento quiera que se quede.

Generalmente  proyectamos en las situaciones externas que creamos y en las personas que nos rodean todos los motivos habidos y por haber de las decisiones que nos conciernen y que no queremos asumir responsabilidad. Nos hemos acostumbrado a buscar al culpable fuera de nosotros.

Con Ho’oponopono aprendemos a lograr paz sin importar lo que esté sucediendo fuera de nosotros. Sin importar que nuestro mundo se este cayendo, y cuando alcanzamos ese estado ideal, todo cambia, nuestro mundo cambia, nuestra percepción cambia, se deshace el error. Por eso todas las situaciones aparentemente caóticas que tenemos en la vida son tan solo oportunidades de limpiar, son errores de percepción, y a través de ellas podemos darnos cuenta y retomar nuestro poder.

La paz no es del otro, la paz es mía, y yo soy responsable por mi paz, el otro solo es un pequeño recordatorio que me indica que estoy juzgando,  que no estoy viendo la situación tal como realmente es, que mis pensamientos no están centrados en el amor. Todas las situaciones, nos llevan a dos opciones, o limpiamos nuestras memorias, o nos enganchamos y sufrimos.

Para retomar tu poder, lo primero que tienes que hacer es darte cuenta, que el problema no está afuera de ti, sea cual sea este, y aunque lo veas afuera la varita mágica para cambiarlo la tienes tú.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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