Conviértete en el creador de tus propios milagros . . .

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Responsable o culpable

Es común confundir el sentimiento de culpa con sentirnos responsables de cualquier situación, sobre todo cuando comprendemos que somos los creadores de nuestra realidad tal como la experimentamos y que todo cuanto acontece en nuestro mundo circundante es nuestra creación materializada a partir de nuestros pensamientos, sentimientos y  emociones. Todo lo que manifestamos en nuestro mundo es el producto de nuestras creencias y nuestros pensamientos son los arquitectos de este. El mundo que vivimos es el resultado de aquello que llevamos en nuestra mente consciente y subconsciente y es lo que crea nuestra realidad.

Ante tales afirmaciones, parece natural sentirnos culpables por las desgracias  ajenas y propias que acontecen en nuestras vidas y en el mundo por ser nosotros quienes las fabricamos aunque no comprendamos el cómo ni el por qué. Es evidente que no deseamos el sufrimiento para nadie. Una mejor opción es elegir sentirnos responsables y descartar el papel de víctima tomando las riendas de nuestras vidas con tan solo sentirnos responsables de nuestras creaciones  y comenzar a crear un mundo mejor.

La culpa es un programa que nos hemos creado,  que nos paraliza y carece de utilidad, donde renunciamos a nuestro poder y nos inmovilizamos. La culpa además de ser un sentimiento desagradable nos convierte en seres impotentes, divididos y separados, nos resta fuerza para la acción, tendemos a sentirnos disminuidos y a esperar algún tipo de castigo porque estamos convencidos de merecerlo por haber cometido algún error y por ello debemos de pagar.

Al sentirnos responsables la situación cambia, hacemos uso del poder impresionante que tenemos cada uno de nosotros, tomamos consciencia que está en nuestras manos generar el cambio y así nos empoderamos, no dependemos de nada ni de nadie para generarlo porque el cambio es únicamente mental, y esto en vez de disminuirnos nos da un propósito, una dirección, y renueva nuestra fuerza para crear nuestro mundo mejor.

La causa de todo está en ti aunque solo ves el efecto. Los errores no existen, tampoco existen los jueces que nos van a juzgar o castigar, esa es una ilusión, es parte de nuestra programación para seguir dormidos. El único juez eres tú, al igual que eres el único que te castigas, cambia esa creencia y asume tu responsabilidad. Tu vida y todo lo que ves en ella es tú creación y por lo tanto  solo tú la puedes cambiar.

Decidir sentirnos culpables o responsables es tan solo una elección que podemos hacer en cualquier instante, la única diferencia es si  queremos seguir apegados a los mismos resultados o deseamos asumir nuestro rol de creadores.  Siempre tenemos el poder de elegir y siempre podemos transformar nuestra vida cambiando nuestras creencias y nuestros pensamientos.

Al  ser quienes creamos nuestra realidad no existen los culpables allá afuera, y dejamos de proyectar, nadie es culpable, el afuera no existe, solo somos responsables querámoslo o no de todo lo que experimentamos.

Si me ocupo de sanar mis memorias y programas, el mundo que veo estará bien, y dejaré de culparme a mí y a otros, solo asumiré mi responsabilidad para cambiar y mi mundo se beneficiará.

Alégrate, no existen ni los inocentes ni los culpables, no existe nada de esto y  todo está en tus manos, no estás separado del mundo, EL MUNDO ERES TÚ.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Transformando mi experiencia

Deslizarte a través de tus  cualidades sin prestarle atención a los defectos que tu mente cree que tienes es un arte que tu puedes dominar y perfeccionar. Nuestro propósito en esta vida es recordar que somos perfectos, y esa es nuestra primordial meta para luego desarrollarnos en nuestros únicos talentos.

Es sabido que nuestro peor enemigo no se encuentra fuera de nosotros, y que nos vamos destruyendo lentamente no por lo que otros dicen o nos hacen sino por lo que creemos que somos. Con nuestros propios juicios es como nos dañamos y no con nuestras experiencias ya que estas son solo la consecuencia. Constantemente estamos tejiendo y entrelazando pensamientos acerca de nuestras imperfecciones y defectos sin darnos cuenta que somos los creadores de estas. Ellas van en aumento lentamente en la medida que vamos constatando que estas se vuelven reales., y no solo nos lo creemos sino que también lo estamos creando y proyectando en el mundo externo y vamos envejeciendo sin saber que podemos crear cambios en nuestra existencia.

No olvidemos que el mundo que vemos es el espejo de todo lo que hemos creído.

Si hay algo que te disgusta en tu experiencia, en vez de intentar cambiar lo que sucede debes iniciar el cambio en la forma como lo percibes y el significado que le das, que es lo único que puedes hacer, porque el cambio comienza en el proyector no en la pantalla de la vida. Es mirando en tu interior.

Si yo afirmo que soy incapaz de aprender algo nuevo, o me siento inútil para realizar determinada actividad, dejaré de intentarlo y me volveré torpe e inepta. Al igual si creo que soy tímida en mis relaciones y tengo dificultad para expresar mis pensamientos, así lo estoy creando, me iré retrayendo, confirmando y reforzando mi afirmación.

Si no me siento valiosa, merecedora, digna de tener amor, de poseer una  buena remuneración, alegrías, estabilidad, así es la vida que me estoy creando. Todas nuestras creencias  se convierten en una profecía auto cumplida.

¿Entonces como cambiar los patrones o  programas que me he auto creado?

1)    Lo primero que tengo que hacer es estar muy alerta acerca de mis pensamientos, en que me enfoco, si estos están basado en mis cualidades o en los defectos que creo tener, que digo acerca de mí y de otros, en que deposito mi atención.

2)    Cada vez que me sorprenda pensando negativamente de mi o de alguien más en mi mundo exterior, puedo agradecer y amar estos pensamientos. De esta manera estoy permitiendo que la energía asociada a ellos se libere, se transforme y luego se desvanezca, esto se llama transmutación. Si los alimento con mas sentimientos negativos, les estoy dando combustible, si los amo, los estoy liberando y dejando partir sin que estos me afecten. Los estoy soltando.

3)    Enfocarme intencionalmente en el amor y en el agradecimiento, aunque inicialmente no lo sienta, cambian la vibración de mis pensamientos y sentimientos.

4)    Usar como guía mis sensaciones y sentimientos, ellos me indican lo que mi corazón me pide. Muchas veces estamos inmersos en actividades que no nos gustan, no nos satisfacen pero seguimos allí por nuestras creencias y temores y no oímos o no estamos conectados con nuestro ser interior. Prestar atención es una excelente brújula que nos puede guiar a estar sintonizados.

5)    Estar abiertos a estar equivocados, en todo lo que pensamos y creemos.

6)    Reconocer que no sabemos nada y pedir respuestas que no provengan de nuestra mente y luego soltar. En algún momento sin esperar las respuestas, estas aparecen si no las buscamos y confiamos. Hay una parte en nosotros que  siempre sabe lo que es correcto, esta parte está conectada directamente a la fuente  y nos habla y  envía señales constantemente pero estamos muy ocupados y enfrascados en el ruido mental.

7)    Prestar atención especial a aquellos  pensamientos que comiencen con “NO” así como no puedo, no tengo, no merezco, no debo, y seguir el paso 2 y 3.

8)    Ubicarnos en el presente, regresar cada vez que viajamos con nuestra mente al pasado o al futuro. Lo único real es lo que sucede ahora.

9)    Estar dispuesto a dejar partir lo viejo, desapegarnos de todo lo que creemos, las cosas, las personas, etc. El mayor impedimento al cambio son nuestros apegos a lo conocido, sean incluso pensamientos negativos acerca de nosotros mismos.

Esto no significa que nada nos importe, significa que no nos importe demasiado y poder pasar la página para que lo nuevo entre en nuestra vida.

Por último quiero mencionar que  en la medida que me transformo, mi mundo también cambia porque no estamos aislados. Tú y yo, somos uno  y el cordón que nos une es el amor y el que nos aísla es el miedo. Si trabajo únicamente en mi, mi mundo estará bien.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Como educar ¿a los hijos o a los padres?

Los hijos desde el momento que nacen representan para casi todos los padres, un cúmulo de esperanzas y expectativas. Muchos padres perciben a su descendencia como sus propias extensiones, principalmente en aquellas áreas donde aun no pudieron culminar sus objetivos personales, entonces depositan en ellos el peso de sus ambiciones más secretas. Otros los tienen como cómplices incondicionales y depositarios de quejas, dimes y diretes e historias personales y son educados dentro de un marco de evitación, donde la sobreprotección es la regla. Estos padres plagados de buenas intenciones cuartan su libertad de experimentar para evitar que sus hijos sufran experiencias similares a las que ellos padecieron, guiados principalmente por el miedo por encima del amor y la confianza. También están aquellos padres perfeccionistas donde para sus hijos se vuelve una tarea prácticamente imposible poder complacerlos y lograr su reconocimiento.

Estas actitudes de los padres generalmente son inconscientes, y están colmadas de buenas intenciones. No se percatan y no son ellos quienes toman las decisiones sino sus propios programas mentales que toman el mando, sus memorias familiares, ancestrales o experiencias traumáticas de sus pasados.

En realidad cuando hablamos de los hijos de quien verdaderamente hablamos es de los padres, no hay forma de desligarlos. Los padres son la causa y los hijos el efecto, visto de otra manera, yo soy la creadora del mundo que percibo incluyendo a mis hijos.

Invariablemente nuestros hijos son nuestra proyección, algunos padres más que otros logran mantener un apego relativamente saludable con ellos, otros debido a sus temores, experiencias pasadas y creencias, ejercen presión mas o menos fuerte para ajustarlos al modo de pensar del núcleo familiar.

Las causas que motivan a que padres eduquen a sus hijos bajo ciertos paradigmas son muy amplias pero las motivaciones básicas que los impulsan, están centradas en torno al amor o el temor.

Las relaciones basadas en el temor, cuando este es la parte predominante creará relaciones difíciles, numerosos conflictos, alejamientos, adicciones, etc pero estas situaciones se pueden revertir, siempre podemos regresar al amor y restablecer los lazos. En la medida que nosotros estemos bien, ellos estarán bien sin importar la distancia ni el tiempo transcurrido ya que estamos siempre interconectados.

Nuevamente tenemos que tomar responsabilidad de que todo aquello que vemos en nuestros hijos lo hemos creado nosotros. Cuando observamos conductas que nos preocupan o nos desagradan, donde tenemos que mirar es en nuestro interior. Aunque no parezca así, nosotros creamos nuestras experiencias. Podemos intentar corregirlos pero los resultados no serán los esperados a menos que nos revisemos y cambiemos nuestra percepción. Lo que vemos en nuestros hijos son solo nuestras proyecciones, y no los estamos viendo desde el corazón, como realmente son.

La sanación comienza desde adentro hacia afuera, comenzamos por nosotros y esta se extiende a nuestras creaciones.

Nuestros hijos son nuestros maestros, están aquí para enseñarnos que debemos rectificar en nosotros, y nos brindan siempre una oportunidad de emendar.

Si nos enfocamos en el amor lograremos grandes cambios, no en ellos sino en nosotros, y por lo tanto se producirán en ellos también. Lo que vemos afuera es el reflejo externo de nuestro interior, nuestras creencias las vemos reflejadas en el cuerpo físico de nuestros hijos, no los percibimos perfectos como fueron creados porque nuestros lentes están teñidos de memorias, de un cumulo de información que no nos sirve y por lo tanto nos llenamos de juicios que nos imposibilitan ver con claridad.

Cuando hablamos de los hijos, tenemos que describir a los padres.

A nuestros hijos tenemos que amarlos y agradecerles que estén en nuestra vida y solo de esta manera es cuando se producen los cambios milagrosos. Aceptar tan siquiera un poco que podemos estar equivocados y que no vemos las situaciones desde la perspectiva del corazón sino de la mente, puede restituir las relaciones y devolverlas a su estado natural de armonía y paz.

Es importante comprender que nuestros juicios siempre vienen de nuestras memorias, fueron aprendidos y es necesario aceptar la posibilidad que podemos estar equivocados porque no estamos mirando con los ojos del amor sino desde el miedo.

A nuestros hijos debemos aceptarlos tal como son y dejarlos libres de nuestras cargas, y nosotros debemos limpiar y limpiar nuestras memorias para ser inspirados en la mejor manera de guiarlos.

Cuando obtenemos claridad las relaciones se transforman y sucede lo que es perfecto y correcto para cada quien.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Acerca del apego.

Queridos amigos, feliz Domingo, y feliz semana. Esta vez quiero compartir con ustedes una sabia historia que desconozco su origen pero es muy ilustrativa acerca de nuestros juicios, y apegos, cuando nos suceden lo que llamamos “cosas malas” en nuestra vida.

Hay una historia acerca de un viejo sabio en la China que tenía un caballo y un hijo. Todos sus vecinos le tenían lástima y siempre le decían: “Qué triste que todo lo que tienes es un hijo y un caballo”. El viejo sabio siempre respondía con las siguientes palabras: “¿Qué es bueno, qué es malo, quién sabe?” Un día, el caballo se escapó. Todos los vecinos se le acercaron con mucha compasión, diciendo: “¡Es terrible, tu único caballo se escapó y ahora solamente tienes a tu hijo. Es terrible!”. Como siempre, el viejo encogió sus hombros y dijo:

“¿Qué es bueno, qué es malo, quién sabe?”.

Pasó una semana y el caballo regresó, y con él venían doce hermosos caballos salvajes. Los vecinos estaban muy emocionados y corrieron hacia el viejo proclamando su buena fortuna: “Es tan maravilloso, ahora tienes muchas posesiones”. El viejo sabio respondió una vez más encogiendo sus hombros con las acostumbradas palabras:
“¿Qué es bueno, qué es malo, quién sabe?”.

El viejo sabio le dijo a su hijo que comenzara a entrenar a los caballos salvajes para que pudieran serles útiles.
Un día, el hijo estaba montando un caballo particularmente salvaje, se cayó y se rompió ambas piernas.
Cuando los vecinos supieron, llenos de lástima le decían: “Qué cosa tan horrible lo que le pasó a tu único hijo”.
El viejo sabio nuevamente se encogió de hombros y dijo: “¿Qué es bueno, qué es malo, quién sabe?”.

Poco tiempo después, llegaron unos jinetes desde una villa cercana buscando a todos los hombres físicamente capaces para ir a la guerra y para ayudarles a proteger su villa de las bandas de ladrones que merodeaban por allí. Así fue como todos los jóvenes de las villas cercanas fueron a ayudar a la guerra excepto el hijo del viejo sabio, quien tuvo que quedarse en casa porque sus dos piernas rotas aun no habían sanado. Todos los jóvenes que fueron a la guerra murieron pero el hijo del viejo sabio vivió muchos años.

Entonces, cuando parezca que tu mundo se está derrumbando a tu alrededor y no puedes encontrarle ningún sentido a lo que te está pasando, siempre recuerda que no conoces la película completa y recuerda también las palabras del viejo sabio:
“¿Qué es bueno, qué es malo, quién sabe?”.

No sabemos nada, y en la medida que admitamos nuestra ignorancia sin resistencia, sin juicios, sin culpas y aceptamos que aquello que nos ocurre es siempre una bendición, podremos vivir sin sufrimiento, incluso si nunca llegamos a comprender el por qué. No es necesario saber, pero si es importante soltar y confiar. El dolor es parte de nuestra naturaleza pero el sufrimiento es opcional. No existe nada tan terrible, cuando aprendemos a desapegarnos a los resultados. Lo terrible no es lo que nos sucede sino como lo interpretamos.

El trabajo es interno, el trabajo es desapegarnos, soltar y confiar. Esta es la tarea más importante en nuestra existencia. Cuando logramos el desapego, es cuando realmente estamos amando, estamos amándonos. No necesitamos, estamos completos y experimentamos.

Te amo.

Jocelyne Ramniceanu

Había una vez……

Un día desperté y me encontré dentro de una historia que ya  hace mucho  tiempo había comenzado, entonces como un juego de niños comencé rápidamente a aprender las reglas para jugarlo.

Básicamente tenía que aprenderlo todo y ponerme al día, además no podía recordar nada anterior a él, por lo tanto me sentía muy pequeñita, frágil, y algo perdida.

Estaba  muy interesada en aprender a jugarlo lo más rápido posible y me esforcé en hacerlo lo mejor que creía. Pero este juego me desconcertaba y me sentía muy frustrada, las reglas no se aplicaban correctamente y la recompensa tardaba en llegar. Creía que era cuestión de tamaño y que cuando creciera lo entendería.

A este juego algunos lo llaman vida, para mí era tan solo un juego más, pero no lograba recordar el  porque  lo tenía que jugar. Tampoco me podía rendir ni sabía cómo  me podía retirar. Le buscaba el sentido pero no lo encontraba.

Así fue como poco a poco me adapté a él. Presentía que había atajos para ganar la partida, y supe que aunque no pusiera de mi parte, nunca perdería, pero el juego me llevaba a un callejón sin salida.

También supe que había una vía rápida, llena de premios, y que el tiempo que tardara en encontrarlo era importante. El camino estaba lleno de pistas, pero también había  muchas trampas que me desviaban, y si yo le ponía toda mi atención, tal vez podría evitar confundirme. El secreto era escuchar a mi voz interior, pero casi siempre los obstáculos me distraían.

Con el tiempo aprendí que todo lo que veía, todo lo que oía y todo lo que sentía, hablaban solamente de mí, me decían exactamente todo lo que yo creía, y que siendo un reflejo, por allí no iba a encontrar la salida. Si buscaba quien me diera una pista, encontraba lo mismo que yo ya sabía. Cuando preguntaba quién era y para qué jugaba este juego, encontraba en todas partes la misma ignorancia, entonces comprendí que las respuestas no las iba a encontrar buscando allá afuera porque todas ellas no eran más que el eco de mi propia voz.

Me seguía obsesionando encontrar la razón de para qué  jugaba este juego y cómo  hacer para ganar la partida.

Entonces comencé a buscar las claves dentro de mí .Encontré un lugar oscuro y lleno de escombros, allí había mucha basura, era un laberinto sin salida. Para mi sorpresa  descubrí que  me estorbaba todo lo que yo creía, todo lo que aprendí y todo lo que siempre pensé se había convertido en una  gran muralla de concreto que me bloqueaba el paso. Trate de tomar información de allí pero descubrí que nada servía, estaba  por todos lados repleto de conocimientos pero no de sabiduría. Me sentí muy frustrada porque ya no sabía adónde ir, lo había probado todo sin  obtener respuestas, y mientras mas insistía, mayores parecían ser los obstáculos.

Al final me rendí, me dije que tal vez buscaba en el lugar equivocado o tal vez algún detalle se me había escapado. Terminé sentada a un lado de la acera con las piernas encogidas y decidí dejar de insistir. Me relaje y me quede observando tranquilamente los dedos de mi pie cuando una voz me  susurro al oído y dijo : “CUANDO SUELTAS ES CUANDO SUCEDEN LOS MILAGROS”.

Entonces todo se me aclaró, encontré que las respuestas a mis preguntas estaban en el lugar donde no existen los recuerdos y que el juego era una creación mía, al igual que las reglas también las había puesto yo, y que mi poder era tan grande que las podía volver a cambiar.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

De regreso a casa

Una amiga me pidió que escribiera sobre la muerte, y yo me resistí durante varios días, es un tema difícil para mí y donde juntos compartimos muchas memorias. Al fin hoy comenzó a fluir. Sentí que lo debo hacer porque es una necesidad ver la muerte de otra manera, sin  miedo.

Todos tenemos algún familiar y personas allegadas que se han ido y nos hemos quedado paralizados y entristecidos por la perdida.

La muerte, además de el vacio que nos ocasiona, la asociamos con el dolor físico de la persona que nos deja y con el dolor emocional de quienes nos quedamos. Tenemos muy arraigadas las memorias de dolor y sufrimiento  y nos puede  ayudar comprender que la muerte no es un final y siempre es una liberación.

Tenemos la impresión de que todos estamos separados y la muerte física nos hace creer en esta ilusión.

Mi propósito al escribir sobre este tema es ayudarnos a cambiar nuestras creencias y sustituirlas por nuestro entendimiento de lo que es una transición, una transformación, y quizás una evolución en algo superior.

Todos hemos oído hablar y muchos de nosotros tenemos algunas experiencias acerca del espiritismo, de las regresiones, de la comunicación con seres de  otros planos, de memorias de vidas anteriores, y canalizaciones, y yo he presenciado algunas de estas experiencias y no me cabe ninguna duda que estas son reales. Todos podemos experimentar cierto tipo de contacto si nos preparamos y logramos modificar nuestras frecuencias para acceder a otros planos de consciencia.

Entonces la muerte como tal no existe, solo es una transformación del estado físico al etéreo. El yo esencial se libera, y la muerte, es el nacimiento de una nueva aventura. Un nuevo cambio.

Tenemos  ilusiones enormes que nos confunden. Creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y este se acaba con la muerte, el alma sigue su camino de transformación. Nunca es un final, es un nuevo comienzo.

Hemos aprendido que la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. La vida es una aventura, pero lo que hay después de la vida también lo es.

El apego es natural y cuando un ser querido se va, nos deja un gran vacío, y ese sentimiento lo proyectamos en el ser que se fue, lo imaginamos sufriendo antes y después, mas no es así, ese ser ahora está absolutamente libre para su siguiente aventura.

En las creencias que conservamos  por lo general La muerte no es el enemigo, nuestro enemigo  es el miedo a la muerte.

Tenemos que cambiar y enseñar a las personas que están cerca de la muerte a perder el miedo, y a recibir lo que vendrá con alegría, esa es una hermosa tarea que rara vez emprendemos. El miedo a la muerte entonces desaparecerá. El estado de ánimo será tal que le dará la bienvenida  ¿Qué va a suceder?  Será capaz de dejar que suceda y no habrá preocupaciones.

Recuerda el amor es dejar libre al otro, intenta soltar el apego, por difícil que parezca y nunca olvides,  la separación es solo una ilusión. Tómalo como un viaje de aventuras a tierras lejanas con la certeza  que la persona que se marcha, se va en paz.

Desde el momento en que nacemos comenzamos a morir lentamente. ¿Alguna vez te has preguntado quien  o que eras antes de nacer?  La muerte solo es el regreso a casa. Entonces ¿porque no vivir la vida como un corto viaje de aventuras en vez de tomarlo tan en serio? ¿A quién no le has dado amor y de quien no te has despedido? Agradece a quienes te han acompañado, y a aquellos que aunque no te hayan agradado, te han ayudado a descubrir acerca de ti.

Todos estamos unidos y entrelazados aunque no lo podamos percibir y tan solo estamos experimentando distintas facetas del ser, somos parte de la totalidad, somos la fuente experimentándose a sí misma.

Pierde el miedo y entrégate al amor, es el único camino a la paz, es la única manera para que tu aventura mientras dure, te traiga felicidad. Siempre regresaremos a casa.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

La gran obra de tu vida.

 

 

Cuando llegaste a este mundo,  tú elegiste ser de determinada manera y le pediste al universo que te dé lo que corresponde a la experiencia que tú  decidiste tener. La causa de todo lo que te ocurre es el ser que has elegido experimentar.

Todo se reduce al rol  que has elegido desempeñar en esta existencia, esa es la causa, y el efecto es todo lo que manifiestas ahora. En algún momento desde el comienzo de tu existencia has decidido experimentar una forma del ser, y de acuerdo a ello tu vida marcha sin ni siquiera estar consciente de tus decisiones.

Tus experiencias mientras te relacionas con otros son el resultado de lo que tú seleccionaste experimentar. La causa original de todo lo que vivencias  es el resultado directo de tu elección aunque la ilusión te hace creer que todo te sucede, pero eso no es posible, tú eres el creador y si eliges aceptar que todo lo causaste tú, es el primer paso  para transformar la existencia del ser que decidiste manifestar.

Este es el paso para comprender  la  primera lección, y esta es que tu puedes manifestar todo aquello que deseas ser y tus relaciones estarán actuando de acuerdo a la obra que decidas interpretar.

Tú tienes el poder de crear. Tu vida es un gran teatro pero tú no eres el personaje tu eres el protagonista principal que escogió un guion para actuar. Y el titulo y la trama de la obra que desempeñas es “TU VIDA”.

Tu puedes decidir cambiar la obra que deseas representar, puedes cambiar el guion y  puedes cambiar el personaje  ya que tú también eres el director.

Tu puedes ahora darte cuenta que la vida solo se trata de experimentar todo lo que has decidido interpretar y que el autor  y el actor son la misma persona y ese eres tú. Que no fuiste puesto allí involuntariamente  como un personaje, eres tu quien decidió, tu eres la causa, y el universo tan solo te concedió aquello que tu le has  pedido. Lo que te sucede es solamente el efecto de tu elección.

Conoce tu poder y comienza a aceptar que tú eres el creador, estas hecho de la misma sustancia que hace que todo sea y por lo tanto todo lo que tú decides es.

Cuando naciste, fuiste el producto de una decisión, pero esa decisión la tomaste tú, y te has olvidado que tú eres el autor y el actor de la obra de tu vida- No fuiste puesto allí por casualidad, todo lo que te ocurre lo creas tú y es solo tu responsabilidad.

Las decisiones que tomas durante tu vida tienen distintos niveles, las pequeñas decisiones del día a día, no van a cambiar tu experiencia, esas tan solo son las pequeñas olas que mueven el barco, mas solo la comprensión  global cuando  sales del mundo de la ilusión, es la que te impulsa a mover el timón, es cuando puedes variar el rumbo de navegación.

Si no te gusta lo que experimentas, tienes que mirar en tu interior y volver a decidir, pero para ello tienes que tener una visión completa, tienes que verte por fuera de tu rol de personaje y sentirte que eres el actor, el autor y el director de tu propia obra. Cuando asumas esta responsabilidad es cuando tu vida podrá cambiar .Eso es ser 100% responsable. Nada realmente ocurre al azar.

Tú puedes ver la película completa, y tú puedes decidir manifestar paz y amor .Tu puedes decidir otra vez.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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