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¿Cómo vivir inspirado?

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Querido lector, en este corto escrito encontrarás toda la información que necesitas saber para tener la mejor vida posible y vivir conectado a tu luz interior.

¿Qué es la inspiración?

La inspiración divina es el derecho natural de todo ser humano, todos tenemos la capacidad de acceder a ella. La inspiración es un regalo de Dios exclusivamente para ti.

La inspiración y la Iluminación significan literalmente lo mismo y es alinearte a la Energía de la Fuente, siendo tú quién verdaderamente eres. Si no estás inspirado es muy posible que te encuentres conectado al lugar equivocado, a tus programas, a tus memorias del pasado o viviendo sus proyecciones en el futuro.

Nuestro estado natural es la nada, dónde no hay memorias, ni programas, ni creencias que estén bloqueando la inspiración. Es como si fuéramos una página en blanco donde no hay nada escrito, no hay informaciones, no hay pensamientos que interfieran con la comunicación constante que se produce con nuestro Yo Superior o supra-consciente.

El propósito de nuestra existencia es estar libre de memorias para ser uno con la divinidad. Cuando estamos pensando, cuando experimentamos problemas es porque estamos desconectados de quienes realmente somos. Estamos impidiendo que el Universo haga su trabajo al mantener nuestra mente ocupada.

Estar inspirado, significa estar en espíritu o sea, en contacto contigo mismo. Es entonces cuando aparece la solución perfecta y las respuestas correctas a lo que necesitas en un momento dado.

Para lograr algo, no tienes que luchar, no tienes que esforzarte, solo necesitas inspirarte para saber qué hacer, cuando hacerlo y como hacerlo.

¿Cuándo ocurre la inspiración?

Al pensar en tu pasado o en tu futuro, tu energía se disipa, en el presente es cuando posees toda tu energía para volverte creativo e inspirado.

La inspiración ocurre cuando el supra-consciente y el inconsciente están en estrecha colaboración, entonces ocurren lo que llamamos comunicaciones con el Dios interior que se traduce en coincidencias, intuiciones, visiones repentinas, ideas creativas, revelaciones, etc.

¿De dónde viene la inspiración?

La inspiración te llega por medio de tu Yo Superior, él es la parte tuya más próxima a Dios, él es tu maestro interno y es importante prestarle atención.

La inspiración no viene de la mente física o pensante dónde están los recuerdos, los problemas, los juicios y las opiniones. Nos llega de ese lugar silencioso que todos poseemos que está en contacto directo con Dios. Cuando estamos inspirados, no estamos pensando, estamos conectados con la Divinidad en nosotros.

¿Qué se siente?

Lo primero que se siente es paz y entusiasmo, que te lleva a la acción inspirada.

Para vivir inspirado es necesario calmar la mente pensante. Nos inspiramos cuando estamos serenos y entonces aparecen las respuestas que necesitamos.

Cuando se te “prende el bombillo”, es porque te llegó la inspiración, eso ocurre en el silencio mental, cuando estás alerta pero también en paz.

Cuando no sabes que hacer y comienzas a pensar ¿Qué hago?, allí no encontrarás nada porque allí no están las respuestas y mientras más insistas más te bloqueas. Los pensamientos siempre te alejan del presente, te llevan al pasado o al futuro, mientras que la inspiración solo se encuentra en el ahora.

Silencia tu mente y dale permiso a la inspiración. Ella aparecerá cuando menos lo esperas, aparecerá cuando estés calmado.

Cuando la mente está tranquila, comienzas a tener claridad, las dudas se disipan, y te sientes guiado por esa voz que habla por Dios.

¿Por qué es importante la inspiración?

La vida va mejor cuando nos dejamos llevar por la inspiración en vez de tratar de controlar los eventos. Es dejar ir lo viejo y permitir a Dios entrar lo nuevo, la información correcta y perfecta para nuestra existencia. La intuición se vuelve la guía cuando nos perdemos o desconocemos el camino.

El estado ideal es estar conscientes sin que los pensamientos nos controlen y manejen nuestra vida. Es entregar nuestra voluntad a esa parte de nosotros que sabe que es lo que más nos conviene.

¿Signos de estar inspirado?

Todos hemos sentido ese chispazo que producen nuestras emociones que nos dicen “esto es lo correcto”. Resonamos con la información que nos llega.

Si te llegan pensamientos novedosos, creativos, que aparecen de la nada, entonces estás inspirado, ese es el estado ideal. Vivir inspirado es tener ideas nuevas, es ser creativo, es sentirte bien y ver el mundo con los ojos de Dios.

Cuando estás inspirado estás atento a las sincronicidades que se presentan y comprendes su significado, sabes que ese es el camino.

Cuando estamos inspirados, sentimos paz, y es entonces cuando fluyen las ideas innovadoras, y encontramos las respuestas a nuestras preguntas.

También el entusiasmo es una señal de que ese es el camino, cuando estamos apasionados nos conectamos fácilmente con la inspiración, cuando estamos tristes, deprimidos o enojados nos alejamos.

La inspiración es contagiosa, al estar inspirado, sabes cómo motivar a los demás, sabes que decir y que hacer. Sabes que decisiones tomar sin dudar.

Cuando estás inspirado no ves problemas, ves oportunidades, soluciones y bendiciones. Esa voz sutil e imperceptible tiene además la propiedad de transformar el temor en amor, certeza y seguridad.

¿Cómo inspirarte?

Hay muchas maneras de inspirarte ya que hay muchas maneras de calmar la mente.

Para quienes practican el Ho’oponopono, tienen en sus manos una excelente herramienta para que, en vez de prestarle atención a los eventos cotidianos, enganchándose en lo que sucede afuera, puedan desconectarse del mundo ilusorio, repitiendo unas palabras a modo de mantra que tienen la fuerza de regresarnos a nosotros mismos.

A esos pensamientos que aparecen y te quitan la paz, repíteles la palabra GRACIAS o le puede decir Te Amo muchas veces y pronto aparecerá la inspiración y sabrás cuales son los pasos a seguir. Mientras más lo hagas a lo largo del día, mejores resultados vas a obtener.

Si estás pensando es imposible que te llegue la inspiración ya que tu mente no tiene la capacidad de hacer ambas cosas al mismo tiempo. O piensas o estas inspirado. La inspiración trata de colarse entre los pensamientos pero si no le das espacio, le estás cerrando las puertas y no tiene como entrar.

Al practicar el Hoóponopono, te desapegas de lo que ocurre afuera en el mundo exterior y te abres a las sutiles señales que te indican cual es siempre tu mejor opción.

Aprende a callar la mente para que la inspiración te ilumine.

Recomendaciones

Lee lo que te inspire. Habla con quien te inspire. Escribe desde tu inspiración. Sigue las señales. Oye tu voz interior, esa que viene del corazón. La inspiración es contagiosa.

Si logras ver el mundo con los ojos de Dios, tu vida se llenará de amor e inspiración.

Ante cualquier cosa que hagas en tu vida, pide inspiración y con ella te llegará todo lo demás. Cuando no sepas que hacer, no hagas nada, deja que la inspiración aparezca, pide que te guíe, no la apresures, solo confía y suelta tus deseos de controlar cualquier circunstancia. Déjate sorprender. Practica el Ho’oponopono y vacía todo lo que tengas en mente.

En una copa llena no entra nada, si nos vaciamos podemos ser creativos e inspirados.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Secretos para manifestar lo mejor

44dcaf896a1681f48630817b0a3f212fPareciera que las cosas buenas cuando nos ocurren vinieran de a poco y no una tras otra sino una a la vez. Hoy te voy a contar un secreto. Hay un secreto de cómo maximizar la sincronicidad de las manifestaciones positivas en tu vida, pero primero me quiero asegurar de que sabes y comprendes que nosotros somos los creadores de nuestra realidad.

Si no lo sabías, te afirmo que así funciona el universo. Tenemos los mismos dones de Dios porque fuimos creados a imagen y semejanza de él. Somos seres creadores. Nosotros creamos o atraemos, (no sé cuál palabra te resulta más familiar) las circunstancias que experimentamos. (si quieres saber más al respecto, lee el artículo de realidades paralelas).

Entonces si nosotros somos los creadores de nuestra realidad por medio de nuestras vibraciones que emiten nuestros pensamientos y sentimientos, ¿por qué nuestra realidad no es más alegre? ¿Por qué no creamos más cosas maravillosas para nuestras vidas? La razón es que todo lo que pensamos y sentimos se origina en nuestras creencias subconscientes, y nosotros no tenemos idea de toda la enorme cantidad de creencias y definiciones que tenemos acumuladas. No estamos conscientes de nuestros programas y tampoco tenemos control sobre lo que pensamos y sentimos.

Cuando ocurre algo en nuestra realidad, sea lo que sea, es porqué nuestra vibración se iguala a la vibración de lo que manifestamos. Todo existe simultáneamente, no es que creamos o atraemos algo. No, todo existe ya porque solo existe el ahora, el tiempo lineal es solo una ilusión de nuestra mente terrenal. Todo ya fue creado. Lo que no se encuentra en nuestra realidad no es que no exista, lo que ocurre es que nos resulta invisible para nosotros aquello con lo que no vibramos. Cuando manifestamos algo, cuando algo ocurre es porque nuestra vibración iguala a la vibración de lo manifestado, entonces algo que ya existía, que ya estaba allí, se torna visible para nosotros. Todas las cosas, todo lo que podemos crear o manifestar está allí, ya existe pero hasta que nuestra vibración no es igual, será invisible para nosotros.

¿Por qué cuando nos ocurre algo bueno, no se repite?

Ahora bien, si ocurre algo que nos agrada, la razón para que no vuelva a ocurrir inmediatamente más de lo mismo ,una vez tras otra, es porque en seguida que nos ocurre algo bueno, queremos más, y al querer más, dejamos de vivir en el presente, comenzamos a desear algo y eso nos lleva al pasado o al futuro. Nuestra vibración cambia, y nos ubicamos en la carencia, en la falta de algo. En seguida que ocurren cosas buenas para nosotros, nos preguntamos ¿qué más hay? ¿Qué sigue, que quiero más?¿ qué viene ahora? Y perdemos esa conexión. Ya nuestro estado cambia. No tienes que ir al futuro a ver que más vas a lograr porque pierdes ese estado vibratorio que te permitió manifestar lo que es de tu preferencia.

La mejor manera de seguir conectados a una misma vibración es reconocer lo bueno que nos ocurre, agradecerlo, apreciarlo y por último mantenernos en un estado de permitir. Un estado de apertura. De este modo no hay cambios en nosotros y estamos abiertos a recibir más sin tener que desearlo; sin crearnos la necesidad.

Asi que cuando ocurre algo que te alegra y que es de tu preferencia, párate allí, no pidas más, permítete reconocerlo, apreciarlo y agradécelo.

Por eso es sabio utilizar el hoóponopono cuando algo bueno llega a tu vida. Te permite estar en el presente y no buscando algo más. Tu mmente deja de pensar y está abierta a recibir.

No salgas del momento presente, ese es el secreto. Ese es el secreto de cómo manifestar puras cosas positivas para tu vida. Apreciar, agradecer, reconocer y permitir te mantienen en el ahora sin cambiar tu vibración.

Practícalo y manifiesta todo lo mejor para ti.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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El poder de la apreciación

1abab837f5573b27d9ed6cfc35e9e737Pasamos nuestros días sin grandes cambios y la mayor parte del tiempo andamos en automático sin saber cómo hacer para que nuestra realidad mejore, se torne más apacible, menos preocupaciones, más alegre. No notamos que para que haya un cambio en nuestra realidad nos hace falta agregar un ingrediente muy importante. No nos damos cuenta de la importancia que tiene el apreciar.

Cuando apreciamos lo externo, intrínsecamente, nos estamos incluyendo, esto va en ambos sentidos, la apreciación es un sentimiento que parte desde nosotros, sale de nuestro interior y por lo tanto nos beneficiamos. La apreciación y el amor hacia nosotros son las herramientas más importantes para nutrirnos.

Apreciar tiene el mismo valor que ser agradecido, son hermanos en el camino ascendente hacia la paz y la alegría. Apreciar es un estado del ser. Cuando apreciamos algo o a alguien, al igual que cuando estamos agradecidos, nuestra energía vibratoria cambia y se eleva. Los pensamientos oscuros, las preocupaciones y la ansiedad se desvanecen y transmutan cuando nuestro foco de atención se traslada a aquello que nos hace sentir amor, afecto, aprecio, agradecimiento y aceptación. Las contrariedades quedan disueltas y nuestro estado interno cambia.

Hay situaciones que nos provocan ira, tristeza, temor, pero está en nuestras manos hacer el click, (cambio) y mirarlas con nuevos ojos y en el caso de que esto resulte difícil, evitar que ese sea el foco de nuestra atención. Si quieres mejorar tu realidad no debes de enfocarte en lo que está mal, céntrate en lo que puedas apreciar.

Podemos vivir la vida con la determinación de ver lo que está bien y dejar de prestarle tanta atención a lo que anda mal para apreciar más. Esto nos garantiza una vida más placentera, amorosa y alegre. Como ya sabes, tú creas tu realidad a partir de tus pensamientos, entonces ¿te imaginas como sería tu realidad si aprecias más y juzgas menos?

Son nuestras creencias las que nos hacen pensar que somos indolentes si no le prestamos atención a ciertas situaciones caóticas. Esto estaría bien si tu no supieras que eres el creador de tu realidad.

Debemos enfocarnos en apreciar, en vez de criticar lo que nos rodea y culparlo de nuestro descontento aunque encontremos justificadas razones para hacerlo. Cuando dejamos de criticar y de juzgar, es muy fácil apreciar. Apreciar es aceptar las cosas tal como son. Esto es lo que genera el cambio, y no cuando reaccionamos.

La apreciación abre la puerta de nuestra consciencia y nos permite ver más allá, porque la mente que piensa, la mente que opina y juzga queda por fuera.

La energía de la apreciación es benevolente y mientras más apreciemos, más generosa se tornará nuestra vida. ¿Te imaginas que el universo te devuelva esto? La vida es como una pantalla donde tu mente se proyecta. Primero crees, piensas, y sientes y luego experimentas de acuerdo a ello.

Todo en la vida es un regalo, y cuando llegas a comprender esto, te mantendrás en un estado de continua apreciación. A veces necesitamos conocer lo desagradable para poder aprender a apreciar.

La apreciación es una acción, es algo que podemos hacer en cualquier instante, no toma más que eso, una decisión. Eso es todo lo que requiere.

Si observamos atentamente, encontraremos que la raíz de todo lo bueno que nos sucede tiene su origen en la apreciación. Cuando aprecias te abres a recibir lo semejante a tu vibración.

Apreciar es valorar. Es decirle Si a todo. Y cuando le dices si a todo el universo te complace. Cada vez que aprecias le estás pidiendo “MAS RAZONES PARA APRECIAR POR FAVOR” y él universo te obedece enviándote más razones que te alegren para que sigas apreciando. Así es como funciona. Mientras más alegrías tengas más rápido tus circunstancias mejorarán. Todo comienza desde adentro.

La alegría y la felicidad no vienen dadas por recibir algo que no tenemos sino por nuestro estado de apreciación. Aumenta tu apreciación, amando y apreciando incluso a la enfermedad porque ella es la portadora de un mensaje que pide cambio, y su propósito es avisar.

Para estar en paz hay que soltar lo que se fue, apreciar lo que queda y abrirnos a lo que vendrá. Acepta lo que llega a ti, totalmente y por completo, de modo que puedas apreciarlo y aprender de ello y luego dejarlo ir.

Apréciate por lo que eres no por quién deberías ser. Cualquier cosa que haya ocurrido, mira atrás apreciando la experiencia. Aprecia todo lo que tienes, no dejes que el tiempo te haga apreciar lo que tuviste. Tus padres y tus hijos seguramente te han dado cantidad de razones para apreciarlos, enfócate en eso. Casi siempre lo significante se esconde dentro de lo que parece insignificante así que si quieres sentirte feliz, alegre, y en paz, entonces aprecia todo lo que se encuentra frente a ti, espera menos, y evita juzgar dejando de lado cualquier expectativas.

Si te resulta difícil apreciar algo, recuerda tan solo eliminar el juicio.

El amor crece en el jardín de la apreciación. Enfócate en la apreciación, y en la gratitud, y verás cómo tu experiencia se torna abundante en el amor y en más situaciones positivas.

La persona más feliz en el mundo es aquella que aprecia constantemente.

Te amo
Jocelyne Ramniceanu

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Dejando atrás las creencias que te dañan

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La única causa de nuestra infelicidad no se encuentra en el mundo exterior, la tenemos insertada en nuestra psiquis y aunque podamos inventar tantísimas escusas que nos impiden ser o hacer; siempre encontraremos justificaciones procedentes del afuera.

Todo, absolutamente todo pasa por el filtro de nuestras creencias. Nuestra vida y todas las experiencias se rigen desde la óptica de nuestras creencias. Todo lo que vemos y sentimos al observar a las personas y al mundo, es el producto de nuestras creencias, que crean sentimientos y pensamientos acerca de él.

Poseemos creencias positivas y negativas. Las creencias positivas, unen , integran, expanden, nos hacen sentir paz y amor. Las creencias negativas están basadas en el miedo, contraen, dividen, aíslan, y traen sufrimiento.

Los eventos del afuera, todo aquello que nos ocurre, no tienen significado alguno, son totalmente neutros, todo el significado que le demos procede de la interpretación que nuestra mente hace.

Las creencias negativas son pegajosas, ingeniosas y auto perpetuadoras. Ellas no permiten que te des cuenta que son solo creencias y que las puedes cambiar. Ellas te hacen creer que no existe otra manera de ver o interpretar una situación. Ellas son sumamente resistentes al cambio, por eso sufres, no encuentras manera de sobreponerte porque quedas atrapado en tus creencias y lo tomas como real.

Recordemos que nosotros somos los creadores de nuestra realidad, y no olvidemos también que la realidad que percibimos es aquella que nuestras creencias nos muestran. Entonces ¿cómo puedes crear una realidad diferente? Tú creas lo que tú crees.

Para crear una realidad diferente, más pacífica, más amorosa, más en tono con quién tú deseas experimentarte, debes cambiar aquellas creencias que te hacen ver la vida de manera discordante. Al cambiar tus creencias, cambia tu manera de pensar y sentir, y tu realidad no le queda otra que mostrarse de acuerdo a tu nueva manera de percibir.

¿Qué pasa con aquellas creencias tan difíciles de cambiar? Conozcamos algunos de sus trucos con los cuales se aseguran su permanencia.

Todos los sentimientos negativos que tienes proceden de tus creencias negativas, si no tuvieses esas creencias, no podrías sentirte mal, disgustado, temeroso o triste. Eso te permite mirar dentro de ti.

Por otro lado comienza a pensar que no todo lo que crees es verdad y menos aun cuando piensas negativamente acerca de ti. Permítete dudar de todas y cada una de tus creencias, ellas no están soldadas a ti, ellas fueron creadas y aceptadas por ti entonces tu eres más grande y poderoso que ellas y las puedes cambiar.

Tus creencias negativas te hacen creer que lo que crees es mejor que si dejaras de creer en ello, te hacen creer que de esta manera eres protegido.

Las creencias negativas te vuelven suspicaz, y piensas negativamente de todos y de todo y esto lo haces creyendo que te proteges. Ellas te hacen creer que es positivo creer de esta manera.

Solo tus creencias positivas te permiten sentirte bien y libre, si no te sientes de esta manera, hay algo en ti que está en tus manos transformar o transmutar.

Las creencias te hacen pensar que el lugar donde mirar está en el exterior, ellas evitan engañándote, que mires adentro. Comienza a no hacer caso a eso y revisa en tu interior, encuentra la raíz. Cuando descubres la raíz de una creencia negativa, la puedes transformar y todas las creencias que la acompañan formando un bloque entrelazado también tienden a desaparecer. Se honesto contigo y emprende esa aventura, es bueno que revises tus creencias; notarás que se siente bien y se obtiene libertad cuando las descubres. Cuando cuestionamos nuestras creencias es cuando realmente las podemos soltar y evolucionar.

Perdónate a ti y perdona a otros, lo que te mantenga atado a algún resentimiento también es una creencia negativa.

No importa que tan oscuras tus creencias te hagan pensar que es la realidad, siempre puedes encontrar luz en cada situación, si te propones a mirar bien y no dejarte engañar. Es como lo que conoces como el Yin – Yang, hay otras maneras de mirar una situación.

No resistas al cambio, aquello que te hace resistir también es una creencia que te hace temer lo desconocido, aquello que pueda ocurrir. El cambio solo puede hacerte descubrir nuevas facetas de ti, y para eso estamos aquí; para experimentar y convertirnos en quién deseamos ser.

Si usas el Ho’oponopono para borrar tus creencias, date cuenta que no estás borrando nada allá afuera, estas limpiando tus temores y preocupaciones que te hacen ver el afuera como una amenaza.

Ahora, está en tus manos cambiar tu realidad. Hazlo, si te parece difícil, también es otra creencia que intenta impedirte que realices algún cambio. No hay límites, todo es posible, el limite lo ponemos nosotros con nuestras creencias. Cambia tus creencias y cambiará tu vida.

Ampliamos nuestra consciencia en la misma medida que soltamos nuestras creencias.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Dependencia, apego, amor

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En un taller que dicté recientemente hablamos acerca del apego en las relaciones pero sin realmente profundizarlo, y ahora quiero contarte algo más al respecto.

Un amigo allí mencionó en ese momento que el amor duele, y yo le contesté que es el apego el que duele, el amor es libre.

El apego no es amor, es cierto que cuando amamos deseamos compartir más tiempo con la persona objeto de nuestro afecto, pero el amor también es libertad, es estar alegres de que el ser que amamos está bien aunque no esté a nuestro lado. Nos alegra saber que él o ella no son seres necesitados al igual que nosotros tampoco lo somos.

Cuando hablamos de ser una persona necesitada, es porque ella busca afuera de sí lo que realmente puede encontrar en su interior pero lo ignora o no sabe cómo hacerlo, entonces anda por la vida buscando llenar ese vacío interno.

Así que en primer lugar no confundamos una cosa con la otra. El amor puede transformarse en un compromiso de convivencia, de compartir cosas en común, una vida… Puede existir el compañerismo y por lo tanto ese compromiso mutuo se transforma en un acompañamiento si así lo desean de mutuo acuerdo. El amor acepta que cada quién sea como realmente es. Los vínculos son decisiones que no siempre están relacionadas al amor. Si el amor que das no te lo das también a ti, entonces ese amor no es real.
El apego está basado en creencias egoístas más relacionadas con la necesidad. El apego y la dependencia se asemejan más a la esclavitud que al amor. Dejamos de ser libres por propia decisión y pretendemos quitarle la libertad al otro. Somos responsables de nuestras situaciones de apego y dependencia, y así como lo creamos también lo podemos cambiar.

El apego y la dependencia están más ligados al dominio, a la opresión, al sometimiento, y al yugo. No está basado en la confianza sino en el miedo. Cuando dependemos de alguien vivimos con temor.

El apego está enraizado a nuestro miedo a la soledad, al no merecimiento, a la desvalorización. El amor parte primero del amor hacia sí mismo, que es la única manera de poder amar a otros. Si tienes en tu corazón amor, encontraras todos los corazones cargados de amor.

El apego y la dependencia se sanan a través del amor hacia uno y si ese amor no se logra porque no lo sentimos, no nos valoramos, comenzamos a sanar a nuestro niño interno que es donde se encuentran las heridas de abandono, de soledad, de maltrato, allí están todas nuestras memorias de no ser queribles, y valiosos.

No es necesario cambiar de pareja, lo que tienes que cambiar son tus actitudes, tus decisiones y sobre todo quererte. No es en el afuera el lugar a corregir. Es a través de ti que producirás el cambio en tu vida. Comienza por amar a tu niño interior, a consentirlo y brindarle seguridad.

Recuerda que el afuera solo es el reflejo de ti, de tus creencias y creas y atraes a tu vida aquello que está en ti.
Quién tiene que cambiar eres tú, tú eres la causa, el mundo, tus relaciones, serán el efecto y por ende también se transformarán. Eso sí, cambia el concepto que tienes de ti y sin expectativas verás como suceden los milagros.

No le temas al cambio porque el cambio es una función automática de la existencia y no hay nada que hacer para poder evitarlo. La adaptación al cambio y el desapego van de la mano, en cambio si te resistes, esto te trae sufrimiento. Dale la bienvenida con confianza al cambio y todo será para bien.

Tú eres la oruga que se convierte en mariposa, haz como ella, suelta los apegos para darle la bienvenida lo nuevo..
Si te das tanto amor como el que esperas de afuera, dejarás de sentirte dependiente y soltarás los apegos y la dependencia.

El agua se purifica fluyendo.

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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Atrapada en mis creencias

hibiscus-177710_640Recientemente me sentí atrapada por los sucesos que estaban ocurriendo en mi país y en consecuencia, estuve experimentando una buena dosis de ira, y desesperanza. Olvidé por completo durante un lapso de tiempo que la causa de todo lo que yo percibía estaba dentro de mí. Olvidé que la versión de la realidad que yo estaba viviendo, no tenía nada que ver con el mundo sino con mis creencias acerca de él, de mi país y de sus dirigentes. Olvidé también que nada de lo que estuviese ocurriendo en el mundo, tenía significado alguno; el único significado era el que yo le estaba dando. Nada, realmente nada tiene significado, el significado es una construcción mental basada en nuestras creencias de lo que es correcto o incorrecto,  de lo que está bien y lo que está mal. Al olvidarme de todo esto, inevitablemente comencé a sufrir.

El sufrimiento proviene de intentar transformar la realidad desde el afuera, de lo externo, como si pudiésemos transformar la película que vemos proyectada dirigiéndonos a la pantalla en vez de cambiarla en el origen, el proyector que no es otra cosa que nuestro estado de consciencia.

Toda manifestación en el mundo físico, por muy real que esta parezca, es el producto de profundas creencias conscientes e inconscientes que albergamos en nosotros a nivel colectivo e individual y que se reflejan en forma de realidad en nuestra experiencia de vida.

El mundo como tal no existe, no existe nada allá afuera. El mundo no es otra cosa que un sueño lúcido que refleja lo que creemos. No nos encontramos en la realidad física, la realidad física se encuentra en nuestra consciencia.

Cuando nos miramos en el espejo sabemos que no estamos allí afuera reflejados al otro lado, sabemos que es un espejo, es una imagen. La realidad física también es un espejo, una imagen, pero no nos damos cuenta que no estamos allí donde pareciera que las cosas suceden, estamos del otro lado, donde se crean todas las situaciones, ya que somos los creadores.  Lo que percibimos con todos nuestros sentidos en la realidad física es un mundo ilusorio que nos sirve para experimentar; es nuestra versión única de la realidad donde nuestros invitados desempeñan los roles que en otro nivel acordamos en darles.

Sucede algo similar cuando pensamos, por lo general confundimos al pensador con lo pensado y nos identificamos con nuestros pensamientos sufriendo en vez de darnos cuenta que no somos los pensamientos, somos quienes ejercemos el pensamiento, somos el observador y el creador de todo lo que por nuestra mente pasa y el pensamiento lo podemos cambiar.

Estar consciente nos ayuda a dejar de manifestar inconscientemente en nuestra realidad aquellas creencias, aquellos programas que aún están allí, que tanto nos desagradan y sustituirlos por nuevos conceptos y pensamientos más acordes con nuestra vibración más elevada.

Esta dimensión es única y tenemos la oportunidad de ver la realidad desde la separación. No recordamos ni nos sentimos como parte de un todo y por lo tanto nuestra experiencia siempre está teñida por contrastes, divisiones y polaridad. El Ying y el Yang son dos opuestos que coexisten en total unidad.

Me olvidé de todo aquello y me sumergí en el sufrimiento, me sentí parcializada y atrapada en mis creencias. Mis pensamientos y juicios me zambulleron en una realidad que me desagradaba y que no quería. Si me hubiese preguntado a mí misma, en ese instante; si eso que estaba experimentando estaba alineado conmigo, hubiese enseguida respondido que no y tal vez hubiese despertado.

Me dejé llevar y no le presté atención al desasosiego que mis creencias me producían, y así permanecí durante algún tiempo, atrapada en ellas. El drama es sumamente adictivo por eso nos resulta tan difícil permanecer en paz aunque sepamos en un cierto nivel de lucidez que somos nosotros, cada uno de nosotros, quienes creamos lo que experimentamos.

Al sentirme atrapada en mis propias creencias lo que hice fue culpar a otros, al gobierno, al país y a todo lo que se opusiera a mi manera de pensar. Esto que me sucedió, me pudo haber ocurrido con cualquier otra situación. Siempre buscamos escusas para mantenernos dormidos, atrapados en el sufrimiento. No se trata del tema, se trata de la manera como nuestras creencias nos alejan, nos dividen, nos quitan la paz, y solo son eso, creencias. Es fácil caer en el juego de la víctima y el victimario. Eso nos mantiene prisioneros.

Olvidé algo importante, y era asumir la responsabilidad por aquello que hay en mí que estaba creando esa situación en mi país. Olvidé mirar en mi  interior aquello que yo estaba exteriorizando en mi realidad. Yo era la responsable de cambiar aquello, y el único lugar donde mirar era dentro de mí.

No se puede manipular la realidad física porque allí no hay nada, es solo un reflejo. La fuente de todo sufrimiento proviene del intento de cambiar algo que no está allí, tratar de ejercer un cambio en el lugar equivocado.

Cuando vuelvo a recuperar mi paz interior, me doy cuenta lo fácil que resulta perderla, lo fácil que es engancharme nuevamente en seguir  buscando noticias que me alteren con respecto a lo que sucede en mi país y lo fácil que resulta seguir sufriendo, pero sé que ese no es el camino para crear cambios.

El camino pareciera ser no hacer nada, pero ese tampoco lo es, no se trata de permanecer apático, el único camino es subir la vibración a nivel individual, dejar ir todos los juicios y sentimientos de baja vibración, saliendo del juego de los opuestos y encontrar el equilibrio, alineándonos con nuestro verdadero ser.

Todos los pensamientos que son de inclusión, comprensión, compasión, gratitud y amor suben nuestra vibración. Cada vez que nuestros sentimientos sean opuestos a esto, la bajan y así será la realidad.

Los resultados que provienen de nuestro estado del ser, los veremos siempre reflejados en el mundo. Cada vez que nos invadan pensamientos acerca de situaciones que nos atemoricen, decirles mentalmente y amorosamente gracias, gracias y gracias, ya no los necesito. Son nuestros programas que aún están allí y es en ese instante la gran oportunidad que tenemos para dejarlos ir.

Es increíblemente poderosa y efectiva la técnica del Ho’oponopono para ser utilizada como medio de encontrar paz en el torbellino de pensamientos y experiencias que producen caos. Solo la paz interior reflejará una realidad más acorde con aquello que tanto deseamos.

El camino es repetir palabras como Gracias y Te Amo cada vez que nos sintamos preocupados hasta que esas creencias que nos dan temor se desvanezcan y tomar consciencia que el mundo no está allá afuera, está dentro de cada uno,  dentro de nuestra consciencia.Una vez encontrada la paz interior, si volvemos a mirar las noticias, encontraremos razones que nos alegren aún más.

Por último, no lo olvides, tú eres el creador de tu realidad. El líder eres tú

Te amo

Jocelyne Ramniceanu

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NO EXISTE NADA AFUERA

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No existe nada afuera, solo existen pensamientos en mi mente, está frase viene del Ho’oponopono. Un curso de Milagros también dice que no hay nada afuera de nosotros.

¿Cómo entendemos esto? Sé que resulta algo complicado, …mé extenderé más allá de los sentidos físicos.

La ilusión nos muestra que estamos separados, pero en realidad lo que sucede es que si te ataco, me estoy atacando, si te perdono, me estoy perdonando. Si no estoy pensando pacíficamente en ti, tampoco estoy pensando pacíficamente en mí.

Cuando oigo noticias en la televisión o algún amigo o conocido me cuenta algún suceso ocurrido de esos que crean en mí, impotencia, malestar, enseguida quiero hacer algo para cambiar el mundo. Me nace un sentimiento de incapacidad y rabia y solo se calma cuando recuerdo que el mundo que percibo no es real, está en mí.

Me olvido completamente de que el mundo que percibo, está en mi mente, y que esa sensación de rabia e impotencia es mía, nace desde mi interior. Es fácil atribuirla a algo exterior, pero aquello que llega a mis oídos es porque hay algo en mí que cree en eso y lo atraigo o lo estoy creando. Por lo tanto aparece quién me lo cuente.

Si no fuera una creencia mía, nada entraría en mí que me alterara. Mi mundo soy yo.

Todo el tiempo sin darme cuenta estoy reflejando mis creencias en el mundo y deseando que el mundo cambie a mi antojo, que cambie de la manera que yo considero sería mejor. Que el mundo sea un mejor lugar para todos, que nadie sufra de escasez, que la gente sea feliz y lo demuestre y que todos vivamos en paz.

De una manera u otra el universo se encarga de mostrarme mis creencias reflejadas en la pantalla de mi vida. No tengo que entender como sucede esto ya que  la mente consciente no tiene la capacidad de entender prácticamente nada, no fue diseñada para ello. Apenas capta menos del 1% de aquello que realmente sucede.

Esa misma necesidad de cambio es aquello que yo estoy reflejando y experimentando; más necesidad de cambio.

Veo en mi mundo a otros que también quieren cambiarlo ¿Por qué el mundo no cambia si tantos queremos el bien para nuestro mundo?

Entonces me pregunto, ¿Qué estoy creando?  Y es cuando me doy cuenta que lo que estoy expandiendo es mi necesidad de que algo cambie. Estoy enfocada en la resistencia a algo  y no en la aceptación, la paz y la tranquilidad en mí. Por lo tanto estoy creando más deseos de cambio, más frustración y más quejas acerca de mi realidad, estoy creando más de aquello que quiero cambiar.

Mi consciencia está haciendo lo contrario a lo que deseo, porque el deseo es lo que se está expandiendo y no el resultado.  Expando la necesidad de cambiar algo. Y no hay manera de cambiar aquello que no existe.

El mundo está en mi mente, el mundo no es real. Nada existe allá afuera. El mundo que veo es el retrato de mi manera de pensar.

El mundo es la pantalla donde todas nuestras creencias se hacen realidad. Pero no existe, no es real, es tan solo un holograma de mi estado mental.

Es extraño esto y a mí me resulta difícil este entendimiento, pero todo es una ilusión, yo soy la creadora de lo que experimento. No existe nada allá afuera, solo son pensamientos en mi mente.

Nada que haga desde el afuera para solucionar el mundo puede funcionar porque él es tan solo mi proyección y las proyecciones no pueden cambiar, las proyecciones son ilusiones, no son reales, no existen.

No hay nada que hacer para que el mundo cambie. Pero si recuerdo quién realmente soy y si logro salir del velo que cubre mi visión, allí es cuándo podré ver un mundo perfecto como en realidad es y ver a mis hermanos en su esencia y tal como realmente son. Mis  hermanos no están separados, todos ellos son parte de mí.

El  mundo no puede cambiar, el cambio está en mi percepción.

Al  usar los sentidos internos es más fácil oír la voz de Dios, ver desde el corazón y hablar a través del amor.

Solo cuando volvamos a recordar nuestra esencia y sentirla es cuando veremos un mundo de amor porque lo que se reflejará de nosotros es eso, amor.  Nada que no sea amor, es real.

No necesitamos cambiar nada, porque ya somos perfectos, solo tenemos que salir del miedo para ver el mundo desde el amor.

Mientras siga viendo un mundo de violencia, de injusticias, de desamor, eso es en lo que me estoy enfocando y no estoy siendo pura de corazón, estoy viendo a través de mis memorias y mi  programación.

La realidad que vivimos es parecida a una pantalla de cine, si queremos cambiar la película tenemos que cambiar lo que está en el proyector. Lo que estamos proyectando está hecho de ondas vibratorias y lo que hacemos es sintonizar con nuestros sentidos a esa realidad. Es como una radio, todas las emisoras están sonando al mismo tiempo, yo escojo con cual voy a sintonizar.

Toda la realidad exterior que percibimos, en realidad, es tan solo una construcción mental. Nosotros creamos nuestra versión del mundo tal como lo vemos, incluyendo a quienes pareciera que compartieran este mundo con nosotros.

La versión que recibimos de la realidad es aquella que nosotros creamos. Tu eres el único que está allí en tu mundo, nadie de los que están allí son reales. Ellos en realidad están en su mundo cada quien, tal vez con una versión tuya en su realidad. Todas las personas de mi mundo son hologramas. Estamos en este universo, hacemos parte de él y lo más importante es que todo el universo está dentro de nosotros.

Si quiero cambiar el mundo comienzo por mí, comienzo a irradiar luz e información.

Como tú no eres realmente como yo te imagino, tú eres mi otro yo, espero haberlo comprendido….

Pero sobre todo, desde mi corazón te digo….

Te amo.

Jocelyne Ramniceanu

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